Siempre que uso el “nosotros” para referirme a este opúsculo digital de discusión musical llamado feedback-zine, tengo la mala sensación de que estoy recayendo en un defecto bastante común: sobredimensionar MI opinión en NUESTRA opinión por pura opción estética, cuando muchas veces son antagónicas. No es este el caso. Todos los que hacemos feedback-zine tenemos un gran aprecio por el sello Acuarela y, no creo exagerar si digo que en el caso de vernos obligados a contestar por nuestro label nacional favorito, todos coincidiríamos en señalar esta etiqueta baja la cual se han auspiciado algunos de los discos más sobresalientes del pop de los últimos diez años. ¿Títulos?. “El Naval” (MUS), “Tongues” (BEEF), “La Primera Ópera Envasada Al Vacío” (SR CHINARRO) “127” (JR), “Arde” (MIGALA), “Viva Las Vegas” (VIVA LAS VEGAS), “Adiós” (PAPERHOUSE)…

Sobran los motivos, por tanto, como para no tener que seguir justificando la primera entrevista de este fanzine a alguien que no es un músico. Nos referimos a Jesús Llorente, el máximo responsable de Acuarela, otrora también pluma precisa de la critica musical nacional en revistas como Ab, Spiral o Rockdelux y romántico fanzinero al frente del mítico Malsonando. Aprovechando su visita a nuestra ciudad, en el mes de marzo al frente del Soft Pop Tour 05 (un mini festival que trajo a THE ZEPHYRS, Darren Hayman y Nacho Vegas al Playa Club de A Coruña), tuve la oportunidad de poder realizar esta extensa entrevista en la que hablamos de su visión de las cosas como editor, como fan y como antiguo periodista/fanzinero. Como era de esperar, fue un placer.

- Las primeras señales de vida tuyas dentro del mundo indie se remontan al año 93 cuando surgió el mítico fanzine Malsonando. Recientemente en la web www.cuadernosdelpop.com uno de tus compañeros de aquel entonces, Víctor Lenore, decía que los malsonando érais arrogantes, insufribles e inseguros, como refiriéndose a ello con cierto desdén. ¿Cómo lo recuerdas y lo percibes tú?

- Yo creo que era como el grandes éxitos de Billy Ocean que debería llamarse “lo menos malo de Billy Ocean”. De los fanzines que había en aquel entonces en España, Malsonando era uno de los menos malos o, quizá, el menos malo. Éramos arrogantes porque podíamos serlo, éramos pretenciosos porque podíamos serlo y, sobre todo, teníamos muchísima pasión por la música. La primera portada era Pavement, que habíamos ido a verlos a Bilbao… y creo que aún conservo un bueno porcentaje de aquella pasión por mis venas. Pienso que fue un fanzine que tuvo cierta importancia en su momento a la hora de situarse entre la vieja guardia y la nueva guardia y, casualmente, todos menos Víctor (Lenore) desaparecimos en un momento dado de la prensa. De hecho, Víctor me parece uno de o los mejores críticos que hay actualmente en España, junto a Nando Cruz o Juan Cervera, al menos en el sentido de tener más criterio. Con Malsonando tuvimos un papel efímero pero creo que interesante, como un enlace entre el indie y la literatura o algo así.

- Sí, uno de los efectos que se le suele atribuir a ese fanzine es el de introducir un lenguaje más literario en la crítica nacional.

- Ni siquiera era algo premeditado. Escribíamos de música de la misma manera que queríamos leer sobre música, es decir traducir a un lenguaje más o menos poético, más o menos literario lo que nos gustaría leer y no se publicaba. Era algo totalmente onanista.

-Paralelamente el fanzine surge Acuarela para editar, en principio, un disco a Sr. Chinarro porque nadie les quería publicar. ¿Realmente fue así?

- Sí, la razón por la que nació Acuarela fue porque Sr Chinarro querían tocar en al festival Noise Pop (una seminal gira itinerante organizada por Elefant y celebrada a finales del año 92 con Bach Is Dead, Usura, El Regalo de Silvia y Penélope Trip –N d E-) y le mandaron una maqueta a Luis Calvo (responsable de Elefant Records –N d E.) y, por alguna razón que no me explico, a él no le pareció conveniente que tocaran en Sevilla. Escuchamos sus canciones en un programa de radio y llamamos, pedimos la maqueta y les fichamos directamente. El motivo del nacimiento de Acuarela fue vender la primera tirada del ep Sr Chinarro y después de eso decidir si queríamos algo más que eso. Al final quisimos más.

- El fanzine fue todo un éxito y un trampolín hacia la prensa profesional en revistas como Rockdelux o la ya desaparecida Spiral. De esta última, que con el paso del tiempo se ha visto bastante desprestigiada, tú fuiste coordinador de redacción. ¿Qué visión tienes tú de aquella revista a día de hoy?

