Una de las sensaciones más incómodas que existe a la hora de realizar una entrevista, es la de que el músico se violente a la defensiva cuando pones sobre la mesa influencias, deudas y tributos de su música. De poco vale, que les digas que ni si quiera la VELVET UNDERGOUND, JOY DIVISION o KRAFTWERK surgieron por generación espontánea con un sonido completamente puro. Si se molestó y lo interpretó como un ataque, ya no hay nada que hacer y apechugar con ese lastre de incomodidad es un incordio, si lo que uno pretende es un diálogo más allá del mero acto promocional. Algo de los que Feedback-zine obviamente debe huir.

Visto el planteamiento de la entrevista que viene a continuación, ese pensamiento me recorría la mente poco antes de marcar el número de telf de Mark, voz y guitarra de DORIAN . Él, junto a Belly (voz, piano y programaciones), Bart (bajo) y Jor (batería), es el responsable de uno de los discos nacionales más excitantes que hayan pasado por estas manos en tiempo y que tiene ese algo tan buscado pero tantas pocas veces hallado que comprende una patente personalidad propia, un sonido contemporáneo y un alcance universal a todo aquel que se quiera acercar con el corazón y los oídos abiertos. Lo cierto es que llegué a pensar que bien podía ser que, en este caso donde realmente existe algo propio que defender, uno se llevaría un desplante que truncaría cualquier opción de conversación

No sólo no fue así, sino que parecía gustarle el que su banda se pudiera comparar a nombres como los de Suede , Parálisis Permanente o Diabologum entre muchas otras impresiones que me decía este despierto chaval que al local le llama sala de ensayo, te pronuncia en perfecto francés los nombres de los grupos galos, mete de refilón su faceta de poeta, enfoca el escapismo de su música como postura política, cita a los situacionistas para definir sus canciones y afirma, con pleno convencimiento, que DORIAN son un grupo que van en serio y ambicionan traspasar las lides del indie. Uys! como para sospechar, dirán algunos... Pues no lo hagan ni tampoco se confundan, porque más allá de poses del “indie con culturilla” y el discurso promocional de rigor, lo cierto es que de sus palabras trasmite una sinceridad en lo que dice y seguridad en lo que hace, pareja al sobresaliente “10000 Metrópolis”. Algo que –lo confieso- me ha dado la sana envidia de encontrarte a alguien tan joven y tanto talento al frente de DORIAN , insisto, una de las mayores sorpresas que ha dado este panorama del pop español que –seamos optimistas por una vez en la vida- lo recibirá con los brazos e, insisto, el corazón abierto. Pienso, sin el menor género de duda, que se lo merecen.

- Parto con tres ideas iniciales para esta entrevista. La primera es que DORIAN trasmiten muchísima juventud y que “10000 Metrópolis” es casi como un manual de existencialismo juvenil

- Sí, nos lo dice mucha gente y creemos que tienen razón. Es que es lo que llevamos dentro.

-Segunda idea: cierto pop español de los primeros 80 late en vuestra música. DORIAN remiten a esos sonidos extraños-pero-accesibles de grupos como GOLPES BAJOS o PARALISIS PERMANENTE, de cuando la vanguardia y lo popular iban de la mano

- Sí, señor. Somos muy fans y reivindicamos lo que consideramos los buenos grupos de la movida, porque hubo muchos grupos chapuceros que alardeaban de no saber tocar y, bueno, algunos hasta podían tener su gracia pero tampoco no te los puedes tomar muy en serio. Sin embargo otros grupos, como Parálisis Permanente, Nacha Pop o los tan creativos Aviador Droestán ya a otro nivel y los consideramos una influencia directa de “10000 Metrópolis”, entre otras muchas cosas.

-Bueno tu dicción me recuerda mucho a Nacho Garcia Vega de NACHA POP.

- Me lo han dicho, sobre todo con Antonio Vega. Lo que pasa es que Antonio Vega cantaba tan desde dentro que desafinaba un poco y no sé como tomármelo (risas).

- Tercera idea: la atmósfera fin de milenio de electrónica empastada en el formato rock. Me viene a la mente, por ejemplo, RADIOHEAD.

