José Ignacio Lapido vuelve a estar de actualidad. Tres años después de “Música Celestial”, el granadino reaparece con “En otro tiempo en otro lugar” (Pentatonia, 05), un fantástico álbum que se halla presentando por toda España. Lapido comenzó su trayectoria en solitario pocos años después de la desaparición de 091, y desde entonces nos ha proporcionado un puñado de grandes discos de rock en lengua castellana. Últimamente ha encontrado en la autoedición el camino por el que seguir predicado su discurso, nutrido de unas letras con fuerte carga lírica a través de un lenguaje de rock propio que le ha ganado el sobrenombre de “el poeta eléctrico”, y que a su vez lo mantienen a cierta distancia del gran público. Artista único en nuestro país, adorado por muchos e ignorado por otros tantos, en su nuevo cd, lejos de reinventarse, reincide en las canciones de impacto emocional, con hercúleas guitarras y lamentos a viva voz. “En otro tiempo, en otro lugar” nos trae material fresco con vocación de atemporal, sobre todo en aquellos medios tiempos en que Lapido se desenvuelve con sobrada elegancia. Temas como “Bellas mentiras”, “Rincones secretos” o “Cuando la noche golpea el corazón” justifican por sí mismos un disco que nos devuelve a este hombre de gesto adusto pegado a una guitarra, cuya música goza de muy buena salud.

- “En otro tiempo, en otro lugar” es el nuevo disco de J.I. Lapido. Tu carrera comenzó en 1999. ¿Cómo valoras tu trayectoria al margen de 091, cuando se van a cumplir 10 años de su separación?

-Artísticamente, estoy muy satisfecho de cómo se ha ido desarrollando. Creo que cada disco que he ido sacando ha mejorado al anterior. Claro, eso es una percepción personal, pero también lo noto en el público que acude a mis conciertos. Antes, cuando hacía una gira de presentación, la gente coreaba más las canciones antiguas. Con este disco pasa una cosa muy curiosa, a pesar de que apenas lleva dos meses en el mercado, la gente tararea de pe a pa las nuevas canciones, por algo será. Digo yo.

El terreno comercial es harina de otro costal. Estoy un poco al margen del gran mercado. Lo he dicho otras veces: hago la guerra por mi cuenta.

- Este disco aparece tras tres años de sequía discográfica, en los que sufriste la muerte de un ser querido y, en menor medida, la desaparición de tu sello discográfico. ¿Te han afectado estos hechos para seguir adelante como músico?

-Para seguir como músico, no. Es lo que soy: músico, y eso no lo puede cambiar nada, por trágica que sea la circunstancia. En lo que sí han influido, tanto la muerte de mi hermano Javier como el cierre de mi anterior discográfica, es en el tiempo y en la forma de afrontar el nuevo proyecto.

- Aunque está distribuido por El Diablo, el disco está editado por Pentatonia records, sello que creaste con este fin. ¿Qué ocurre para que un artista respetado y de amplia carrera tenga que recurrir a la autoedición? ¿Es fruto sólo de una necesidad o también un medio para controlar mejor tu trabajo?

-Ocurre que las grandes y pequeñas discográficas a las que llamé par ver si estaban interesadas en editarlo me dijeron que no. Es así de sencillo. No quisieron saber nada de mí. Yo no los juzgo, cada cual toma las decisiones que cree convenientes. No tienen obligación de fichar a determinado artista porque éste tenga una trayectoria brillante o porque sea muy respetado por la crítica. Ellos hacen negocios y yo hago canciones y no necesariamente esas dos circunstancias tienen que coincidir. Obviamente, al ser yo mi propio editor tengo control absoluto de mi obra, pero, si te digo la verdad, hubiese preferido no tener tanto control y haber tenido un presupuesto más elevado para hacer este disco.

- Creo que “En otro tiempo…” es tu mejor disco hasta la fecha. Suenas mejor que nunca y los temas se superan en calidad y fuerza emocional. ¿Crees que te encuentras en tu mejor momento como artista?

