LISTAS DE LO MEJOR Y LO PEOR DEL 2003 PARA LA REDACCIÓN DEL FEEDBACK

JAVIER BECERRA

Los 10 discos de 2003 que más me han gustado (de los que he oído, claro)

1. Broadcast “ Ha, ha, ha sound” (Warp). No podía fallar la nueva entrega del, probablemente, mejor grupo de pop electrónico de los últimos años. Ahora con mayor tino melódico e idénticos ingredientes que en sus joyas anteriores, logran una extraña e inconfundible mezcla de psicodelia, sensualidad y un perverso toque infantil absolutamente irresistible. Una maravilla.
2. Edison Woods “Seven principles of leave no trace” (Glitterhouse). Esta va para quienes me acusaron el año pasado de hacer el año pasado una lista para autistas. Ahora con el beneplácito de la prensa (¿ hay que esperar a que el RDL el visto bueno para escuchar un disco?, ¿de verdad que nos hemos vuelto tan tontos? ) se confirma que cuando aquí se habló del primer disco homónimo en tal tono laudatorio del proyecto de Julia Fornadhl no era para “ir de guays”. Esta segunda maravilla no sólo lo constata, obliga a ampliar el abanico de piropos. El disco que debería escuchar Neil Halstead para, ya de una vez por todas, dejar de querer ser Neil Young y recuperar tiempos mejores de Mojave 3. Por cierto, otra de las apuestas anónimas del año pasado en feedback, Simpático, molan (no esperes a que te lo diga Santi Carrillo y escúchalos)
3. Plastikman “Closer” (Novamute). Rondaba en mi mente al elaborar esta lista la idea de que este año no hubo ningún disco que me hubiera afectado de modo obsesivo como sucediera el año pasado con Programme, Mus o Apeiron. Ëste es, sin duda, el que más cercano a estado a ello y de no atraparme por completo es por aquello de que la edad advierte de los peligros que la sobrexposición a ciertos discos oscuros puede provocar en uno. El sonido interior del latido de la mente es esto. Una obra maestra absoluta de la electrónica contemporánea .
4. Cat Power “You are free” (Matador). ¿Era “Moon Pix” un hito insuperable del folk-rock alternativo?. La nueva Cat Power cambia de peinado, emula a Nico y se marca la más versátil y accesible de sus obras. Feminista, combativa, marginada, dolida de corazón, de su voz siguen saliendo algunas de las canciones más emocionantemente sensibles que se puedan escuchar a día de hoy. La chica que cuando tu le das la mitad de tu corazón ella lo quiere entero, la que va a ser una buena mujer para un hombre que la ame, la que al final siempre sale herida y nos regala preciosidades como ésta. Pues quizá “Moon Pix” no fuera tan insuperable...
5. Clear Horizon “ Clear Horizon” (Kranky). El proyecto epistolar entre Jessica Bailiff y Dave Pierce ha dado lugar a uno de los álbumes más bonitos del año. Como si se materializara la unión entre Damon & Naomi y Flying Sauccer Attack en un disco mágico, para cerrar los ojos y delirar de belleza. Preciosismo pop para flotar en rudio blanco.
6. Matt Elliott “Mess we made” (Domino) . Insólito, adictivo, arriesgado, vanguardista, tétrico, tierno...mil y una cosas se podrían decir del debut en solitario del siempre genial ex Third Eye Fundation que ha dado lugar a una pirueta estilística inclasificable que se me rece todo tipo de elogios. Un disco para escuchar en el discman con los cinco sentidos puestos en ( y sobre) él.
7. Emak Bakia “Frecuencias de Un Rojo Devastador” (Acuarela) Apelando al caos electrónico de Third Eye Fundation, la melancolía de Kraftwerk y el intermitente instinto pop de New Order, Abel y Coque , se aunaron a David ( A Room with a View) empapándose de hip hop para crear una obra conceptual sobre la sobrecomunicación, que finalmente terminó siendo uno de los discos más deslumbrantes del año. También en directo.
8. The Clientele “ Violet Hour” ( Pointy). Lo ha vuelto a hacer, de nuevo Galaxie 500 flotando entre Donovan, Jefferson Airplane y los Byrds. De nuevo creando perfectas canciones de pop de dormitorio. De nuevo masajeando al oyente en una fantástica combinación de suavidad y narcotismo. Geniales. Uau! los vamos a poder ver directo en breve en A Coruña. Estad atentos.
9. Isobel Campbell “Amorino” (Snowstrom). Un día te levantas y te das cuenta. “!Belle and Sebastian ya no me emocionan como antes!”. Luego te preguntas el por qué y hayas la respuesta en esa vacante de magia y carisma que ha quedado huérfana tras la huida de la Jean Seberg del pop. No sucede nada, mientras Stuart y los suyos saltariquean y sacan chicas al escenario a bailotear el “Legal man” como si de unos Bonos cualquiera se tratara, Isobel sigue en sus trece, en su particular mundo de fotogramas en blanco y negro vendiendo el New York Herald Tribune por los Campos Eliseos. Este , su primer trabajo bajo su firma, es una nueva joya a sumar a sus dos infravalorados álbumes como Gentle Waves.
10. Sr Chinarro “El ventríloco de si mismo” (Acuarela). Bajo mi punto de vista este es el mejor disco de Sr Chinarro, una delicia de principio a fin, que entra con inusual facilidad y engancha a cada escucha. ¿El problema?. Hablar de un disco de Sr Chinarro sigue siendo para mí algo super complicado. Un hipotético máster de crítico musical debería tener la “critica chinarra” obligatoria.

