Adivina adivinanza ¿qué tienen que ver Essex Green con Galicia? Hace poco que el trío -quinteto en directo- de New York ha terminado su actuación en La Boite (Barcelona) Satisfechos pero cansados no pierden la ocasión de degustar spanish typical food y preguntan por la receta de unas deliciosas croquetas. Se vuelven locos con las cervezas Delirium tremens y sus elefantes rosas. Sí, son un grupo de pop. Y este es un mundo de pop. Durante la actuación Chris Zitter (voz y guitarra) presentaba orgulloso una canción inspirada en el noroeste peninsular. “Escribí “Carballo” hace ocho años. Estaba viendo un atlas mundial y había fotos de España. Trata sobre una chica que me gustaba entonces. Imaginaba estar en España con ella. La llamé así porque me gustó el nombre y se decía que en ese pueblo había oro. Y lo encajé todo en la canción. Fue un momento mágico escribirla y es una de mis canciones preferidas de todas las que he compuesto.” Uno de los momentos álgidos de un show vibrante y enérgico, de intensidad rock sin perder sus formas y esencias pop en ningún instante.

Su segundo disco, “The Long Goodbye” (Merge.2003), les ha abierto muchas puertas fuera de los Estados Unidos, con los países nórdicos a la cabeza. “En Suecia y Noruega tenemos un montón de fans, pero cuando llegamos allí nos sentimos un poco solos –afirma Chris mientras se iluminan sus ojos por el efecto de los elefantes rosas-. Aquí, con Green Ufos estamos contentísimos. Cuidan mucho de nosotros. Nos tratan tan bien que es muy placentero tocar en España. Ahora queremos visitar Australia” En el país de los koalas, Low Transit Industries, un nuevo sello indie que va a reeditar su discografía anterior, los tiene como emblema y ha conseguido que la genial “The late great cassiopia” sea uno de los hits del momento en la radio.

Antes, hace más de diez, años en Vermont, Chris había formado Guppyboy con su amigo Jeff Baron (guitarra) Ese grupo universitario al que se uniría Sasha Bell (teclados, flauta y voz) fue el embrión de Essex Green. Cuando Guppyboy estaban en plena grabación de su álbum de debut, los tres se mudaron a New York y Ladybug Transistor, el grupo que Sasha y Jeff comparten con Gary Olson centró su atención. Unos años después apareció “Everything Is Green” (Kindercore.99) “La diferencia entre los dos trabajos es que tuvimos mucho más tiempo para llevar el disco donde queríamos con “The Long Goodbye”-explica Chris-. “Everything Is Green” se grabó casi todo en directo. Con “The Long Goodbye” hicimos canción por canción y cuando la teníamos pasábamos a otra. Luego en la mezcla intentamos hacerlo sonar como un disco, darle coherencia. En el primero grabamos las canciones y no nos preocupamos de hacerlas sonar como un disco hasta el último minuto”. Sumido en una psicodelia algo irregular que no dejaba de lado su origen campestre, el debut del trío instalado en Brooklyn consiguió cierto prestigio gracias a dianas como la citada “Carballo” o “Mrs Bean” que se disolvió en cuatro años de silencio sólo mitigados por un EP. Fue publicado en Elephant6 e inauguraba el sello del reivindicado colectivo de fans de las aventuras más locas de Beatles y Beach Boys. “Las bandas fundadoras ya no existen. Olivia Tremor Control y Neutral Milk Hotel se han separado. Muchas otras bandas también han desaparecido –comenta Jeff, que en las fotos siempre tiene pinta de pijo y ahora, con bigote y camisa a cuadros, parece un granjero miembro de uno de esos grupos country-rock que tocan en los bares más mugrientos de Texas- Nunca fuimos parte esencial del colectivo. Empezaron un sello pero sólo sacaron nuestro EP”. Pudo parecer por un momento que correrían la misma suerte que los líderes del colectivo, pero “The Long Goodbye” descubre a una banda más grande y más fuerte que, según Chris, ha crecido gracias a su propia madurez personal: “En esos años cambiamos bastante personalmente, un miembro del grupo lo dejó, Jeff y Sasha estuvieron 6 años saliendo juntos y rompieron. Pasó mucho tiempo pero todos nosotros escribimos unas canciones muy buenas. Cuando volvimos para grabar veníamos de un punto individual diferente que reflejaba nuestras vivencias. Había mucha energía en el estudio.”

Con Elephant6 en el limbo –hoy continúa como foro y lista de correo- y Kindercore envuelta en problemas legales, el cambio a Merge parece doblemente acertado. Sasha lo confirma, mientras juega con los pompones de su simpático gorrito: “Tuvimos la posibilidad de grabar en Merge que es un sello que nos permite publicar el disco en Europa y que tiene más acuerdos fuera de los USA. Además sacan discos a artistas que nos encantan como Matt Ward. Con Kindercore nuestro disco sólo estaba disponible en Europa via importación” Su paso al sello de Mac y Laura (Superchunk), en el que ya grababan Ladybug Transistor, ha traído una mayor seguridad en su trabajo que ha coincidido con una actividad frenética: “Sacamos tres discos en un año pero fueron grabados en momentos diferentes. El disco de Essex Green se grabó antes que el de Finishing School aunque se solaparon un poco en el tiempo. Pero no fue nada estresante, lo llevé bien”, aclara Sasha. “En cuanto acabamos esos dos discos empezamos con Ladybug. Escribí mis canciones después de haber terminado con los otros. Luego salieron el mismo año. Fue un año muy muy muy ocupado, sí. Pero también lo quería hacer y resultó gratificante. Era como ´wow, soy músico full-time’ Fue increíble.”

Al definir el peculiar sonido de Essex Green hay que tener cuidado. No les gusta demasiado la etiqueta sixties y Jeff odia ser tildado de revival casi tanto como a George Bush, al que dedica un par de insultos al acabar de contestar cada pregunta: “Nadie quiere ser revival excepto la Creedence. Creo que somos una combinación de los 50, 60, 70 y 80, incluso 90. No me parece que seamos sixties. Porque nos gustan los Smiths, The Cure, The Clash, Pavement, Guided by Voices, Elvis, Hank Williams, Johnny Cash... así que no somos sólo fans de The Beatles y los Kinks, no estamos obsesionados con el verano del amor.”

Y ahora, tiempo para pensar en la continuación a “The Long Goodbye” y futuras giras para presentar las nuevas canciones. Porque hay que pagar el alquiler. “Vamos a volver a casa, escribir algunas canciones y empezar a grabar. Nos vamos a Tucson (Arizona) donde grabamos el último de Ladybug Transistor, es un estudio increíble en el desierto. Es genial. Nos gustaría estar por allí a finales de marzo o principios de abril”, dice Sasha que, según sus compañeros, adora la gran cantidad de sintetizadores y teclados distintos del estudio de Craig Shumacher.

En el Primavera Sound se podrá disfrutar de nuevo con Ladybug Transistor, otro de los grupos de estos chicos que llegaron de Vermont a New York y ahora vuelven al campo siempre que pueden para alejarse de la ola rock y el caos de la Gran Manzana. Allí podrán recrear su universo en el que lo mejor de la historia del pop se pasea por las praderas montado en un elefante rosa.

FERNANDO CAMPELO ( marzo 2004)