-Gracias, pero no sé si mejor o peor que antesdeayer, lo que sí sé es que estaba plenamente satisfecho con las 12 canciones que había grabado y eso raramente se consigue. Siempre intento que mi último disco no desmerezca al anterior. Soy muy crítico conmigo mismo y no dejo que se escapen demasiados temas de relleno. Todo lo que va en el disco es material de primera.

- En el libreto aparecen las fotos y nombres de tus músicos al mismo nivel que tú. Todos realizan un gran trabajo ¿Sientes que dispones de una banda afianzada? ¿Qué papel juega el grupo en la grabación e interpretación de tus canciones?

-Con algunos de ellos, como es el caso de Víctor Sánchez, llevo tocando más de tres años. Un tipo genial. Raúl Bernal, el teclista, se sumó poco antes de la grabación pero se ha integrado muy bien. Lo que ha ocurrido es que al empezar la gira algunos de ellos han abandonado el barco. Sergio Martín, el bajista y Antonio Lomas, el baterista, se han ido. Popi González ha reemplazado a Antonio. Ya grabó conmigo “Ladridos del Perro Mágico”, es un gran músico. El bajista nuevo lo estoy buscando. En todo caso para la grabación hemos funcionado como una auténtica banda, todos aportando ideas.

- Las letras vuelven sobre los temas más recurrentes en tu universo lírico: confusión, pesadumbre, nubes y lluvia. Pero parece que también hay ironía cuando dices “hay un bar que nunca cierra, es la Antesala del Dolor”¿En qué medida estas letras son reflejo de ti y tu visión del mundo?

-En una medida del 100%. Eso no quiere decir que sean autobiográficas. Aunque muchas de ellas estén cantadas en primera persona no quiere decir que lo que cuento me haya pasado a mí necesariamente. A veces se trata de sentimientos que podría compartir o sentir; situaciones que podría haber vivido. Ya lo dice la canción: bellas mentiras, pero con mucha verdad dentro. En definitiva, trato de gritar mis contradicciones en público. Hago que rimen y les pongo un acompañamiento eléctrico por detrás.

- En este disco hay más espacio para los teclados y las voces, y también se ha experimentado más con las guitarras ¿Has cuidado más la producción en este disco?

-Tenía bastante claro cómo quería que sonaran las canciones. Quería dejar más hueco para la voz, que no quedara tan aplastada por un muro de guitarras rugientes pero que se notara que las guitarras estaban ahí. Eso es complicado. El piano y el órgano le han dado un toque especial también: suena a banda adulta en el buen sentido de la palabra, o sea, he prescindido de las tonterías y me he centrado en las canciones, en vestirlas de la forma adecuada.

- “En otro tiempo, en otro lugar” es un disco de rock, aunque muchos no sepan donde ubicarte, porque haces canciones con estribillos y abundan los medios tiempos en tus discos. ¿Crees que hay una obsesión por poner etiquetas o crear escenas musicales?

-Creo que en España, el mercado del rock está demasiado compartimentado: el heavy por un lado, el indie por otro, lo comercial por otro… Creo que la gente debería tener más apertura de miras y no fijarse tanto de dónde viene uno y de dónde viene otro. Yo siempre he considerado que hacía rock, pero si me comparo con muchos roqueros que triunfan actualmente como Mago de Oz o cosas así, la verdad es que no tengo nada que ver. Ni por asomo. O sea, que habría que valorar más la música y menos el envoltorio.

- Eres una suerte de artista de culto en España y desde tus inicios en solitario has mantenido una coherencia en tu discurso musical. ¿Crees que esta postura es fundamental para la credibilidad de un grupo o artista?

