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(julio 2003)
“Frecuencias
de un rojo devastador”, tercera entrega en formato grande
de esta impar proyecto formado por Abel Fernández y Coque
Yturriaga (ambos miembros de MIGALA) y David Fernández
( A ROOM WITH A VIEW) , es por ahora la cima provisional de su abrupta
y enrevesada trayectoria. Un disco conceptual, entre el cómic y
lo cinematográfico, que en clave de humor nos habla del ascenso
y caída de un satélite y su influencia dentro de la población
de una ciudad. Todo ello caminando por una línea que va de Kraftwerk
a El-P, haciendo paradas por las estaciones de Suicide,
New Order o Mouse on Mars, en el que fluye un disco capaz de
aturdir, de violentar, entristecer, hacerte sonreír y finalmente
dejar un poso de conmoción cuando llega a su final. Y aunque ello
suene a mezcla de hoja promocional y revista de tendencias, de corazón,
creo que ( por intenciones, por sensaciones, por resultados) será
uno de los mejores discos del año. Hablamos con Coque Yturriaga.
-Tanto por el tema
incluído en el primer “Acuarela songs”, como por el
ep “Un cuerpo extraño”, se constata un giro sonoro
bastante pronunciado en EMAK BAKIA que “Frecuencias de un rojo devastador”
lo termina de confirmar. ¿ Concebís esta parte de vuestra
discografía como una segunda etapa del grupo?
Es posible. Llevábamos
un año y pico sin hacer nada con EMAK BAKIA y cuando lo retomamos,
con la canción de ese recopilatorio, empezamos a pensar cambios.
La inclusión de David fue un paso más y nos permitió
tener la posibilidad de ir hacia otros lugares. Ahora somos bastante más
rítmicos y nuestro acercamiento al hip hop y la electrónica
es mayor que antes. Lo que sí es que “Un cuerpo extraño”
sirvió un poco de puente entre la época anterior de Emak
Bakia y lo que es hoy Emak Bakia.
- “Frecuencias
de un rojo devastador”, el trabajo que acabais de editar, presenta
una trama argumental sobre el ascenso y caída del satélite
Akai Boru. ¿Es una simple historia sin más o hay ahí
un trasfondo político y/o social?
Ha habido mucha gente que
le ha visto ese trasfondo. Nosotros realmente queríamos hacer una
historia, un poco de cómic, sobre esa esfera y contando un poco
una historia que tiene que ver sobre cierta crítica actual a cierta
sobrexposición a la información, esa especie de red de satélites
es como una red de control de toda la información y es ese héroe
del que hablamos el que intenta luchar contra él. Ha habido gente
que sí lo ha visto, pero es una consecuencia de lo que nosotros
sentimos y pensamos.

- Ese optimismo
con el que se enfila el futuro, se ha sugerido que quizá podría
estar relacionado con todos esos movimientos artísticos y formas
de pensamiento de principios de siglo, que veían en el progreso
la forma de alcanzar la libertad e incluso la manera de lograr la desaparición
de la lucha de clases. ¿ Tiene algo que ver la forma de enfocarlo
vosotros?
Yo creo que eso es equivocado.
No es exactamente optimismo así entendido. En la segunda canción
cuando empieza hablar de las ventajas del satélite es más,
digamos, oficialista. Tiene más que ver con “1984”
de George Orwell, como si fuera una especie de Gran Hermano que va a controlar
todo. Cuando se habla en la canción de la “nueva era”
es de esa manera. De hecho, no hablamos en ningún momento de un
sentimiento felicidad, sino más bien lo contrario, cuando el héroe
se entera de la opresión que lleva consigo ese satélite
e intenta destruirlo.
- Me comentabas
antes que os basabais en la estética del cómic, algo que
se percibe, sobre todo, en ese supuesto héroe que intenta salvar
al mundo. Al mismo tiempo, surge una cierta fascinación oriental,
desde el nombre del satélite a la propia portada, en la que esa
esfera roja se podría interpretar como un guiño a la bandera
japonesa. ¿ Viene eso también desde la cultura del cómic?
Queríamos colocar
esta historia en algún lugar, ya fuera imaginario o no. Esa referencia
al rojo es una referencia muy clara a Japón, porque nosotros veíamos
que esta era una historia que podía ocurrir con bastante cercanía
en un lugar como Japón o sus alrededores, en los que el crecimiento
de la industria informática y audiovisual es muy grande y donde
todo lo que se avanza viene de allí. Y sí, todo es desde
un punto de vista de cómic, porque eso le quita un poco de trascendencia
y le da un toque a la historia más cercano, menos político...
- Y con bastante
sentido del humor, ¿no?.
Sí, claro. Nosotros
siempre hemos dicho que hay mucho sentido del humor en todo lo que hacemos,
lo que pasa es que no lo hacemos explícito, siempre va más
implícito. El hecho de que el héroe- que es quizá
lo más patético de toda la historia- intente destruir a
la esfera a través de las partículas de ruido que encuentra
en ella, cuando el ruido en informática es el error y la forma
como consigue destruir a la esfera es siendo manipulado por su pareja,
algo de lo que no se da cuenta. En “Líneas de código
de karaoke” habla de ello, de cómo esa mujer lo manipula
sin que él se dé cuenta. Y sí, es la presencia de
este héroe lo más cómico, nunca mejor dicho, de la
historia.