- El problema de Spiral es que la línea editorial consistía en apoyar la escena nacional, lo que era algo complicado, porque te obliga a situarte a favor de cosas que querías criticar. Víctor Lenore y yo, que éramos los coordinadores de redacción, no estábamos de acuerdo en eso de que hubiera que apoyar la escena necesariamente y creíamos que hacía falta mala leche. Si tú le dices a un grupo que es una mierda y el grupo es bueno, el grupo va a triunfar y te va a dejar en la ruina porque son buenos. Pero si le dices que son una mierda y se separan, entonces ese grupo no merece la pena y es malísimo. Entonces nosotros queríamos adoptar la postura de ser muy críticos, de ver hasta que punto los grupos españoles eran capaces de sostener públicamente lo que grababan. Sin embargo había un problema por encima de nosotros, una especie de “zapaterismo”, de ser moderados, de no molestar a nadie, una monomía cutre… Yo lo veo con una gran amargura, ese ejercicio de contención era muy artificial. Es como si crees que un sindicato hace cosas malas pero no las criticas porque hay que apoyar a la izquierda. A mí no me parece bien eso porque yo la militancia no la llevo muy bien.

- Lo cierto es que a mediados de los 90 las famosas cribas hicieron que la crítica se volviera más exigente con la producción nacional, hasta extremos en ocasiones exagerados. Tú formabas parte de aquel periodismo. ¿No te ha afectado el feedback de todo aquello ahora que eres tú el que editas cosas que otros van a criticar?

- Yo estoy harto de decirles a los grupos que la crítica da igual. Si tienes el disco del año, como pasó con Refree en RDL el año pasado, pues vendes 500 copias más, pero tampoco te vas a forrar. La única diferencia es que en vez de cobrar 1200 euros por tocar en Valencia, cobras 1500 y sube tu caché, pero tampoco no es una gran heroicidad ni nada. Yo intento inculcar eso. Por ejemplo, cuando Migala estaban terminando de grabar “La Increíble Aventura”, Abel estaba ahí como dudando por dónde tirar y todo eso. Para mí ése es, en el sentido emocional, el disco más importante que he publicado y le dije a Abel que, aunque no vendiéramos nada, ya era un logro, pero claro, eso luego los grupos no lo asimilan bien. Por otro lado, yo creo que la crítica en un país como España tiene un papel relativo y es mucho más importante que la crítica sea positiva en quince fanzines y en una revista una mala, que solo tener una crítica buena en una revista y la irrelevancia total en el resto.

- De esa época que podía ser excesiva, pasamos a la actual donde parece que todo lo nacional es bueno y si va con publicidad mejor aún, creando un periodismo publicitario bastante descarado. Tú como sello editor, ¿cómo lo ves?

- Como sello editor, lo que tengo claro es que la única publicidad que me da efecto es la de RDL. Hago una publicidad en RDL, poniendo una nota para que la gente se apunte a la lista de correo, y se apuntan 70. Si pongo la misma nota en el Mondo Sonoro lo hacen 3 y, si es en el Ruta 66, ya ni te digo.

- Yo me refería al espacio y la atención que se le da a los grupos de un determinado sello si hay publicidad.

- Eso afecta totalmente, sobre todo en las revista gratuitas más que en cualquier otro lado. Las revistas tipo de RDL aún tienen ese poso de orgullo de que, si son los primeros en descubrir a un grupo, pueden dar mucha cancha a pesar de que no haya publicidad por medio. A las revistas gratuitas tienes que dárselo todo muy mascado.

- Eso llega a unos niveles en los que uno ya no se cree nada. Se escucha, entre corrillos de prensa, poner fatal a ciertos grupos nacionales (La Habitación Roja, Sexy Sadie, Deluxe, Sidonie…) de modo generalizado y luego eso rara vez se ve reflejado luego en las revistas.

- Es que con los grupos nacionales es complicado, porque si haces una crítica negativa a lo mejor aparecen por tu oficina ahí a matarte (risas) y eso sólo pasa en España. A mí me hace gracia de la gente que critica la prensa inglesa clásica, me refiero a la de mitad de los 90 tipo Melody Maker o NME, porque ellos de repente ponían en portada a un grupo que no conoce nadie, que sería un equivalente a poner aquí de repente a Patrullero Mancuso o algo así, y tal y como funcionaba la cosa las tres primeras personas que recibían el disco eran fans, pero la cuarta crítica ya no era un fan, ya era un tío intermedio. Aquí parece que el editor recibe un disco y siempre le toca al gran fan y eso hace no haya una referencia válida. Porque si la referencia es Diego A. Manrique estamos muertos, porque es un tipo que le dio cuatro estrellas al disco de Four Non Blondes y tres al “Rid Of Me” de Pj Harvey. Yo tenía esperanza en Diego Manrique pero a partir de ese momento, en el año 93 ó así, lo perdí todo.

Soy muy pesimista en ese sentido. La ilusión desinteresada por propagar algo, por descubrir un grupo o un sonido como un tesoro ya no existe. La mayoría de las revistas, incluso un montón de fanzines y webs de internet se basan en lo que viene de gira, lo que está de promoción y ya está. Hay un montón de cosas que no tienen promoción ni distribución en España que son interesantes y esa es labor de los fanzines, el lograr que esos grupos se conozcan, no esperar a que vengan para hablar de ellos.

