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Ernesto González
disfruta de algo precioso: el beneficio de la duda. Debido a sus credenciales
como líder de Pribata Idaho, extinta formación
responsable de alguna de las mejores obras de rock clásico surgidas
desde la independencia española en la última década
y pico, su nuevo proyecto ha contado con una escucha atenta por mi parte.
Y poco a poco uno ha podido desentrañar el carácter de este
disco, debut de una formación que apunta maneras suficientes para
ganarse un nombre entre los escasos imprescindibles de nuestra magra escena
independiente.
El nuevo proyecto de González
es una formación de cinco (él mismo voz y guitarra, Carlos
Perino batería, Javier Rincón
bajo, Óscar Feito guitarras y Pepe Hernández
guitarras y teclados) asistida por un gran “sexto hombre”,
Abel Hernández, que desde el “banquillo”
aporta instrumentación y asume las labores de producción.
En esta ocasión González deja un tanto de lado su antigua
fijación con el pop y el rock de la Costa Oeste, con aquellos efluvios
que remitían a Byrds, y desarrolla un registro de “americana”
con más country, por momentos seca y oscura, fronteriza a la manera
de unos Calexico centrados en el formato de canción.
Con referentes obvios
que construyen un disco que se explica a sí mismo, sin embargo
siempre resulta mejor dejar que sean loa autores los que nos hagan entender
la intención oculta detrás de una de las obras mayores del
pasado año.
La música
de Grupo Salvaje tiene un tono más severo, más seco y grave
que los primeros Pribata Idaho. Pero creo que sí existe una cierta
continuidad con la última etapa de ellos, con "Spain is Pain",
si bien es como ciertos pasos intermedios no hayan tenido lugar a la vista
del público. ¿Ves tú mismo esa continuidad o percibes
esta etapa como una ruptura?
Ernesto:
Sí, claro que hay continuidad. Entre otras cosas porque, por ejemplo,
Sorrynonews fue una canción que Pribata llegó a ensayar.
No hay ruptura, yo no quiero romper con algo de lo que me siento muy orgulloso.
Fueron las circunstancias las que acabaron con Pribata. GS es otra cosa
y somos otras personas, está claro. El único hilo que queda
es mi presencia.
Parece como si
el grupo con el que has grabado el disco realmente tenga un papel importante,
que tu liderazgo está ahí, pero sin abusar. Y que su aportación
es de peso.
Oscar:
Creo que así es, si escucharas la primera maqueta con los temas
que Ernesto nos hizo llegar, que era alucinante, verías el sustancial
cambio de las canciones. Pero también han influido Abel, Carlos
Torero y sobre todo toda la música que hemos escuchado todos durante
nuestra existencia.
Ernesto:
Yo no ejerzo liderazgo alguno ni ahora en GS ni entonces con PI. Considero
la actividad de ejercer liderazgo como algo muy complicado. NO digo que
sea bueno o malo, no estoy valorando, sólo que es algo que añade
tensión innecesaria a cualquier cosa que se aplique, bien política,
bien rock. Creo que las personas, en general, cuidan mucho su “ego”
y el ejercicio de liderazgo, lo primero que, aparentemente, subyuga es
precisamente el ego. Digo aparentemente porque no creo que sea necesariamente
así, pero si que percibo esa sensación continuamente, esté
involucrado en lo que sea. No es fácil hacer cosas sin que existan
suspicacias en éste sentido.
Respecto a la segunda parte
de la pregunta; efectivamente, su aportación es de peso. Por esto
me he involucrado en un grupo, si no hubiera querido participación
me lo habría guisado y comido el asunto yo mismo, de hecho esto
fue lo que rondó mi cabeza durante mucho tiempo y lo que estuve
a punto de hacer.

El papel de Abel
Hernández parece mayor que el de un mero productor. ¿Cómo
surgió la colaboración?
Oscar:
Abel es un artista, tiene un bagaje musical increíble y eso se
nota a la hora de concebir las cosas. Su labor parece mayor que la de
un mero productor porque él es más que un mero productor,
y por parte nuestra ha habido desde el principio una confianza absoluta
en su trabajo que visto el resultado no hace más que corroborar
esa confianza.
