Saluda en español y habla despacio, para que se le entienda mejor, aunque su cadencia escocesa ayuda. Recurre al “spanglish” en ocasiones, que aunque no ayuda tanto, sí demuestra sus buenas intenciones. No en vano, este hombre tan amable y educado se hace llamar Nice Man , y se ha familiarizado con la lengua de Cervantes tras grabar dos discos en los estudios del sello valenciano Zebra Records. En “The Art of Hanging Out”, su último álbum, Francis Macdonald ha contado además con The Bad Boys, tres músicos que le acompañan en esta aventura musical que inició en solitario hace dos años. A pesar de su labor intermitente como batería de Teenage Fanclub , su presencia en BMX Bandits , sus múltiples colaboraciones, y de llevar sobre sus hombros el peso de dos discográficas (Shoeshine Records para el pop-rock, Spit & Polish para el country), Macdonald mostró en esta entrevista estar encantado con su forma de vida, concedida antes de que se decidiera su gira española, que comienza el 10 de septiembre. Los escoceses actuarán hasta principios de octubre en municipios del levante español, Madrid y Palma de Mallorca. Bien es cierto que temas como “Forever is a long time without you” sólo se pueden imaginar con un sol enorme, pero ya desde la página web de Zebra aseguran que “la luminosidad, el bullicio, la alegría y el colorido del Mediterráneo” inspiran a Macdonald lo suficiente como para que deje atrás en este proyecto el cielo gris de Glasgow.

-El público te conoce por tu trabajo como batería intermitente de Teenage Fanclub, aunque cuatro años antes de la formación de la banda ya habías puesto en marcha BMX Bandits con Norman Blake y Douglas T. Stewart. En la actualidad combinas ambas tareas con Nice Man, y la ya mencionada labor de productor… ¿nunca te has planteado dedicarte a un único proyecto?

Creo que nunca podría hacer una sola cosa, porque cuando pensé en tocar con BMX Bandits en 1986 también me pidieron desde The Boy Hairdressers que tocara con ellos, (que luego se convirtieron en Teenage Fanclub), y aunque esté en dos o tres grupos a la vez, desde el principio para mí fue algo muy natural y muy interesante. La expresión en inglés a todo esto “variaty”. Es el espacio en la vida, si en la vida tienes diferentes experiencias siempre va a ser más interesante. Soy afortunado, este año he estado de gira con Teenage Fanclub por Brasil, y cuando volví, produje un par de discos con Shoeshine. En julio fui con BMX Bandits a Corea, y es probable que Teenage Fanclub saque un nuevo disco ahora… todas estas cosas, tan diferentes, me hacen sentir inquieto y emocionado.

-Belle & Sebastian, The Jesus & Mary Chain, Orange Juice o Teenage Fanclub, entre otros, han demostrado que Glasgow es una importante cantera musical. ¿Hay una gran comunidad de músicos y bandas tan inquieta y creativa como parece?

La verdad es que la gente se lleva muy bien, y la competencia que hay es muy buena, entre amigos. La escena de Glasgow es muy diferente a la de Londres, donde está la industria discográfica y el negocio habitual. Creo que los músicos de aquí se sienten inspirados cuando alguien de Glasgow consigue captar la atención nacional, para hacer lo mismo. Teenage Fanclub comenzó a llamar la atención en Reino Unido, después en Europa y más tarde en América, y lo mismo ocurrió con grupos como BMX Bandits o The Vaselines. La gente comenzó a ser más ambiciosa, creo que esa es una de las razones por las que la escena de Glasgow tiene una competitividad tan buena, y por la que se mantiene tan buen ambiente.

-Tu primer álbum como Nice Man, “Sauchiehall & Hope (A Pop Opera)”, lo afrontaste completamente en solitario, tocando tú todos los instrumentos. ¿Por qué decidiste grabar “The art of hanging out” con una nueva banda de acompañamiento como The Bad Boys?

La primera vez que grabé solo fue una buena experiencia, un desafío para mí. Pero también fue cansado, porque en una misma sesión tenía que grabar la batería y la guitarra, después el bajo... después de todo esto más guitarras, los teclados por otro lado... y cuando te tomas un descanso, no pasa nada. Pero con un grupo, todos trabajamos a la vez y es más divertido. Si estoy yo solo y algo sale mal, es todo culpa mía, no le puedo echar la bronca a nadie; y para este disco quería poder echarle la culpa a alguien (risas). Durante una sesión de grabación en Los Ángeles, Kim Fowley, que es un tipo muy interesante (famoso por su egocentrismo, asegura que Dios es lo único que le inspira a la hora de escribir una canción redonda), me dijo que el sonido de una banda actuando en directo es mucho más excitante que una grabación cuidadosa, en la que estás pendiente de cada instrumento, y tiene razón. Así que también quería una banda para poder dar conciertos con este disco, y estoy muy contento con haber tomado esa decisión.