- Umm, RADIOHEAD no creo que haya sido una influencia directa de “10000 Metrópolis”. Indirecta sí porque claro, quién no es fan de RADIOHEAD con todas las cosas buenas que han hecho. Sí que es cierto que hay un ambiente un poco apocalíptico en el disco que ha salido sin buscarlo. Lo veo muy claro en canciones como, por ejemplo, la misma “10000 Metrópolis”, que es una canción de amor con tintes de muy fin de todo.

- No me refería tanto a la deuda directa que pudierais tener con RADIOHEAD como con la idea de rock que representa RADIOHEAD.

- Bueno Radiohead, al igual que nosotros, intentan hacer un pop que sea de nuestro días. Eso significa que tratan de darle las vueltas suficientes al pop para que sea actual. Los Strokes, por ejemplo, tienen canciones muy chulas y muy divertidas, pero hacen un pop de hace 35 años y no se comen la cabeza para hacer algo diferente, porque a ellos es eso lo que les gusta hacer y además les da unos resultados más que cuantiosos. Pero si uno es un poco inquieto intenta hacer otras cosas y, en esa inquietud, sí que hay una conexión con Radiohead.

- Me sorprende mucho que un grupo como DORIAN edite en un sello como Bip-Bip. ¿Cómo habeis llegado ahí?

- Coincidimos en espacio y tiempo en un momento dado. Nosotros estuvimos a punto de fichar con un sello que no nos convencía nada y ellos había tenido dos o tres experiencias con grupos muy malas. Se juntaron nuestras ganas locas de trabajar y ellos, que son unos tíos muy serios y muy ordenados para los que conceptos como honestidad son muy importantes, y nos pusimos a trabajar muy seriamente.

- El primer tema del disco “Todo el mundo quiere ser una estrella de rock”, aparte de la supuesta crítica a la escena indie, me trasmite esa idea de nosotros-dos-contra-el-mundo que latía en los primeros discos de SUEDE, RADIOHEAD e incluso LOS PLANETAS.

- Tienes mucha razón en eso, pero bueno, no es sólo una crítica a la escena indie sino una visión del pop en general y eso va desde Operación Triunfo a un grupo que acaba de comenzar en su local. Es la única canción del disco en la que se puede decir que hay un punto de cinismo y de ironía. Es una necesidad que teníamos de decir a la gente que la música pop se ha sacado tanto de quicio que ha llegado un punto en el que lo último es hacer buena música. Importan mucho más llevar el peinado adecuado que hacer una buena canción, y llega un punto en que las cosas se desmadran de tal modo que la gente pierde el norte y no sabe lo que verdad importa. Es una pequeña denuncia a esa apología de la diferencia, al ser complicado y de todas esas cosas que, al final, nos convierte a todos en la misma persona. Es un arma de doble filo: cuanto más diferente quieres ser de todo el mundo, más igual eres. Es un poco el reflejo de nuestro mundo. Por otro lado, sí que responde a esa estructura de “nosotros dos contra el mundo” porque todos necesitamos tener un aliado para enfrentarte a las cosas y mejor sólo que acompañado. Por eso es mejor tener un grupo que ir de solista.

- ¿Puede ser una metáfora en general que trascienda más allá del mundo del pop a la vida en general?

- No, la canción se queda aquí, no tiene tantas lecturas. Simplemente es una puesta en duda de si merece la pena haber sacado las cosas de quicio tanto en la cultura pop como las hemos sacado y, también, ese culto a la personalidad que nos está destrozando a todos la vida. Esa obsesión por la fama no es algo que sólo repercuta en las personas que buscan la fama, sino que repercute en toda la población, porque lo que te está diciendo la sociedad al poner como famosos a una serie de individuos, que además los ves ahí en la tele viviendo de puta madre, es que tú eres una puta mierda porque tu no estás ahí. Y eso crea angustias, decepciones y malos rollos en la gente que son una enfermedad. Eso es lo que queríamos poner nosotros sobre la mesa, ni más ni menos.