- Se agotan en
las críticas las referencias a supuestas influencias en este disco.
El hip-hop, la electrónica de los 90, la indietrónica, etc...
Sin embargo, yo percibo dos influjos suficientemente obvios, que me da
la impresión de que no se han citado lo suficiente: Kraftwerk y
Suicide.
Suicide le encantaría
a Abel, porque es muy fan de Suicide. Lo de Kraftwerk siempre nos ha gustado,
quizá el más lejano a ellos sea David. Aunque parezca mentira,
yo creo que la línea que más nos une a los tres como oyentes
es el hip hop. Luego también hay ciertas referencias que nos han
comentado alguna vez, como New Order , que quizá en el tratamiento
de las melodías se pueda notar. Es un hecho que somos más
rítmicos ahora y eso nos acerca bastante a Kraftwerk . Y lo de
Suicide, ¿lo dices quizá por la oscuridad de esa electrónica?
-Sí, y también
por ciertas formas de recitado, como por ejemplo “Una Guerra Muda”
Ah sí, es verdad.
Eso es un acercamiento premeditado al rap, de hecho el final “ Una
Guerra muda” es un intento de hacer un rap precedido por esa manera
de interpretar de Abel, que tu dices que se parece a Suicide. Lo que pasa
es que en eso estamos aún un poco tímidos en ese aspecto.
- Sobre Kraftwerk
en concreto, ha dado la coincidencia de que estuve escuchando hace poco
“Radio-Aktivität” e imaginando vuestra preferencia por
ellos y teniendo en cuenta su particular manera de observar con fascinación
la tecnología, pensé que, a lo mejor, os hubierais basado
concretamente en este disco para “Frecuencias de un Rojo devastador”,
un poco para darle la vuelta a la tortilla.
Es curioso. Fíjate,
que “Jane” sí que está muy inspirado concretamente
en ese disco. Nunca lo dijimos pero hay cosas en “Jane” que
están directamente sampleadas de ahí. Pero en éste
nada, yo no creo que sea la influencia mayor.