- Recuerdo un artículo tuyo en la revista Spiral que hablaba de cómo se grabó el primer disco de Sr. Chinarro, en EE.UU en los estudios Noise de Kramer. En él decías, como algo que os había emocionado, que Kramer cogiera una cinta que ponía “Damon & Naomí” y la borrara para grabar a Chinarro. Ahora es tu sello quien edita para España el último trabajo de Damon & Naomi. ¿Qué lectura sacas de ello?

- Es como el cierre del círculo. Siempre lo digo, cuando tenía trece años compraba vinilos de The Cure, Pet Shop Boys o Leonard Cohen y los ponía en mi cama y me sentía muy orgulloso de ellos. Con los discos de Acuarela quiero que pase lo mismo y el día que no pase más vale que lo deje. Intento que todo lo que me ha gusta llegue a Acuarela. Por ejemplo Hood no es un grupo del sello Acuarela, pero hago todo lo posible por trabajar con ellos (la organización de su próxima gira en España será de mano de Acuarela -N. d E.-). Si no fuera por eso nunca lo haría.

- Ahora Acuarela tiene una infraestructura sólida y es una empresa viable, pero no siempre fue así. ¿Cuándo te planetas el salto a que el sello se convierta en un modo de vida?

- Fue un momento crítico en el año 96. Quebró la distribuidora Running Circle en medio de la promoción del “Compito” de Sr. Chinarro, toda la gente que estaba en Acuarela abandona el proyecto, me quedo yo solo y, en una decisión totalmente loca, ficho a Astrud, Mus y a Migala, mientras mis padres me presionaban para que aceptara un trabajo en RCA. Fue una decisión desesperada, un poco motivada por el miedo a convertirte en lo que tus padres quieren que seas.

- De la mano de Astrud llegó el recopilatorio “Lujo Y Miseria” de Astrohúngaro. Mucha gente no termina de encontrar su sentido dentro del catálogo de Acuarela.

- Fue un poco manga ancha a todo lo que querían hacer Astrud y, bueno, me gustaba y me hacía gracia, sino no lo hubiera editado.

- También editaste el primero single de Bis que, con el tiempo, también puede chirriar en la “línea general”

- Sí, tenemos ahí un punto de que Acuarela es un sello triste y literario, pero luego hemos sacado el single de Bis, el de Astrud, Astrohungaro,… que luego me sale mal siempre, lo reconozco. Es como esa tía despampanante que te ligas una noche y luego te levantas por la mañana y quieres largarte cuanto antes y que no desayune nunca contigo. El pop que yo he publicado en el sello es eso: emoción instantánea y vergüenza posterior. No por la música, sino por el no poderlo defender solidamente, como decir: “estuve con ésta, ¿pero de verdad con ésa?”, algo así.

- Lo decías antes de soslayo, pero recuerdo oírte decir que el sello era también el rechazo a ciertos peajes que tendrías que pagar llevando una vida más “normal”, como la que has visto en tu propia casa. Sin embargo, en este tipo de vida hay que pagar otros peajes, ¿no?.

- Sí, sí, claro.

- Teniendo en cuanta tu labor como incisivo periodista y personaje público, de pronto tienes que defender una empresa y armarte de diplomacia y cinismo. ¿Cómo llevas tú esos “peajes”?

- Hubo un momento que la vida social se convirtió en algo que yo no podía sostener y decidí apartarme de ella por completo. Creo que los discos tienen que hablar por el sello y no eso de ir a saraos y cocktails, que está muy bien pero para mí lo ideal son sellos como Domino o Siesta, que editan sus discos y nadie sabe quien está detrás. La vida social en Madrid puede ser muy claustrofóbica porque te conviertes en una especie de personaje y, de repente, te encuentras con que dicen cosas de ti que son absolutamente mentira, o con otras que son tristemente verdad (risas). Yo decidí conscientemente romper con eso. Ahora solo voy a los conciertos que organizo yo o ya a cosas que me gusten muchísimo. Vamos, que no tengo ninguna vida social.

- Con la llegada de Migala, Acuarela empieza a tener una gran presencia en la prensa y, en cierto modo, el grupo focaliza la mayor parte de atención. ¿Crees que la gente sigue identificando a Acuarela con Migala?

- Yo creo que la gente ve a Acuarela como el sello de Chinarro, más bien. ¿Tú crees que no?

- Pues no, quizá influya que soy un poco más joven. De todos modos, ¿no es Migala el grupo con el que tú te ves más reflejado sentimentalmente?

- Totalmente. Yo es que con Migala tengo una relación muy especial ya que crecí sentimentalmente con Abel y Coque. Me parece patético que alguien pueda pensar que Explosions In The Sky te los puedes creer y que a Migala no te los puedes creer. No lo puedo entender. Yo creo que si ves el último video del dvd de “La Increíble Aventura” cuando esta ahí el buen rollo anticipatorio de un final cercano, te das cuenta que es un grupo totalmente real.