Ernesto:
Creo que se está percibiendo mal el papel que ha jugado Abel. Él
no ha hecho más que lo que tiene que hacer todo productor que se
precie; involucrarse. La seguridad de que así sería fue
lo que nos indujo, definitivamente, a hablar con él. El resultado
es evidente.
Las letras son
un tanto especiales. Quiero decir que abres el disco con un ejercicio
de apostasía, afirmando tu ateísmo con un tono fervoroso.
¿No te da respeto tratar cuestiones tan especiales?
Ernesto:
No tengo tan claro que A Christian Family sea un ejercicio de apostasía.
Tampoco estoy proclamando mi ateísmo. Esto lo habría hecho
de otra manera. No hago más que criticar las formas, aquello de
“A Dios rogando y con el mazo dando”. No creo que la puesta
en escena de los rituales cristianos merezcan un trato de guante blanco,
ni tampoco la Iglesia. Los crímenes más horrendos de la
historia de la humanidad se han realizado en el nombre de Dios –cristianos,
musulmanes y judíos-. No entiendo porque tengo que tener ningún
reparo con esto, es sólo un punto de vista y sobre todo, es mi
punto de vista.
Es evidente que
el sonido tiene una influencia muy fuerte de la música americana,
pero sobre todo de un cierto sonido fronterizo y seco, que últimamente
desarrollan Calexico, el arreglo de "Sorrynonews" en cierto
modo. ¿Te gustan?
Oscar:
Creo que es un referente de calidad actual innegable, pero también
te puede recordar a Nino Rota, Morricone... En general el sonido fronterizo
de parte del disco es lo que hemos buscado, ¿quizás influenciados
por la cultura del Western? Seguro, el discurso general de los westerns
es muy cercano al de grupo salvaje. Hombres difíciles en tiempos
difíciles, más o menos como en la sociedad actual.
Ernesto:
Me encantan Calexico. Siempre me ha encantado la música llamada
fronteriza –menos Los Lobos cuando les da el punto rancheras-, pero
Calexico sobre todo. Antes que ellos me gustaron –grupo de estilo
fronterizo- muchísimo Los Cruzados. Debe ser la relación
que existe entre este tipo de música y el western. Paradójicamente,
ha sido Ennio Morricone –por aquello de ser europeo, de ahí
la paradoja- el que ha puesto –e incluso ha redefinido- esta música
en el mapa.
No obstante, creo que el
arreglo de Sorrynonews -¿la mandolina?- viene más de la
mano de Nino Rota.
El origen de este
gusto se nota en el nombre del grupo, el homenaje a Sam Peckinpah y a
esa película. ¿Qué encuentras en esa película
que te interese tanto?
Ernesto:
Creo que el texto que escribí para presentar a Grupo Salvaje sirve:
Sin pretender llegar
ni a la altura de los zapatos a Pike Bishop y compañía,
sí han querido empezar
haciendo propio un título (Grupo Salvaje- The Wild Bunch) que significa
demasiadas cosas para, ni siquiera, atrevernos a enunciarlas aquí,
aunque sí
podemos decir que lo INEVITABLE -el destino esquivo imposible de ser
encauzado- está presente en todos y cada uno de los acordes de
las canciones de
Grupo Salvaje, rindiendo de esta manera el más sentido y emotivo
homenaje a
los hombres que, ante todo, siguen siendo hombres, por mucho que la sociedad
puritana y sus doctrinas se empeñen en vincular siempre -con ese
maniqueísmo
tan propio de los ignorantes- con el MAL.
No recuerdo ninguna otra
película, en la que la línea que separa el bien y el mal
quede tan desdibujada y esto, para nosotros, es muy importante. Peckinpah
muestra –como nadie lo ha hecho- en “Grupo Salvaje”
la brutal violencia que el ser humano puede mostrar desde la infancia,
aunque deja un hueco para las teorías de Rosseau, ya que no son
bebés los que se deleitan con la imagen del escorpión y
las hormigas, sino chavales suficientemente mayores como para haber perdido
parte de su “bondad innata”. En “Grupo Salvaje”
nada es lo que parece, los personajes reaccionan siempre al contrario
de lo que se podría prever, es como una gran bofetada en la cara
de la ética y de la moral cristiana.

Hay dos letras
de Jesús Llorente "How To Make God Come" y "Watercolor
Summer". ¿Cómo surgió esa colaboración?