- Era sólamente
posibilidad, no fuera a ser. Aún así, hay una melancolía
muy concreta que asocio con Kraftwerk y, de manera especial, en ese disco
que te citaba. En el tramo final de “Frecuencias” creo encontrarla.
Sí, esa cercanía
puede. Ese toque melancólico puede venir dado por la soledad en
la que se encuentra el héroe en la lucha contra la esfera y que,
al final, queda un poco mitigada con el viaje a Tsukiji.
-Una cosa que llama
poderosamente la atención es todo el tratamiento de las voces en
el disco. ¿Era una intención previa trabajar ese aspecto?
Habíamos empezado
a trabajar con un programa de ordenador que es una especie de modulador
de voz, que tu vas escribiendo y él, con varias voces que puedes
poner y modificar, te va diciendo lo que has escrito. Entonces buscábamos
la rítmica de la voz, porque colocando bien esas frases distintas
encuentras una rítmica que vale para nuestras canciones. Eso lo
veíamos excesivamente frío y finalmente metimos nuestras
voces también, que no lo teníamos muy claro, pero, excepto
en la primera y la último canción, todas están muy
tratadas para integrarlas en la canción y el disco.
- No encuentro
ningún paralelismo en España con EMAK BAKIA. ¿ Os
sentís como un islote dentro del panorama español?
La verdad es que no vemos
nada que sea parecido a lo nuestro. Hay gente que está intentando
cosas interesantes, como Balago por ejemplo, pero tampoco tiene nada que
ver con nosotros. Hubo un momento en el que igual Telefilme podría
haber hecho algo parecido, pero en general nosotros tenemos influencias
mas de fuera, que de aquí.
-Al tener “Frecuencias
de un rojo devastador” una línea argumental y una historia
detrás. ¿ No os tentó en ningún momento el
hacerlo íntegramente en español?
Lo pensamos alguna vez,
pero es que no sale directamente lo de cantar en inglés. Es una
cosa bastante automática, no es algo planteado, simplemente sale
así.

- Respecto a vuestro
directo, yo tuve la oportunidad de veros hace un año y pico en
lo que era vuestra vuelta a los escenarios, teloneando a VIVA LAS VEGAS
en el Nasti. Aquel día daba la sensación de que os encontrabais
muy incómodos e inseguros, como si os desbordara un poco tanto
aparato.
Estaba
ya David, ¿no?
-Sí.
Ya, es que era nuestro
primer concierto con David y debía ser el tercer o cuarto concierto
del grupo como tal. Ahora estas canciones las hemos trabajo mucho para
el directo, ya que han salido de tocar en el local, es mucho más
trabajado ahí de lo que posiblemente parezca al ser tan electrónico.
Hemos ya hecho un concierto en Radio 3 y también algo fuera. Ahora
yo toco los teclados, Abel toca teclados y guitarra y David pincha y mete
cajas de ritmos. A la vez llevamos dos ordenadores portátiles que
hacen de sintetizadores y de samplers. La verdad es que es un poco complicado,
pero tenemos muchas ganas. Efectivamente necesitamos rodaje, ya que no
llevamos tantos conciertos como puede ser Abel y yo con Migala o David
con a Room with a View, y es muy difícil ya que requiere mucha
concentración. Está planeada una gira para octubre/noviembre
y esperamos hacer bastantes conciertos. A pesar de llevar ya unos años
como grupo, esta será nuestra primera gira como tal.
- Teniendo en cuenta
que tocareis el disco en directo, ¿vais a usar algún tipo
de proyecciones o similares?. Creo que un disco así es perfecto
para un acompañamiento visual de ese tipo.
No lo sabemos, porque está
ahí también la situación de que, como Migala también
está metiendo proyecciones, puede quedar un poco extraño.
Sí ronda en nuestras cabezas algo, pero aún no sabemos qué
será. Igual es algo audiovisual, igual es algo de puesta en escena,
pero aún no lo hemos pensado definitivamente. Igual lo que tenemos
es que centrarnos más en asentar el directo, sentirnos muy seguros,
automatizarlo y empezar a sentirlo y no tener esa inseguridad que dices,
que podíamos tener hace un año. Una vez asentado, pensar
en eso. Siempre han ligado nuestra música a la cuestión
cinematográfica y podría ser.

-Por último,
ya que citas el tema cinematográfico. He leído que los dos
temas acústicos que abren y cierran el disco los concebís
como la introducción y los títulos de crédito. Sobre
ello he pensado que la portada, que en teoría es una estética
de cómic, en lo que son las antenas y los edificios, están
a medio camino entre lo que sería el cómic y lo que sería
un fotograma en blanco y negro...
La portada se fue trabajando
y ese blanco y negro es que buscábamos dos o tres colores para
ella. Es algo muy simple y cercano al cómic. Lo de las antenas
lo que queríamos era una especie de acumulación para trasmitir
un poco la intensidad del núcleo del disco de temas como “Una
guerra muda” o “Como rayos del cielo”.
JAVIER BECERRA
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