- Me consta que ese vídeo ha despertado sana envidia en gente, por lo bien que está retratada ahí lo que es esa amistad post-adolescente que desprende el grupo

- Yo lo estaba viendo con mi novia y me dijo “este video sería imposible entre tías” y yo ya no dije nada por si acaso metía la pata, pero es verdad, cuando lo vi dije “esto es Migala y este disco lo voy a defender a muerte”. Sí que me veo muy reflejado. En Chinarro también me veo reflejado, lo que pasa es que Luque me supera, tanto en conversaciones de bar como en cualquier momento. Luque es la única persona que conozco que creo que es un genio desde que va al water hasta que va a pedir una copa, para bien y para mal. Migala, sin embargo, es el grupo en el que yo querría tocar si tuviera algún tipo de talento musical, es como una proyección de mi frustración.

- Migala siempre ha sido un grupo vilipendiado más allá de sus discos. La última muestra fue la entrevista que les hizo nuestro colega y compañero David Saavedra en RDL antes del verano. ¿Por qué crees tú que se cargan tanto las tintas con Migala en aspectos extra-musicales?

- Migala es un grupo siempre a la defensiva, siempre te ponen en duda. Sin ser snobista, es una cosa que solo pasa aquí. Si haces un repaso en todas las críticas y entrevistas de fuera, ni siquiera cuestionan el acento de Abel, sólo sucede en España. Si se cuestiona el acento de Abel había que cuestionar el acento de Björk o el de Laetitia Sadier, se pueden cuestionar un montón de cosas, cuando Nabokov empezó a escribir en inglés….

- Sin ir más lejos tenemos el ejemplo de MANTA RAY, que más de la mitad de su repertorio es en inglés y nunca se ha puesto en duda nada.

- No, nunca. Migala es un grupo que no les entra a cierta parte de la crítica e ignoro el porqué. Sí que se creen a 12Twelve, que también es un grupo de Acuarela, o Delorean, por ejemplo. Luego pasa, como me dijo Xavier Cervantes (coordinador de redacción de Rockdelux –N. del E-) que no se creía a Migala hasta que conoció a Abel. Es muy triste que tengas que conocer al cantante para creerte al grupo, porque qué vas a hacer con Joy División, ¿nunca te los vas a creer porque no vas a poder a conocer a Ian Curtis?

- ¿Qué pasa cuando, incluso miembros de otros proyectos del sello, tiran dardos en esa dirección?. Recuerdo la hoja de “El Naval” de Mus escrita por Ramón Lluis Bande (Diariu) que parecía un ataque velado hacia Migala.

- Yo no vi ningún ataque, ni eso que dices. De todos modos dentro de la dictadura siempre hay momentos de libertad como cuando entró Fraga en el 71 (risas). Yo no vi ataque, pero sí es verdad que Migala, en general, es un grupo que cada vez tiene más gente que va a sus conciertos y venden cada vez más discos, pero tienen ahí sus detractores.

- En el lado opuesto a tanta “sobrexposición” están otros grupos de Acuarela que no tienen casi presencia en los medios. El ejemplo más evidente es JR que de su “127”, que según tengo entendido, vendieron apenas 20 ó 25 copias. ¿Cómo se sustenta algo así?

- No, vendieron más, casi 1000, pero tardó mucho en venderse y lo hizo poco a poco. No hay mes en el que no se vendan 4 ó 5 copias. Es que ese disco es todo un mito del que apenas nos quedan 25 copias ahora.

- Tanto ese disco como el debut homónimo de VIVA LAS VEGAS creo que no han sido suficientemente valorados. ¿Cuáles son, en tu opinión, los discos de Acuarela que merecerían más atención de la que tuvieron?.

- Es posible que esté de acuerdo contigo. Jr es un grupo que pasa de tener un disco en Astro y, por ejemplo, estar en listas de los 10 primeros en RDL, y sacan el “127” y desaparecen de cualquier lista. Con el nuevo disco, “La Jr.” creo que la cosa cambiará, porque les han llamado para tocar en el Primavera Sound, la crítica sale con foto en el RDL, etc… Es un poco producto de ellos mismos que, por ejemplo, cuando te mandan unas fotos de promoción son unos caballos y ellos al fondo, no tienen una visión exterior y promocional del grupo. También podríamos hablar como infravalorados a lo mejor de Emak Bakia, porque siempre han estado a la sombra de Migala y por “Frecuencias De Un Rojo Devastador” que es un disco que no se entiende, que nadie sabe tiene una historia de fondo... Por último, Viva Las Vegas también, porque se ven como un grupo paralelo de Manta Ray desde los medios, aunque Josele y Frank no lo conciban así.

- Una hipótesis que me intriga en cómo me lo tomaría si yo regentara un sello. Inviertes dinero en un grupo con una proyección de carrera y poco después el grupo se disuelve. ¿Cómo se queda uno?

- Frustradísimo. Se intenta que no pase eso. No recuerdo que me haya pasado mucho.

- El de PAPERHOUSE, fue un caso así, ¿no?

- Sí, esa es una gran frustración. De hecho, tocaron en un Bam presentando unas canciones chulísimas que iba a grabar… pero, bueno, hay gente metida en la música que en cuanto se hacen adultos la relegan a algo tipo hobbie y te quedas un poco chafado. A mí “Adiós”, su álbum, me paree un disco insólito dentro de los discos nacionales y aun recuerdo cuando Francés de RDL cuando me comentaba la lista de los mejores discos de la historia del pop nacional yo le pregunté si estaba el de Paperhouse y él se empezó a reír. Yo no le veía la gracia, no sé por qué está Leño y no está Paperhouse, no lo entendía.