¿Te sientes cómodo cantando letras ajenas?
Ernesto:
No es la primera vez que canto letras de Llorente, ya lo hice con “Little
Black Tide” y “Song For A Picture” –ambas incluidas
en Spain Is Pain de The Pribata Idaho-. Me siento a gusto cantando las
letras que Jesús ha hecho, también en su día me sentí
a gusto cantando las que hizo Ana para The Pribata Idaho.
Tanto en la portada
como en las letras utilizas una cierta imaginería americana muy
particular. En cierta cultura americana por momentos Elvis tiene visos
de ser una suerte de divinidad pagana, un Mesías americano, del
que si bien no se habla de su resurrección sí que algunos
le dan la inmortalidad. ¿Te interesa Elvis como icono o también
como músico?
Nuestro interés
por Elvis es, principalmente, musical. El interés por el icono
es muy secundario, aunque es cierto que todo lo que le rodea –merchandising,
impersonators, Graceland, etcétera- suscita nuestra curiosidad.
Pero su presencia en el entorno de GS también responde un poco
a lo que apuntas sobre la divinidad pagana y a la capacidad que la sociedad
norteamericana tiene para absorber y rendir devoción a éste
tipo de fenómenos. Pero, como te decía, nuestro interés
es musical. Nos interesa el gran interprete de inmensa voz y arrolladora
presencia que, además, contaba –en sus primeros tiempos-
con una banda imponente, capitaneada por uno de los mejores guitarristas
de todos los tiempos; Scotty Moore.
Dedicas el disco
entre otros a Johnny Cash. En la música de Grupo Salvaje, sobre
todo en los dos primeros cortes del disco, percibo una cierta afinidad
con su estética grave, severa. ¿Era de tus favoritos?
Ernesto:
Sí. Johnny Cash era un persona muy especial, o eso se puede percibir
de su actitud y de su música. Para nosotros es muy importante que
existan personas así, de alguna manera nos muestran a través
de su obra maneras nobles de abordar el arte. Es de nuestros favoritos.
El disco es breve.
Lo cual a mí me parece un punto a su favor porque aumenta su "efectividad".
¿Fue una decisión voluntaria o producto de las circunstancias?
Oscar:
Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Había más canciones
pero decidimos no incluirlas porque quizás emborronaban un poco
el discurso de “In black we trust”. El disco tenía
que ser así, y así ha sido.
Ernesto:
Sí, también creemos que esta era la manera de hacerlo más
efectivo. Creo que fue ambas cosas. Las circunstancias porque no teníamos
mucho más material –sólo una canción más
que, incluso, está grabada-, pero por otro lado, también
teníamos claro que las canciones con la que estábamos trabajando
eran suficientes para elaborar un álbum.
"The Survivor"
es un corte que parece pensado para cerrar el disco, por la manera que
tiene de desarrollarse y el tono elegíaco que tiene. ¿Tenías
claro que cerraría el disco?
Oscar:
Es el final de la película, por supuesto un final triste y ambiguo,
agobiante y que da que pensar, como en las buenas películas.
Ernesto:
Pues no lo estaba. Fue producto de tener que decidir un orden, y de la
única cosa que estábamos seguros, cuando abordamos éste
tema, era de que The Survivor tenía que ser la última. También,
nos puso sobre la pista, los ruidos ambientales que Abel había
introducido en “Desheredada”, “Elvis, Love Us! Y “The
Survivor”. Por ultimo, el título y el texto hacen posibilitan
esta ubicación.
"Desheredada"
es un excelente instrumental, y como gran parte del disco es muy cinematográfico.
¿Te gustaría hacer algún día una banda sonora?
Oscar:
A mí, personalmente, me apasionaría.
Ernesto:
El proyecto previo –las maquetas a las que se refiere Oscar en la
primera pregunta- eran casi eso. “In Black We Trust” sigue
manteniendo esa vocación cinematográfica que apuntaban las
maquetas, pero posiblemente –si GS no hubiera llegado a formarse-
si lo hubiera concluido yo sólo habría sido precisamente
eso; una banda sonora, sin película pero banda sonora.
Así que supongo que
ahora alejamos el plano y fundimos a negro.
ENRIQUE MARTÍNEZ (febrero 2004)
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