-Los dos álbumes de Nice Man están grabados con Zebra Records, y parece que sientes cierta debilidad por España. ¿Habrá gira por nuestro país? ¿Estaría Galicia incluida?

Conozco Galicia por el terrible accidente del ‘Prestige', lamentablemente, y me encantaría tocar ahí, aunque aún no sé en que ciudades españolas actuaremos, porque antes debemos terminar de promocionar el disco. ¡Pero me encantaría! (A día de hoy, las fechas del tour español de Nice Man & The Bad Boys ya están decididas. Ver entradilla).

-Como responsable de la discográfica Shoeshine, has conseguido editar desde mediados de los 90, entre muchas otras, canciones de  Alex Chilton (Big Star), Ben Vaughn y Kim Fowley, auténticas leyendas del rock. ¿Son las ediciones de las que te sientes más satisfecho como aficionado?

La verdad es que me siento muy afortunado de haber podido grabar con todos ellos, ha sido una gran experiencia para mí. Shoeshine es un proyecto muy interesante, porque es muy diferente a escribir canciones, cantarlas, grabarlas, dar conciertos... es el otro lado del negocio discográfico, todo el trabajo que hay que hacer es promocionar el disco, captar la atención de las discográficas… No es muy “romántico”, ni creativo, se basa más en el lado administrativo, pero es un negocio apropiado. Además, Shoeshine está yendo muy bien, estoy muy contento y muy orgulloso de poder trabajar con gente tan fantástica.

-En 1992, Teenage Fanclub fueron elegidos por el propio Kurt Cobain para abrir los conciertos de una gira de Nirvana. ¿Estabas en la formación de TFC por aquella época? ¿Crees que impulsó al grupo?

Yo estaba en Glasgow, y tocaba con Eugene Kelly. Kurt Cobain fue a vernos, porque admiraba mucho a Eugene. En el camerino habló con Norman (de Teenage Fanclub, que andaba por allí) para acompañarles en la gira por Europa, ¡…me dio mucha envidia! (risas). Yo no les acompañé en aquel tour, y tampoco llegué a conocer a Kurt, pero creo que sí que fue algo importante que ayudó a Teenage Fanclub en aquel momento.

-A propósito de Eugene Kelly, ¿cómo es trabajar con él? (Macdonald ha colaborado con Kelly en su propio proyecto, Eugenius, y ambos formaron el grupo Astro Chimp)

Ahora, con Shoesine, Eugene y yo estamos metidos en la publicación de estamos 17 singles en vinilo. Pero sí que hemos colaborado, una vez Norman y yo le pedimos a Eugene grabar un par de canciones, y fue muy bien, además, Eugene solía ser miembro de BMX Bandits y a mí me encantaba, pero no sé si repetiría, está un poco loco (risas).... Acaba de terminar su último álbum, que de momento sólo se va a editar en Japón, pero es un disco muy bueno, y supongo que que la gente de España le gustará.

-Además de repartir tu tiempo entre la gestión de Shoeshine, tus colaboraciones con innumerables grupos, los conciertos y tus propios proyectos, eres un gran consumidor de música. ¿Nos puedes recomendar algunos de tus discos favoritos de toda la historia del pop?

Pues… The Beatles, The Beach Boys, Alex Chilton... hace poco he descubierto la banda sonora de “Cinema Paradiso”, de Ennio Morricone, que creo que es preciosa, y ahora también me gustaría estar metido en bandas sonoras de películas o televisión... estoy intentando escuchar ese tipo de música; también me encanta la musica brasileña, como Vinicius de Moraes, y en el viaje a Brasil aproveché para hacerme con una buena colección de discos.

-¿Y qué disco de Teenage Fanclub es tu favorito, hayas participado o no en su gestación?

Es muy muy difícil... pero hay una canción que grabé con ellos que creo que es mi favorita, una del álbum recopilatorio que sacamos hace un año ("Four Thousand Seven Hundred And Sixty Six Seconds: A Shortcut To Teenage Fanclub"), una cancion de Norman que se llama “Did I say”, creo que es preciosa y estoy muy contento de haberla podido tocar y grabar con ellos, pero es muy difícil escoger un disco... el primero, “Bandawonesque”... ¡no sé!

CRISTINA LÓPEZ (Septiembre 2004)