Hacer este tipo de crónicas tiene sus dificultades. Uno sabe positivamente que organizar un evento de estas características supone una inmensa e ingrata carga de trabajo, y se toma sus cautelas a la hora de rajar. Si uno además conoce que la motivación que ha habido detrás de tomar una iniciativa de este tipo es el mero y desinteresado proseletismo de unas determinadas músicas minoritarias, y de este modo colorear el gris panorama de conciertos de este verano en Galicia, que salvo por esa rareza (bendita) de la aparición de NEIL YOUNG y BECK en La Coruña, y una vez que aquellos que disponen de los medios (léase Xunta) abandona la iniciativa del Santirock, ha sido asqueroso, entonces criticar resulta aún más complicado. Y ¡qué coño!, además yo ni siquiera pagué la entrada con la excusa de estar acreditado.

Pero el Festival do Norte encontró su mayor enemigo en aquello que es esencial en un festival de música donde casi todo lo demás es completamente secundario: el sonido. El recinto que se estrenaba para este evento es absolutamente inadecuado para ofrecer conciertos de ninguna clase, y por ello el sonido nunca pasó de merecer el calificativo de "malo". En algunas ocasiones fue directamente criminal. Y esto por desgracia condicionó de un modo absoluto todo lo que allí aconteció. El año pasado, con motivo del Santirock, el Monte do Gozo de Santiago de Compostela apuntó sus condiciones como recinto perfecto para un festival de música rock, pop y demás hierbas. Quizá haya que remover "Roma con Santiago" para conseguirlo, pero de otro modo parece difícil conseguir un recinto de calidad en las Rías Baixas. Y aunque sabemos que en Galicia el tiempo es previsiblemente imprevisible, esa es una humilde sugerencia.

VIERNES 10 DE AGOSTO.

A DELUXE me los perdí por mi innata incapacidad para la acampada (hasta esto del fanzinerismo yo tenía un acuerdo de trato preferente con la cadena Sheraton encargada de encontrarme alojamiento acorde a mi categoría personal dondequiera que fuera), pues mientras ellos tocaban yo todavía clavaba piquetas (¿se llaman así, no?) ¡con mis delicadas manos!. De todos modos al ser yo de La Coruña estoy seguro que conseguiré ver en directo alguna vez a Xoel y José Martínez (al que saludo desde aquí, ahora que ya tiene pegada en la caja y se ha convertido en productor estelar).

A continuación SIDONIE, un trío de Barcelona que no se respetan a sí mismos, y por eso mismo se pueden permitir el lujo de montarla de esa manera. Musicalmente están a medio camino entre el grupo sixties-garagero de toda la vida y algo (remezclas de Le Hammond Inferno y pregrabaciones mediante) cuyo nombre se me escapa. Lo que sí puedo decir es que yo me lo pasé muy bien, y los que pagaron la entrada me parece que también. Sus disfraces de castor, fresa y Pantera Rosa fueron de lo mejor del Festival, teniendo en cuenta que el mal sonido premiaba las propuestas paródicas y petardas por encima de las musicales.

Así AUTOMATICS, uno de esos grupos indies que "toca mirándose los pies" y que pretende crear murallas de sonido no tenía nada que hacer. Más que murallas de sonido aquello acabó en un sonoro Muro de las Lamentaciones: sabiendo como sé que son un buen grupo, tuve que dejar aquello para irme a jugar al fútbol con un vaso de plástico con mi amigo Julio, porque aquello era peor que una versión de dos horas de "Sister Ray", sobre todo porque era completamente involuntario. Lo siento por ellos.

SEXY SADIE son como son, y si te gustan, vale. A mí no me convencen. Sin embargo hay que reconocer que tocan en serio, concentrados y profesionales. En consecuencia, me aburrieron, pero su público apreció su esfuerzo. Pero una vez más me lo pasé mejor cuando salió SIDONIE a boicotear sus bises disfrazados de verduras y animales en plena balada épica. Parece ser que en el Back-stage aquello acabó como el Rosario de la Aurora. Realmente se pasaron. Pero que es el rock´n´roll sin polémica: sólo música, y volvemos a lo de antes.

LE HAMMOND INFERNO hicieron su "show" de Dance desacomplejado y de sal gruesa, que hacía falta ante lo plomizo hasta entonces de la noche, aunque ellos no fuesen capaces de sacar todo el provecho posible a la situación al no construir un climax, porque lo programaron sin progresión, con constantes cortes y enfriando mucho al público, cuando ya estaba caliente. Yo disfruté y bailé (a mí estos tipos me gustan), pero en su definición original, esto no es realmente un concierto.