- “1000 Metrópolis” es otro de los temas más impactantes del disco. Parece como si quisiera captar el mareo de vivir en una gran ciudad y a la vez tiene un halo retrofuturista. Me recuerda casi a partes iguales a las respectivas atmósferas de películas como Blade Runner o Lost In Traslation

- Totalmente. “Blade Runer” es una influencia plenamente asumida, no sólo la película, sino también la banda sonora. De “Lost In Traslation” ya nos han comentado que le mandemos el disco a Sophia Coppola, que igual nos incluye la canción en su próxima película (risas). La verdad es la que la película es posterior a la grabación del disco, pero yo creo que a la gente le recuerda porque es una canción tocada con negras y todas las canciones así tienen un aire a canción oriental. Los clicks electrónicos son notales, no sólo rítmicos y de ahí que sale esa línea “japonesa”. Luego la atmósfera se hace cada vez más opresiva: empieza con un sampler de un aeropuerto que se confunde con el ritmo, con un efecto de delay y reverberación creando una pelota de ensoñación y evoluciona hacía esa historia de amor apocalíptico entre dos personas, que cada vez se apartan más.

-Lo que me dices me confirma la sensación que tenía: la de que este disco ha sido pensado y estudiado al milímetro antes de entrar a grabarlo. ¿Es así?

- Sí, antes de entrar en el estudio ya sabíamos cuáles iban a ser las canciones seleccionadas, por qué y cómo las íbamos a empalmar. Esto responde a la necesidad que tenemos como grupo de hacer las cosas siempre ordenadas. Siempre nos hemos preguntado quiénes éramos y quiénes queríamos ser para no caer en el hacer cosas que ya han hecho otros grupos y por las que ya se ha pasado treintamil veces. Esa tendencia a la autocrítica y el cuestionarse continuamente lo que haces, hace que tengas las cosas más claras y cuando entramos en el estudio sabíamos perfectamente lo qué iba a ser “10000 Metrópolis” y por qué iba a ser así.

- En mi crítica afirmo que vuestro sonido tiene “armazón mecánica y un latido emocional”. Da la impresión que racionalizais el sonido y dejais fluir la emoción casi a un 50%.

- Es imposible que una persona que haga música con máquinas no racionalice el sonido. El usar máquinas te obliga a programarlas y, desde ese momento, te estás adelantando a la canción misma. Nuestro sonido, al ser muy electrónico y basarse en mucho en lo digital, sí que tiene ese punto de frialdad de la programación. Pero luego absolutamente todas las canciones salen, en su embrión, de improvisaciones en la sala de ensayo o de chispazos creativos que tengamos nosotros en casa. Luego el momento de aplicarle la electrónica hace que nuestra música vaya en esa dirección que tú has dicho, que sea una mezcla entre corazón y la frialdad de una máquina.

-Esa dualidad, en ocasiones, se traslada a las voces. Por ejemplo, los dos registros de “Todo el mundo quiere ser una estrella del rock” juegan con ello: una voz mecánica y otro mucho más emocional.

- Sí, hay un personaje que dicen eso de “todo el mundo quiere ser diferente, todo el mundo quiere ser influyente, todo el mundo quiere ser complicado...” , que en la canción es Helena Miquel de Ëlena y Belly que le da la réplica, que es muy frío como si fuera máquinas. Cuando llega el estribillo Helena y yo nos ponemos muy emocionales como el corazón de dos personas que quieren salir de esa basura.

- Teniendo en cuanta los clichés del pop independiente actual en España, la decisión de plasmar la voz tan en un primer plano me parece muy valiente. ¿No os ha dado un cierto reparo ponerla tan presente?

- No, al contrario, fue algo totalmente intencionado. Nosotros estábamos muy hartos de que los grupos que se mueven en el panorama independiente no les entendamos lo que dicen o que canten tímidamente. Queríamos tiranos a la piscina y ser de los primeros en romper con ese tópico que se crearon en los 90, de grupos que no ponían toda la carne en el asador y no cantasen “hacia fuera”. Que conste que muchos de los grupos de los que estoy hablando me gustan mucho y soy muy fan de ellos, pero no queríamos eso para DORIAN . Nosotros pensamos que ya que usamos el castellano en su mayoría es para que la gente nos entienda. Eso ha provocado que exista alguna gente que le haya sonado muy extraño y que no sepa muy bien donde ubicarnos.

-Personalmente la primera vez que os escuché en un concierto de Radio 3, durante los primero minutos me desbordó completamente. El encontrarte con un grupo que coloque la voz tan presente, en un tono épico y tan directamente “sobre” el oyente, como pueden hacer los grupos británicos, lo cierto es que a primeras me dejó traspuesto.