-El culto preferiría dejarlo para los santos, pero es verdad que recurrentemente se me cuelga esa etiqueta. Creo que la voy a patentar de una vez y sacar algo de pasta con ella. Si ser un artista de culto significa tener dignidad artística, yo lo soy. Si ser un artista de culto es mantenerse al margen de determinados conglomerados mediáticos, entonces yo lo soy. Intento hacer mi música sin que los condicionamientos comerciales influyan en ella. Eso lo llevo a rajatabla. Ahí está mi coherencia: mi condena.

- Los más jóvenes no conocen mucho de ti, porque no eres una figura dentro de una escena particular ni u artista comercial. Un par de discos tributo a 091 han recuperado a tu anterior banda ¿Crees que hoy lo tenemos difícil para acercarnos a la obra de 091 cuando apenas se pueden encontrar referencias de la banda en las tiendas?

-091 no tuvimos suerte con las discográficas cuando estábamos en activo y tampoco la tenemos ahora que estamos separados desde hace 10 años. Los discos de los Cero son inencontrables, están descatalogados o recopilados de mala manera en ediciones baratas. Pero cuando alguien quiere escuchar algo siempre hay forma de conseguirlo. Yo, cuando era joven quería escuchar cosas de los Kinks, de Spencer Davis Group, de Pretty Things o de Yardbirds y no los encontraba por ningún sitio. Me busqué la vida, y eso sin E Mule ni nada parecido. Ahora lo tienen más fácil.

- Todavía se te presenta a menudo haciendo referencia de 091. ¿Qué piensas de esto?

-Que es lógico ¿Cómo crees que presentan a Mick Jagger cuando saca un disco en solitario? De Paul McCartney, cada vez que hace algo, se dice “el ex beatle”, y eso que hace ya 35 años que se separaron. Para mí los 091 fueron algo grande y no me molesta, todo lo contrario: orgulloso de haber pertenecido a la mejor banda de rock que ha habido en España, sin falsa modestia.

- De Granada siempre han salido muchos grupos con repercusión nacional, como los propios 091, Los Planetas, Lagartija Nick, Niños Mutantes, Lori Meyers y más. ¿Existe de verdad una tradición de pop y rock en Granada, o es fruto del azar?

-Hay buena cantera. Desde muy jóvenes los futuros rockers van al Ruido Rosa y allí aprenden los rudimentos de la buena música. Creo que se debe a eso. Esa es la verdadera razón: el Ruido Rosa, el bar que montamos hace más de 15 años para eso mismo, para escuchar la música que no se escuchaba en ningún otro sitio de la ciudad. Lo mejor del rock'n'roll de todos los tiempos. Eso ha creado escuela, pregúntale si no a los músicos que me has mencionado dónde fue el lugar donde escucharon por primera vez a Hendrix o a Bo Diddley.

- ¿Hay grupos o solistas que te hayan llamado la atención últimamente, tanto en España como fuera? Desde tu punto de vista, ¿cómo ves el pop y rock en nuestro país? ¿Se puede sobrevivir mejor o peor que antes?

-Españoles me gustan Doctor Divago, Los Débiles, Señor Mostaza, Quique González, Los Marañones… de fuera me gustan muchísimos: Mark Lanegan, The Shins, Long Winters, Mando Diao, Magic Numbers… En cuanto a lo de la supervivencia… es eso: se puede sobrevivir, pero a duras penas. En los 80 pagaban mejor, iba más gente a los conciertos y se vendían más discos. La cosa está en decadencia total, el negocio en general. A la gente le ha dado por pensar que la música debe ser gratis y pronto va a tener que ser el público el que toque la zambomba en el escenario porque los músicos habremos muerto de inanición.

- Estás inmerso en plena gira de presentación. ¿Cómo ha sido la respuesta del público y la acogida del disco hasta ahora?

-La respuesta del público en los conciertos es magnífica, se nota que les gusta el nuevo disco. Las ventas están ahí, con tranquilidad, sin grandes sorpresas. Como siempre.

Texto y foto: JAVIER POLLÁN (enero 2006)