Yo a los GUS GUS DJ´S los había soportado una noche de sábado en uno de esos sitios de Barcelona que tiene más de un nombre (este caso el Nitsa-Apolo). Y me había agobiado, bien porque no estuvieron finos o porque me pillaron a pie cambiado y con una sesión de "vuelven los 80" muy divertida en el Pic-nic Bar como alternativa. Por eso, cuando escuché como comenzaban, me alejé del asunto hasta casi el final, para darme cuenta de que terminaron de manera excelente. En fin, un error lo tiene cualquiera. Pero tantos, sólo yo.

SÁBADO 11 DE AGOSTO.

ASTRUD y su pluma abrieron este día. Una cosa que me llama la atención es que decir cualquier cosa con afectación y displicencia aumenta la sensación de inteligencia de lo que dices. En eso Genís en un maestro consumado, lo que le permite rellenar con diversión los espacios que dejan entre sus canciones de melodrama sentimental, completamente ambiguas en muchas ocasionas (lo que en este caso quiere decir "con posibilidad de ser heterosexuales"), y que cada día me convencen más. El problema es que su directo, demasiado espartano (y no va con segundas), no es el ideal para un festival en una nave industrial. Cumpliendo, cumpliendo...

COOPER fue el momento musical del festival bajo mi modesto punto de vista. La nueva aventura de Alejandro Diez suena menos autolimitada por unos patrones previamente asumidos. Y también filtra una mayor influencia de la Costa Oeste en su otrora británico sonido. COOPER es una banda compacta y fibrosa, pero flexible, con un concepto perfecto de cómo programar un concierto (empalmando las canciones de tres en tres). Y los lidera un talento puro (escucha su incapacidad par hacer una letra mala o confusa) como el de Díez, que no es algo que este país y su escena, inflada y azucarada, se puede permitir tener descansando: lo suyo sí que es de interés público. Y el detalle de dedicar una canción a la organización (él que ha organizado y organiza festivales) demuestra que todavía hay clases.

A CZERKINSKY no le entendí. No le conocía y sólo pude comprobar la pericia de los músicos que trajo para disimular con música cuando se le estropearon las programaciones. Lo demás un misterio sin resolver. No doy para más.

STEREO TOTAL: demasiado intranscendentes. Algo divertidos, pero también repetitivos y yo el rollo "naif" y amateur siempre lo cojo con alfileres. De todos modos no estuvo mal.

LOS PLANETAS: En fin, creo que en este FEEDBACK se raja lo suficiente de este grupo que ya es un clásico del rock español como los que casi no ha habido nunca en España. Pero la verdad es que el concierto fue una bosta, con un J que debe estar hasta los mismos de su propio repertorio, que se debió hartar del mal sonido y que cuando no le tocaba ni cantar ni tocar, se ausentaba literalmente, o bien del escenario o a mirar las cutres proyecciones de Windows que ponían. Quizá son demasiados meses de gira (en noviembre estaban muy bien), pero aquello no levantó algo el vuelo hasta "Segundo Premio", que es una canción indestructible de puro buena y que pareció darles una segunda vida que estiraron hasta unos bises muy superiores a esa pésima "Caja del Diablo" con la que abrieron. Deberían grabar unos disquitos en solitario y juntarse dentro de un año. Si no, esto se acaba porque todo tiene que acabar.

A MASTRETTA no le hice caso. Pero es que cuando vi tanto instrumento en el escenario, tan sólo imaginármelo sonando a la vez con aquella acústica me provocó un enorme dolor de cabeza preventivo. Y escapé de la previsible burbuja de sonido. Sé de buena tinta que estuvo bien.

Respecto del cierre del festival, seamos sinceros: yo de LE GRAND DAVID no tengo ningún disco en casa, ni original ni pirateado. Por lo que leí en la guía del festival venía a hacer bailar al personal. Misión cumplida. Realmente no tengo más criterio que éste. Ni tenía ya más fuerzas por aquel entonces.

Balance final: un esfuerzo de organización que se va al traste por algo que no sabes como va a ser hasta que ya es demasiado tarde. Pero desde animo a intentarlo (si quedan fuerzas y fondos) otro año. Si no vamos que tener que bajar a Oporto a ver conciertos.

Respecto a la acampada: por favor la próxima vez con derecho a sombra, porque no quería tener el tipazo con el que terminé el festival a base de sudar la gota gordísima. Me gustaban mis michelines y mollas, aquellos que se quedaron en aquella tienda "canadiense" (¿se llaman así, no?).

EMRIQUE MARTINEZ