- Ya, a mí me gustan mucho los Stone Roses, Primal Scream o Radiohead y los veía y pensaba: “estos tíos cantan para fuera y a mí me da reparo”. Pues hay que romper con eso. De todos modos hay que decir que es ese concierto que dices fue un poco mal mezclado, donde sobresalían tanto las voces que por momentos se comían la música. El sonido de los conciertos en televisión, desde uno de jazz a uno de los Rolling Stones es muy difícil enfocarlo bien e imagínate una cosa así preparada a toda castaña.

- Otra cosa chocante son las letras. En ocasiones casi mínimas, siempre urgente y desnudas. ¿ No os entra cierto pudor escucharos a vosotros mismos en canciones como “Te echamos de menos”, tan claras y directas?

- Otra vez es todo lo contrario, porque también es algo completamente intencionado. Esa letra, la de “Te echamos de menos”, es más clara que el agua porque nosotros la queríamos así. También existe en el indie esta manía de hacer estas letras crípticas y complicadas que al final no estás trasmitiendo nada con ellas. Te dices, ya que canto voy a trasmitir algo, porque sino haríamos algo instrumental. Luego también tiene que ver con nuestra idea de pop. Por ejemplo a mí me gusta mucho la poesía, leo y escribo poesía, y cuando escribo puedo hacer cosas muy extrañas y crípticas, pero me las guardo para el lenguaje poético. Para el lenguaje pop escojo una línea argumental mucho más comprensible y unos versos mucho más claros, porque a mí siempre las canciones que más me han gustado son aquellas que explican historias, como las de los Smiths o Suede, y esa es mi intención.

-Esa canción en concreto, “Te echamos de menos”, y otras como “Cortometraje” parecen surgir de una postura de rechazo ante las convenciones sociales de la vida adulta, de buscar un trabajo para luego poder adquirir cosas que probablemente no necesites, etc... ¿Es así?

- Sí, como decías al principio, que las canciones nuestras eran muy juveniles, pues va por ahí. Las canciones de “10000 Metrópolis” reflejan nuestro estado de ánimo actual y nuestro estado de ánimo actual es la de un grupo que se quiere abrir paso y dar ese paso es un poco rechazar esas convenciones de todo lo que se supone que tienes que ser a cada edad y todas estas porquerías que nos meten en la cabeza desde que íbamos en la EGB. Éste es un disco que quiere plantear la necesidad que tenemos todos de desprogramarnos a partir de cierta edad, sobre los 18 ó 20 años, y encontrar nuestra propia identidad. Y eso es lo que nosotros estamos buscando como grupo y como personas y se refleja en nuestras canciones.

- “Cortometraje” es eso ya llevado a un romanticismo extremo.

- Bueno ahí se refleja que ya estamos del otro lado. Es un achaque que se le hace una persona diciéndole que algún día se traicionará a sí misma, por eso dice que va a “plantar rosas sin raíz”, es decir a hacer cosas sin fundamento.

-“Souvenir”, es un tema cantado en francés. La mayor parte de la canción es en spoken word lo que sumado al idioma empleado podría recordar a bandas como Programme, Autor de Lucie o Diabologum.

- El hip hop es una influencia muy latente en DORIAN . Creo que se puede ver en canciones como “10000 Metrópolis” o “Solar” que, aunque sean pop electrónico puro y duro, sí que tienen influencia del hip hop o el pobre trip-hop, que hoy en día ya nadie quiere acordarse de él. “Souvenir” al ser un tema cantado en francés sí que es cierto que mucha gente nos lo ha comparado con la excelente hornada de grupos francés que han salido últimamente, pero si fuera en castellano seguro que nos habrían hablando de otros grupos. Pero es bien cierto que somos muy fans de grupos como Autor de Lucie, Experience, Programme o los propios Diabologum.

- “Teoría de un final” es mi canción favorita del álbum. En ese tema el romanticismo que desprende el disco desciende bajo mínimos, como si las ideas flotaran en la desorientación y las dudas.