- Otro supuesto que siempre me ha llamado la atención. Sacas un disco de un grupo tuyo y te los encuentras hablando mal de su propio trabajo cuando hacen la promoción. Por ejemplo, Fran Gayo de MUS solía ponerse a sacar defectos de sus discos en las entrevistas.

- Bah, eso me da igual. Siempre digo, medio en broma, que la música sería muy buena sin los músicos. Es lo opuesto a tener un hijo, que siempre lo ves muy guapo y el mejor, aunque sea terrible y feísimo. Los músicos les pasa con los discos al revés, que siempre los ven mal e imperfectos. Yo ya ni les escucho, cuando se ponen así hago como Hommer Simpson, mi cerebro empieza a divagar y no le hago ni caso.

- Hablando de MUS, cuando entrevisté a Fran en la época de “El Naval” me dijo que entraron a grabar en el estudio sin canciones, con apenas cuatro cosas para desarrollar allí. ¿No te genera ansiedad ese tipo de cosas, respecto a lo que va a salir luego?

- Preferiría que no me dijeras eso, porque no lo sabía (risas). Pero bueno, lo que se intenta es trabajar con grupos en los que puedas confiar. No tiene porque salir mejor porque el grupo vaya al estudio con las canciones preparadísimas, que el grupo que va a grabar sin nada y de repente surge la inspiración y graba un disco buenísimo. Yo prefiero no saber nada y recibir luego un cd con el disco. No tengo ningún tipo de influencia en lo que va de la creación a la plasmación real de la música. De hecho, algunos me lo echan en cara, pero yo no quiero meter baza y confiar plenamente en lo que van a grabar. Si luego el resultado no me gusta, lo pago y no lo saco y ya está.

- Hay gente que piensa que Acuarela es uno de eso pocos sellos que están por encima de sus grupos. Me refiero a etiquetas como K, Dischord o Siesta. ¿Tú lo ves así?

- Para bien y para mal, porque hay gente que se compra todo lo que editamos porque es de Acuarela y hay gente con la que sucede lo contrario, que por el hecho de ser de Acuarela ya no quieren saber nada de los discos. Yo creo que con el paso de los años los grupos adquieren una personalidad que supera al sello. Siempre he pensado que lo importante es que, pese al fichaje de Manta Ray, los grupos se hagan grandes y hagan grande al sello y no que el sello se haga grande por fichar a grupos grandes.

- Decías antes que Migala podía ser como una extensión sentimental de ti mismo. Fundamentalmente por “Arde” siempre se ha asociado el grupo a cierta post-adolescencia que inunda también la percepción de Acuarela. Ahora, sin embargo, hay grupos dentro del sello que hablan de una edad más adulta como REFREE con “Nones” o el recientemente editado “2” de VIVA LAS VEGAS. ¿Ves tú una especie de crecimiento cronológico de tu catálogo?

- Sí, puede ser. Yo creo que es ya el pasar de los veinte a los treinta. Los veinte son terribles, pero los treinta son dramáticos y es normal la renovación generacional de los mismos grupos, en el mismo sello. Por tanto, siguen reflejando lo que yo pienso. Es algo totalmente natural, yo no me veo fichando a un grupo de dieciseis años diciendo “voy al Nasti y me meto plasti”. Podría fichar a alguien que habla de los veinte con nostalgia o con algún tipo de intención poética, sea positiva o negativa. No me imagino fichando a algún grupo que hable de la juventud con algún tipo de alegría, porque ni siquiera yo cuando tenía 18 lo veía con alegría.

- Fuisteis de los primeros sellos españoles en hacer licencias de grupos de otros sellos extranjeros, una práctica cada vez más habitual. Desde dentro del negocio ¿qué explicación tiene ese auge en vuestro caso particular ?

- Porque es mucho más barato. De todos modos, nosotros licenciamos gente con la que trabajamos previamente. Hacemos una gira de Matt Ellitot, se crea una relación y editamos el disco de Matt Elliot; traemos a Damon & Naomi al Taned Tinn y, de repente, Damon me manda el disco que, no sé porqué, no ofrece a Elefant y sacamos el disco. Siempre hay algún tipo de relación en medio, pero también es verdad que siempre es más barato. Es equilibrar arte y negocio. Por poner un ejemplo, la licencia de Matt Elliot cuesta 700 euros y grabar el disco nuevo de Refree 8000 euros, es decir, puedes licenciar hasta diez discos de fuera con el precio de grabación de un grupo nacional. La base es que, primero, si yo no sacase esos discos como los de Matt Elliot o el de Viva las Vegas y los sacase otro me sentiría mal. Pero por otro lado es mucho más barato trabajar así, mira Houston Party cuando trabajó con Postal Service, hizo negocio, y nosotros somos ya un sello con cuatro personas que tienen contrato y hay que pagar facturas. Sin concesiones pero sabiendo lo que hay.

