Las colaboraciones entre artistas, entre bandas. Tema peliagudo este. No sé: ¿habéis visto el video all-star en el que, a favor de no se qué (¿contra el SIDA?), el sagrado "What´s Going On" de Marvin Gaye es destrozado y violentado sin piedad, por ordenado y riguroso turno, por lo más granado del Star-System?. No sé, debe ser que cuando uno es un desastre en solitario, entonces mal acompañado forma ya parte de los Ejércitos del Apocalipsis Musical. El caso que nos ocupa, obviamente no se encuadra en esta sospechosa categoría. Más bien se trata de esas felices ocasiones en las que uno sabe elegir bien a los amigos, arte ésta mucho más complicada de lo que algunos creen.

La verdad sea dicha, MANTA RAY ya tienen cierta costumbre de colaborar, de abrirse a la aventura de lo externo. Compartieron disco con DIABOLOGUM ("La Última Historia de Seducción"), hicieron un disco con JAVIER CORCOVADO, ("Diminuto Cielo"), y salieron airosos de ambos retos. Ahora se han aliado con SCHWARZ, formación murciana de rock experimental, para la creación de un proyecto conjunto que incluye un disco ("Heptágono" (Astro 2001)), y tres únicos conciertos de presentación en Barcelona, Vitoria y Madrid. La verdad es que en estas ocasión los resultados han sido francamente brillantes, denotativos de la indiscutible calidad del mutabel combo asturiano y de las virtudes algo más secretas para el público del proyecto liderado por Alfonso Alfonso. Después de asistir a la presentación del disco en Barcelona, tuve ocasión de contrastar mis impresiones sobre este proyecto con el propio Alfonso y con Nacho Álvarez, bajista de MANTA RAY, para así terminar de orientarme dentro del "Heptágono".

Por lo que me comentaron, la sensación de sana espontaneidad que me ha dado el disco en todo momento, no es más que una lógica prolongación de su origen, ya que según Nacho "Todo surgió al escuchar MANTA RAY el "Hard Listenig" de SCHWARZ. Enseguida vimos que eran un gran grupo y que si nos juntábamos los dos podría surgir algo interesante. Solo tuve que hablar con Alfonso una vez para darme cuenta de que podría salir algo bueno, ya que son una gente con unos gustos musicales muy afines a los nuestros (ellos son mas drone), y sobre todo muy coherentes". Pero eso sí, como me indica Alfonso, la idea era ir más allá de una mera colaboración puntual: "Enseguida supimos unos y otros que no queríamos hacer un split de canciones separadas, sino una colaboración funcionando como un solo grupo". Y en esto precisamente yo localizo el rotundo éxito de la aventura.

Porque en este caso no estamos hablando de un burdo "recorta y pega", sino de una colaboración genuina, algo que dado los antecedentes recientes de MANTA RAY, que decidieron no cubrir la baja de Nacho Vegas en su momento, me lleva a inquirir por el intangible misterio de la compenetración musical, por las eventuales coincidencias en los métodos de trabajo de ambas formaciones. Todo fue fácil por lo que parece: "El primer día de ensayo todas las dudas quedaron despejadas, y eso sin tocar ningún tema concreto, solo improvisando, y sí creo que, en general, los dos grupos coinciden bastante en sus métodos de trabajo". Para Alfonso la cuestión finalmente se localiza en algo más epidérmico: "Yo creo que es más bien una cuestión de sintonía personal. Hay gente que puede trabajar con auténticos hijos de puta y conseguir magníficos resultados, pero yo no sé si soy de esa gente. Hacer un disco es algo a la vez sencillo y complicado, y en este proceso tiene para mí mucho que ver las relaciones personales, la complicidad. Tienes que ser capaz comer con ellos o tomar un vino y estar relajado, y todo eso se traslada al estudio y al disco. En este sentido, el entendimiento con Manta Ray fue total. Son excelentes personas, y eso es lo más importante que hemos sacado de esta historia".
Finalmente le disco se ha convertido en un trabajo de equipo "grabado en directo excepto las voces". La perfecta química entre las dos bandas resulta obvia, hasta el punto de que parece una única entidad. Cada una ha grabado por separado una versión de la otra (SCHWARZ recogen "If You Walk" y MANTA RAY "I´m Bored with Rock´n´roll"), y de este modo terminan de cerrar el círculo o, más bien, el heptágono. El disco resulta así desde mi punto de vista una victoria absoluta. Es intenso, atmosférico, directo a la par que complejo, rotundo y sutil dependiendo del momento. Completo y brillante, en definitiva. Algo más que un divertimento ocasional, que casi te hace desear que esta "joint venture" culmine en una fusión definitiva escuchando algo tan excitante como "Here Come The Darkness".