- Me alegro mucho que digas eso de “Teoría de un final” porque es una de las canciones más complicadas, que a la gente le cuesta mucho entenderla. Dura seis minutos y, pese a ser una canción cuya estructura fundamentalmente pop, al tener ese aire tan psicodélico se le hace difícil a mucha gente. Se trata de una canción que narra el final de una relación entre dos personas que, sin embargo, no pueden evitar seguir queriéndose y ese desgarro es el que motiva la canción. A nosotros nos gustan mucho lo que denominamos canciones performance, es decir, canciones en las que letra, entonación y la música van todas unidas en la necesidad de expresar un mismo sentimiento. En este caso queríamos expresar esa historia de amor que ha llegado a un punto final, pero que no quiere acabar. Queríamos expresar todo eso con mucho teclados y muchas voces. que van creando sucesivas capas de sonido y que reflejan metafóricamente esa relación, que está tan pasada de vueltas que se ha convertido en algo complicadísimo.

- Creo que capta muy bien esa catarsis mareante del momento que tú estás hablando.

- Sí, ese momento que ya no sabes ni lo que quieres, ni lo que dejas de querer

- “Canciones como “Solar” o “Lunar”, ya desde el mismo, título remiten a ese escapismo shoegazer de los primeros 90 y esa actitud de “vámonos juntos a otro planeta” de cierto pop juvenil.

- El escapismo es una de las bases de DORIAN , pero no sólo en lo musical si no también en nuestra forma de pensar. Para nosotros hoy en día el escapismo, más que una tendencia juvenil que se te pasa con el tiempo, tiene que ser entendido en una postura política ante la vida. Pienso en toda esa filosofía de la línea de fuga, porque estamos viviendo dentro de un telón de acero invisible y tenemos que buscar nuestras propias grietas en el muro, que decían los situacionistas de mayo del 68, y esas propias grietas forman parte de nuestra vida diaria. Por tanto, juvenil sí, pero también cosas seria y compromiso político ante la vida.

-Hay una idea que late el final de toda y cada una de vuestras canciones, más allá de todo lo hablado, que es la búsqueda de la libertad a través de la música

- Hay un momento, cuando estas tocando delante de gente o estas en el local haciendo algo completamente nuevo, sencillamente te arrebatas de una forma que te sientes completamente libre. Son momentos absolutamente divinos y hay pocas sensaciones que se puedan parecer a eso. De ahí que la música sea una cosa tan grande, ¿cómo puede ser que una cosa que no se puede tocar ni ver mueva tantas pasiones en el mundo?. Pues porque tiene ese poder. Sí, es cierto que buscamos una libertad en la música y luego, también sentir esa libertad por el hecho de estar metidos en el mundo de la música. DORIAN somos un grupo al que nos encanta la carretera, movernos arriba y abajo, descubrir lugares, vivir suspendidos en esa pista que nos lleva de nuestra casa a no se sabe dónde cada semana. Eso para nosotros también tiene que ver mucho con la libertad.

-Vuelvo a una idea del inicio del entrevista para finalizarla. Al principio te hablaba de la remisión que vuestro sonido podría hacer a aquellos grupos de los 80 extraños-pero-accesibles, grupos cuyas ventas y popularidad era bastante mayores de las que hoy puede tener en España un grupo como vosotros. ¿ Echais de menos esa clase media, de puente entre maistream e indie en el actual pop español?

- Sí, lo echamos muchísimo de menos. Oye tío, eres muy agudo. Anda que no tienes ojo ni nada...

- Es que os veo perfectamente ahí. Lo vuestro pega totalmente en lo que podría denominar “grupo de culto masivo”. Me refiero a un nivel como el de Los Planetas

- Esa es exactamente la división en la que queremos jugar en los próximos años y no vamos a parar hasta que lo consigamos. Echamos de menos más grupos por esa línea, nos encantaría estar más acompañados, pero todavía impera mucho esa línea de grupos indies españoles que cantan en castellano y copian a Los Planetas o La Buena Vida, o bien cantan en inglés y se dedican a copiar a grupos extranjeros. Nos gustaría que surgieran más grupos del tipo que fuera cantando en castellano y haciendo algo personal. Afortunadamente tenemos a Maga, que son como nuestros primos. Nos encantaría estar en ese punto intermedio de servir tanto de puente entre el mainstream y el indie, como al revés, es decir, llegar aun punto de tener el poder suficiente de poder abrir los oídos a la gente para que escuche grupos mainstream que a lo mejor están muy bien, y tener el poder mediático como para poder inducir a la gente que habitualmente consume música mainstream y decirles: “eh, ¿os habeis dado cuenta de que hay grupos en este país que venden 5000 discos y que están haciendo las canciones de vuestra vida?”

JAVIER BECERRA (octubre 2004)