- El año pasado leía un artículo tuyo en el correo digital que me gustó mucho. Hablabas de la nostalgia sesentera y setentera de la gente que tiene el poder de los medios musicales, algo que impedía ver los grandes grupos de la actualidad, cada vez más ocultos en lo indie de lo indie de lo requeteindie, por culpa de esa situación. Creo que a nivel nacional esa situación está privando de que una generación conozca la mejor época de la historia del pop español, que es la actual. A nivel internacional, sin embargo, no lo veo tan claro. ¿Existe para ti hoy algo actual, por muy oculto que esté, que se pueda comparar a Bob Dylan o David Bowie?

- Yo lo que creo es que, si Bob Dylan hubiera empezado hace un par de años, sería como Will Olham y no trascendería más, simplemente porque el control de los medios está completamente cerrado y es muy difícil trascender. Por ejemplo, Nacho Vegas, quitando la amistad que pueda tener con él, me parece un artista que puede estar a la altura de Paco Ibañez o Antonio Vega y eso los medios no lo dejan ver. No soy una persona especialmente anticapitalista, pero creo que en el sistema actual si Dylan sacase su primer disco sería algo así como lo que hoy es Matt Ward y nada más.

- Más que a la trascendencia, yo me refería a si a nivel de calidad musical existe alguien hoy en día al nivel de Bob Dylan

- Smog o Will Olham,…pero bueno, es que Dylan para mí es Dios y no, no lo puedo comparar con nadie.

- Te lo planteo de otra manera. Por ejemplo, bajo mi punto de vista uno de los grandes discos del rock esta década es el “Kid A” de RADIOHEAD. Sé que es una obra maestra pero lo que me hace plantear dudas es si será tan bueno e importante como, por ejemplo, el “Pet Sounds” de los BEACH BOYS.

- Ummm… yo creo que están al mismo nivel, la diferencia es cómo proyectas la influencia del disco y qué críticos hablan del disco en un momento dado. Aunque eso da igual: a Nick Drake nadie lo conocía en su momento y nadie le hizo ni caso. Siempre que me preguntan ¿cómo defenderías a la crítica?, pues la defiendo porque a Nick Drake no lo conocía nadie y gracias a la crítica lo conoce la gente ahora. Yo creo que sí, que “Kid A” está a la altura de “Pet Sounds”, lo que hace falta gente que salga ahí y lo diga sin complejos.

- Pasamos al caso español. Teniendo en cuenta de que Acuarela es un sello noventero que está ahora en auge, ¿crees que estamos en la mejor época?

- La prueba de que alguien ha envejeciendo es cuando dice que la mejor música se hizo el año pasado, aunque sí es cierto que cada vez hay que escarbar más. Yo creo que la mejor música está en lo que es comercial al máximo, tipo Beyoncé, o en lo más underground del underground. Cada vez es más difícil implicarse al máximo y tener un álbum de referencia para decir que esto está bien, pero siempre lo hay. Porque ¿qué es el rock n´roll?, el reflejo de una frustración urbana de un grupo de adolescentes que se sienten desamparados y no saben como expresar una emoción. Eso es el rock n´roll, lo era para Elvis y lo es para Hood y no puede morir, porque las ciudades crecen y están ahí y siempre va a existir, tanto en Bloc Party, como en The Go! Team o quien sea. Esa sensación es recurrente, es sentirte mal, es sentir que vas a envejecer y vas a morir. Es como la poesía, ¿de qué habla la poesía? de la muerte, del amor y del paso del tiempo, eso se trasplanta a la música y es eterno, no puede cambiar, sea en hip.-hop, sea en folk, en americana o en lo que sea.

- Mencionábamos antes esa nostalgia 60´s y 70´s de los mass -media. En España, sin embargo, la tónica son los-maravillosos-años-ochenta, últimamente ya de un modo irritante.

- Eso es lo mismo. La gente que tiene el poder en los medios ahora vivió su juventud en los 80, la gente de la radio, de los suplementos de diarios, etc… y la gente tiene la tendencia a repetir lo que vivió como joven y que eso se reproduzca eternamente.

- Yo creo firmemente que la música independiente española de los 90 ha sido tan buena o superior en calidad a la de los 80. Sin embargo, ningún grupo trascendió en el sentido que lo hizo, por ejemplo, Alaska o Radio Futura. ¿A qué piensas que fue debido?

- Eso fue por la tele. Lo hablaba con Jesús Ordovás hace poco, que hubo un momento en los 80 en el que cualquier que dijera una barbaridad salía en la televisión. Poco después, en el 83/84 entraron los ejecutivos, muy progres pero con un control periodístico brutal, y todo empezó a caer bastante. Si no hay tele no hay trascedencia. Tú imagínate que cada día vieras a Nacho Vegas en tres programas diferentes y que su single saliera quince veces en la radio, pero sobre todo la tele. Cambiaría totalmente. Yo creo que si pones “Schizophrenia” de Sonic Youth 50 veces en la radio se convierte en un hit.