Unos cuantos temazos de este 2003 ( cosas del interné este que hace que nos fijemos más en las canciones)
( también de carrerilla y sin orden: impepinables singles perfectos para una pista de baile perfecta. Dicho de otro modo lo que me gustaría poder pinchar junto, revuelto y de una tacada. Háganse con ellos y comprueben como son todos temazos: el cd ideal para una fiesta desfase en toda su gama de colores)

- Beyoncé “Crazy in Love”. Esto lo escuchaba mi sobrina en casa y yo, sin saber de qué se trataba, flipando. ¡Vaya temazo!. Resulta que era una de las Destiny Child en solitario y el hit de la temporada en la MTV y similares. Pues me lo bajé y desgasté mi archivo de mp3 de tanto clickear este alucinante subidón de música negra hipersexuada a golpe de vientos. Todavía no he podido ver ese video clip que, me dicen, triplica sus efectos, pero escuchar esto por la noche y fijarte en todas las piernas y tacones de aguja que haya en la pista, es todo uno. Pinchas del mundo únanse: no dejen de ponerla a todas horas.

- Postal Service “Such great heights”. Posiblemente el himno indie más pinchado del año, coge toda la gracia del synth-pop, lo embadurna de software actual y logra una canción que mezcla inmediatez, melancolía y enérgia suavidad como pocas. Y no voy a decir más porque todos ya la conoceis de sobra. Símplemente perfecta...incluso como ecuación de los tiempos musicales que se viven: póngale un poco de maquillaje al mismo rostro de siempre y tendrán el hit de la temporada.

- Club 8 “Saturday Night Engine”. Otro nuevo bombazo embriagador de la factoría sueca del pop idílico. Para girar con los brazos abiertos y no dejar de bailar con este tema, de ascendencia sixties, efectos revitalizantes y pura magia pop.

- Stars “Elevator Love”. A falta de nuevo material de Ivy, siempre hay por ahí algún grupo dispuesto a ocupar su vacante de manera interina. Los canadienses Stars con un disco bastante irregular destaparon sin embargo un pequeño manojo de temas que podrían haber sido un precioso mini cd. Entre ellos, esta preciosidad para derretirse sin mover los pies. Melodías de ensueño, para amar y dejarse amar.

- Tribeca “Sun allways shine on tv”. Esto fue un amor a primera vista que me dejó absolutamente noqueado. Varios meses después sus efectos siguen intactos cuando pulso play y la canción hace honor a su título: pop cegadoramente soleado con un estribillo mágico ante el cual es imposible no dibujar una sonrisa y ladear la cabeza como un suave péndulo ensimismado. Tan vitaminante como los mejores singles de Frank and Walters, Teenage Fan Club o Astrid. Y eso señores, es todo un señor piropo. Al menos por aquí.

- Nacho Vegas “En la ardiente oscuridad”. El último tema de su “Canciones desde Palacio” ha sido, por lo inesperado de su formulación toda una sorpresa. Latido funky y atmósfera sexy para un trayecto after hours por la otra cara del sexo y las drogas. La mezcla perfecta entre lo que desprendía el “Dog Man Star” de Suede y el “Black Love” de los Afghan Whigs. Y por cierto: Nacho Vegas es el personaje total del rock español y sus entrevistas las más divertidas , jugosas y hasta lúcidas del panorama local (¡cómo se nota su devoción morrisseyana!). Si fuera británico este sí que sería una estrella mediática como Jarvis Crooker o Brett Anderson. Sin duda.

- Miss Dynamite “Dy-na-mi-te”. Sin más comentarios: me encanta (y Las Niñas me dan náuseas)

- Broadcast “Pendulum”. Otro tema que me tuvo poseído el verano entero: toda una pesadilla infantil perversamente adictiva a cargo de uno de los mejores grupos del pop electrónico de los últimos años. Lisergia, narcotismo y nerviosismo en un tema con el que perder la cabeza completamente.

- Kylie Minongue “Slow”. Pese a no estar tan atinada como en al época “Fever”, Kylie sigue siendo un valor seguro en cuanto a singles y la absoluta reina del pop del momento ( vade retro Madonna!). Ahora en clave electro-pop, haciendo el single que para sí quisiera la incomprensiblemente valorada Miss Kittin y con un clip que es una preciosidad, la pop-star que mejor uso ha hecho del fotoshop sigue triunfando. Para mi el reverso “superficial” de Pj Harvey. Y si quieres pensar que decir eso es boutade particular para “ir de guay”, que sepas que estás en tu derecho.