Pero estamos hablando de la presencia activa de siete instrumentistas, de dos formaciones de tendencias expansivas e improvisatorias. Todo esto supone un plus de elasticidad en los arreglos sin duda, pero también abre las puertas a un eventual caos incontrolado. La proliferación de músicos dispuestos a improvisar en compañía de tantos, y por lo tanto los difíciles equilibrios que esto puede llevar a suponer me hacen trazar un aventurado paralelismo con el noneto de MILES DAVIS y GIL EVANS de "Birth Of The Cool", salvando unas distancias de sonido, que llevan a Nacho a agradecer la comparativa ("es uno de mis discos favoritos"), pero también a ver más concordancias con otros discos del mismo maestro, "Bitches Brew" o "In a Silent Way", aunque eso sí "si descartamos la pericia instrumental de esos genios con la nuestra". Cuando inquiero sobre la eventual complejidad de encontrar espacio a tantos músicos, incluso duplicando secciones rítmicas, ellos no parecen ver en ello mayor dificultad, según Alfonso: "Lo de encontrar hueco no era ese el objetivo. Se trataba de que cada instrumento tuviera algo que decir, no de que un músico tocara para tener las manos ocupadas. Y no es más complicado coordinar bien dos bajos, que coordinar bien un bajo y una guitarra, al menos no mucho más".

Lo que sin dudas resultó obvio en los conciertos, y confirmaba a su vez lo que muestra el disco, es que el incremento de instrumentos trae consigo un lógico pero no por ello menos resaltable incremento en potencia, colorido e intensidad. Tanto en la subversiva versión del "Antenna" de KRAFTWERK, como en "Here Come The Darkenss" o "Heptágono". Alfonso está de acuerdo: "Pero no solo los conciertos, también en los ensayos. El directo siempre me pareció mucho más incisivo, y no hablo sólo de contundencia, sino también de los momentos líricos. Y ello a pesar de que canciones como "On Some Faraway Beach" o "Antenna" creo que están bastante conseguidas en disco". Está claro que las dos versiones de temas ajenos se configuran en puntos álgidos de esta aventura. Especialmente la versión de Brian Eno, que por un lado permite recuperar la "otra voz" de José Luis García, la primera que conocimos muchos, la que tanto conmueve cantando en inglés. Pero además también contiene picos de intensidad lírica progresivamente construidos desde una apabullante instrumentación, que se confirman en estudio, pero sobre todo en directo, como de lo más intenso que se haya podido escuchar últimamente.

Pero también en directo tuve la impresión de que caminaban sobre el alambre, que no todo terminaba de encajar, tal vez producto inevitable de los riesgos que asumían. Alfonso admite y lamenta que "los ensayos fueron pocos y en Barcelona nos faltó tiempo de prueba y tuvimos muchos problemas de escucha". Esto aumenta mi admiración por el resultado final, aunque como dice Nacho "en algunas partes del concierto tuvimos que recurrir a algunos trucos para salir adelante", pero también "que casi fueron los mejores momentos". Lo que los convierte en esa clase de jugador super-clase que se crece y da lo mejor de si mismo en los momentos difíciles. Lo que se conoce como "crack".

Alejando el foco un poco del proyecto conjunto es cuando aparecen sus desencantos personales. Con la crítica especilizada que sorprendentemente, encuentra en éste el disco más de estudio de MANTA RAY, pese a estar grabado en directo y a la elaborada evidencia de "Esperanza" (Nacho: "A veces pienso y estoy seguro que así es, que los críticos ya tiene pensado que escribir antes de escuchar los discos"). También, como no, con el sombrío futuro de la industria discográfica, el precio de los discos, Operación Triunfo y demás circunstancias (Alfonso: "Es un tema complicado, y cuando pienso en él me duele la cabeza").

Cuando les comento que yo creo que precisamente en su caso, vivir y trabajar en la periferia (Murcia, Gijón) les permite alejarse de una cierta vorágine de tonterías que lastra a las escenas de las dos metrópolis de España, ellos no lo ven tan claro. Aunque, eso sí, Alfonso confirma mi idea de que "casi todos los grupos interesantes que han surgido en los últimos diez años son como dirían en la capital, de provincias". Y tampoco se les ve ningunas ganas de mudarse: "siempre me pareció un poco paleto lo de ir a triunfar a la capital" (Nacho).

Y del mismo modo, y aunque Alfonso reconoce "que esta colaboración va a hacer que se conozca un poco más", el futuro lo esperan con la misma disposición abierta de espíritu con la que comenzaron esta breve pero fructífera aventura conjunta: "Dios Dirá" (Nacho), "Nosotros somos todo incertidumbre" (Alfonso). Pero, eso sí lejos, de hacerlo con los brazos caídos, pues ambos grupos proyectan nuevos discos por separado para este año. Y, naturalmente, yo ya los espero ansioso.

ENRIQUE MARTINEZ