- No crees que esa falta de trascendencia fue debida también a la actitud de los propios grupos, que no cultivaron los personajes, la imagen, etc…

- Vuelvo a la tele. Imagínate en tu caso ¿qué supondría que tuvieras varios programas de televisión pendientes de tu propia vida en vez de, simplemente, tener ahí los fanzines y tus revistas?. Cambiaría totalmente la actitud, porque la imagen se crea con lo que hay. Es como el Melody Maker o, mejor, el Marca, ¿por qué hay noticias cada día de fútbol?. Es la prensa la que crea las noticias, e igual se crea que Roberto Carlos se rompe el menisco como se crea que Antonio Vega sale con una jeringa en un brazo a tocar y, a lo mejor, hacemos de eso una noticia que dura cinco días. Si tenemos una revista que sale cada mes sacamos: Antonio Vega tocó en Leganés y hubo un problema.

- Entre lo que fue el protagonismo de los grupos en los 80 y el anonimato de los 90, ¿no crees que en esta década se ha creado una especia de clase media, que está aun por definir?. Me refiero, por ejemplo, a sellos como Sinamon o Mushroom Pillow, que están ahí en una línea difusa, entre le indie y el mainstream También me refiero a las revistas de tendencias que hablan de música con total superficialidad, los revivals de sonidos como Joy Division, los festivales que tiran de viejas glorias…, es decir, que nuestra generación ( la que creció con Joy Division, los Smiths y los Jesus) poco apoco empieza a asentarse, coger su parte de poder y reproducir el mismo modelo anterior, aunque en versión “indie”. Cuando veo a grupos tan normalitos como Interpol, promocionados de esa manera ocupando el sitio que deberían ocupar por ejemplo Hood, me suena a nostalgia de treinteañeros por los cuatro costados y, sinceramente, pienso que las cosas deberían ser diferentes.

- Bueno, eso son distribuidoras cuyos fondos provienen de ingresos que nada tienen que ver con la música y comparan catálogos completos, los promocionan y venden, no tiene más secreto. A mí lo de Sinamon, que lo vendan como algo indie, me parece mal. En el fondo es como el Madrid: un jugador triunfa en el Cádiz y van y lo fichan. Ante eso no puedes hacer nada: o el Cádiz se hace grande o el Madrid se hace pequeño. No vas a salir ahí a la calle con un pañuelo palestino a luchar contra Sinamon, es el mercado y punto. Lo que me fastidia es que se venda como algo indie.

- El hecho que más me ha hecho pensar este año sobre ese “las cosas no deberían ser así” fue la reunión de los Pixies. Cuando se confirmó el retorno y la gira sin disco que presentar ni nada pensé que había llegado ya el fin del indie tal y como se concebía en los 80 y los 90. ¿Cómo los viste tú?

- Sí, me pareció el fin del indie. Fue tan perfecto… Yo recuerdo estar en el concierto del Primavera Sound y sentirme incómodo, era una sensación como de encontrarte con una novia de hace diez años y que hace lo mismo muy bien, igual de bien, pero tú ya no eres el mismo. Durante unos minutos piensas que aún eres joven, pero luego cuando se pasa el colocón ya no. Es el típico concierto que mientras está pasando lo disfrutas, pero cuando piensas sobre él te parece una puta mierda. Los Pixies aquel día fue como un coitus interruptus con una vieja amante que nunca más quieres volver a ver.

- Volvamos al sello. Últimamente os habeis hecho un hueco en la edición de dvd con la recopilación de películas musicales de Acuarela, “La Increíble Aventura” de Migala y “Divina Lluz” de Ramón Lluis Bande. ¿Es un camino al que le quereis prestar especial atención?

- No especialmente, simplemente es seguir con ello si el grupo lo pide.

- Una cosa que distingue a Acuarela y que siempre me ha llamado la atención es la manera de enfocar la promoción. En primer lugar, nunca me he encontrado una crítica de un disco vuestro en una revista “femenina” o “masculina”, o en un dominical. Luego, sin embargo, es raro ver un webzine que no hable de vuestro material. ¿Lo enfocais de esa manera?

- Eso es un reflejo de un defecto mío, que es que no tengo ninguna paciencia. Si veo que alguien no tiene ni puta idea, que no nos hacen ningún caso, que hacen una crítica mala malintencionada o una buena tan simple que la podía hacer mi hermana que no escucha ni a Teenage Fan Club, pues ya pasamos de ellos, no les mandamos nada más y ya está: es mejor cortar un brazo que dejar correr la gangrena. Yo no soy nada fundamentalista en ese sentido, si El País Semanal nos quisiera sacare una super entrevista con Viva Las Vegas, pues adelante, pero lo que no estoy dispuesto es, como un día me dijo Corcobado, que para ser famoso tienes que ir a un montón de emisoras locales que te van a hacer preguntas tontas y no saben nada de tu música. Eso es algo que me supera y es un defecto, porque impide que crezcas.

- En segundo lugar están vuestras hojas promocionales, redactadas como auténticos artículos creo que inasumibles para quien no esté metido en el “rollo”.

- La base de eso es que en un montón de sitios van a copiar la hoja promocional. Entonces hay que intentar escribirla lo mejor posible para que, cuando la copien, esté bien (risas).

- En los últimos meses vuestro ritmo de edición está cogiendo velocidades de vértigo, a más de un disco por mes. ¿No se os está yendo un poco la olla?.

- No, es parte de un plan maestro (risas). El ritmo de edición es producto del poso amateur del sello que está muy basado en la amistad en plan “¿te gusta el disco?”, “sí, pues venga sacamos el disco”, todo muy basado en la emoción del momento. Por ejemplo Aroah, yo estaba muy en contra de sacar un ep, porque los ep´s de grupos españoles no venden nada, pero la tía se fue a grabar, me encantó lo que trajo y sacamos el ep. Es algo así como ¿y qué le voy a hacer si me gusta eso?.

- Tema escabroso: la Sociedad General de Autores. Hace años escribiste un artículo para RDL donde te explayabas a gusto sobre ella. ¿Cómo está la situación a día de hoy?, ¿qué lastre te supone como editorial?

- Es lo mismo que en aquel entonces. De tener un taco así de declaraciones de autor, que se van pagando cuando se pueden porque como tienes que pagar por disco fabricado, eso es lo que hay. Pero por otro lado tenemos la editorial de canciones – con The New Pornographers, Album Leaf, Xiu Xiu, Destroyer, Tara Jane O´Neil y un montón de grupos nacionales y extranjeros- que supone una base de negocio para recuperar esa parte de dinero que perdemos por la SGAE. También, por ejemplo, viene Destroyer y hace concierto en la 2 y aprovechamos infructuosamente para mandar sus canciones a productoras de cine y eso. Es una situación que, imagínate que estuviera el PP, o el lado más Bono del PSOE, ahí para siempre y tuvieran que negociar siempre con ellos todo. Pues o bien te suicidas o haces algo ahí intermedio para no morir.

- Es curioso el ejemplo que pones ya que ni el PP, ni ese lado Bono del PSOE que citas, son los que más cancha le dan al “mundo de la cultura” en general ni a la SGAE en particular, sino precisamente los que excluyes.

- Sí, la nueva Ley de Propiedad Industrial que iba a hacer el PP antes del gran cambio de gobierno, el mini-golpe de estado para muchos, es mucho más propicia pare el autor. La ley, leída sin ningún tipo de calentura política, era mucho más favorable a los autores, pero restaba mucho poder a la SGAE, lo cual en un país tan intervencionista y tan basado en la subvención como éste es complicado. Es como el caso del cine, lo que decíais en ese artículo que publicasteis de las subvenciones, que buff…ojalá lo hubiera escrito yo. Me parece muy bueno y lo afirmo, yo también estoy en contra de la subvención permanente ésta. ( Ver artículo: http://www.sysvisions.com/feedback-zine/opinion/o_cineespanol.html )

- Hace unos meses me llegaron e-mails de una nueva asociación de sellos llamada Unión Fonográfica Independiente (UFI) y, viendo el panorama de sellos que la integraban, lo cierto es que me sorprendió verte a ti en medio de ello.

- Básicamente es porque hay una norma por la cual no puedes variar tu relación con la Sgae si eres un sello, se necesita ser una asociación de sellos o un conglomerado. Estamos intentando cosas como el no tener que pagar por disco editado, sino por disco vendido, que si por ejemplo hay que enviar a 15 grupos a Colonia al Popkorn pues enviar alguno que no sea solo Ketama, no sé. Yo que no soy demasiado fan de la asociación…

- …es que me extrañaba mucho.

- No, nunca fui a ninguna reunión de esas. De momento, a parte de la cuota mensual, estamos intentando cambiar las normas del juego respecto a la SGAE. Es lo único que me lleva ahí

- Ya para concluir, dime un poco que es lo que tenis en la cabeza para estos meses que vienen

- ¿De forma particular?. Pues deseando cumplir mis planes y deseos de sacar esto adelante, poder pagar los royalties a tiempo, de que los grupos estén contentos aunque ninguno tenga contrato, cosas así, como decían en 24 Hour Part People : “como no hay contrato pues si se van no pasa nada”, ésa es la relación ( risas). Quiero intentar mantener lo mismo y que dentro de 10 años me hagas otra entrevista y poderte contestar lo mismo.

- ¿A un nivel más material?

- Sí, sacar el nuevo disco de Xiu Xiu, editar varios ep´s de Tarentel, Windsor For The Derby, de algunos grupos americanos con los que estamos trabajando. Mi ilusión es abrir una oficina en Estados Unidos, porque cada vez estamos trabajando más con grupos americanos y este verano estuve en San Diego y ves que, a pesar de la crisis de la industria del disco, los sellos indies americanos venden más que nunca, y todo ello pese a que en España hay un 30% de gente con internet y allí hay un 80%. Darla vende más ahora que hace dos años, o sea que algo tiene que haber.

- ¿Y en España no pasa lo mismo?, ¿no vende más Acuarela ahora que el año pasado?

- Sí, Acuarela vende mucho más que antes. Ayer, por ejemplo, estaba haciendo cuentas de las ventas por correo de enero y febrero 2005 comparadas con el 2003 y era como el doble. También es verdad que hay que hacer más esfuerzo del que se hacía antes, que si antes se gastaba cinco euros para ello, hoy son diez, por cuantificarlo de alguna manera. Pero bueno, la ilusión a medio o largo plazo es abrir un Acuarela USA algún día.

JAVIER BECERRA ( abril, 2005)