- Prefuse 73 “The end of bitters”. Un corto pero intensísimo pasaje perteneciente a esa especie de “Her handwriting” (Trembling Blue Stars) del hip hop digital que este el notabilísimo disco de Prefuse 73, que confirma que la colisión de la IDM y el hip hop es uno de los caminos que más alegrías está dando a los que aún no dan la batalla por perdida ante al revival sin complejos. No solo emociona, también sorprende, ¿ qué más le podemos pedir?. Más!!!!.

- Colder “Crazy love”. La demostración de que se puede invocar a Joy Division con gracia, tino y respeto sin quedarse acartonado (sí, has acertado: me estoy refiriendo a Interpol). Este tema tiene tensión, sensación de peligro, atmósfera urbana, violencia latente e hipnosis y demuestra que esa forma de hacer rock sigue siendo fértil si se enfoca del modo adecuado. Un cocktail perfecto tanto para el nostálgico como al jovenzuelo indocumentado.

- Strokes “What ever happened?”. Me decía David tras haber visto por primera vez a los Strokes que había sentido algo parecido a cuando escuchara a los Stone Roses por primera vez. Yo excéptico le decía que exageraba, que símplemente eran un grupo resultón y poco más. Pero mira tu como son las cosas, escuchando este tema que abre su segundo disco ( el que debería haber sido primer single) sentí lo mismo que cuando oí “I wanna be adored” . “Quiero ser olvidado / no quiero ser recordado” bien podrían ser la antítesis de la misma fotografía de desaliñada y arrogante juventud. Si tuviera 17 año casi seguro sería fan de los Strokes y me vestiría como ellos (incluso me pondría las converse all star – un calzado que detesté toda mi vida-). Y cuando los mayores y los críticos me dijeran que copian a los Modern Lovers o a Television, les diría ¿ y a mi que coño me importa?. Desgraciadamente tengo 28, adoro el rock newyorkino y simplemente pienso que son un buen grupo de repertorio con imagen seductora y un puñado de buenas canciones, que no es poco. Pero os entiendo perfectamente babys.

- Pernice Brothers “The weakest shade of blue”. Hasta este tema, “Ain´t get enought” de Teenage Fan Club era la mejor canción imaginable para despertarse en uno de esos días soleados de mayo dentro de mi hit parade particular. Hasta que llegó esta maravilla!!!. Sin duda alguna la canción suelta que más veces he escuchado este año.

- Trash Palace “Sex on the beach”. Una de las dos mayores frustraciones del año fue el no poder convertir este tema en un hit del Playa Club. Y es que con un título así el tema es perfecto para gastar la pista de tanto bailar. No me pregunten el por qué, porque no lo sé. Simplemente no funcionó. Otra espinita a sumar a la de Les Biscuits Salés (esa era la otra frustración, ya vieja pero aún latente) porque poner eso de “ese bolso es de Zara, yo me lo iba a comprar” en la nuit coruñesa sería la leche!!!.

- White Stripes “Seven Nation Army” (Alan Freeland Mix Rip). No soy muy fan de los White Stripes la verdad (de su música, porque su imagen sí que me flipa, especialmente esa Meg tan perversamente infantil tocando la batería descalza con las uñas pintadas de negro. Puro fetichismo rock!!!!), pero esta remezcla es como si el tema en cuestión lo cogieran los mejores Death in Vegas y acentuaron todo su lado Stooges al máximo. Pincharla con los agudos a tope e intercalando los esquizofrénicos versos-aullidos de Pj Harvey de “Lick my legs I´m on fire” cuando la canción da bajón es como para perder el control, sobre todo en su demoledor tramo final . Desgraciadamente me he de conformar poniéndola a tope en mi disc-man (¿seré un salvaje incomprendido?). Ideal para romper cristales y ponerse a gritar sin saber por qué. Y después enlazarla con el “Kill all the hippies” de Primal Scream o el “Fight the Power” de Public Enemy.

- Rem “Bad Day”. Actualmente Rem es un grupo infravalorado, de la misma manera que Iker Casillas en el Real Madrid. Todo el mundo sabe que son buenos, pero me parece que no se dice con la suficiente intensidad a favor de minucias, que en ocasiones no son más que una vulgar copia suya. Me explico: las portadas de Coldplay le pertenecerían, en justicia, a Rem si la longevidad de su carrera no fuera un obstáculo para la emoción y el fanatismo en esta patraña de la novedad permanente en la que vive la prensa musical y el público de la chapita. Este año con su recopilatorio rescataron varios temas inéditos, entre ellos este, lo que sería “It´s the end of the world” tocado por Jonny Marr y dejándose seducir un poquitín por el espíritu de los Smiths cuando hacían singles rotundos en su última etapa. ¿ Tiene alguno de los grupos de la clase media del actual pop un single mejor?. Entonces, ¿a qué estamos?

- El Columpio Asesino “Your man is dead”. Como para volverse loco, este pedacito del mejor rock facturado en España durante el 2003 invoca a aquellos Pixies neuróticos e hipnóticos y sí, lo logran: bestial.

bonus track: Bang Gang “Stop in the name of love”: Una preciosa versión del clásico de las Supremes, para cerrar la fiesta con lágrimas en los ojos.

Unas pequeñas pinceladas intrascendentes de la visión personal y local de este cronista sobre el 2003 musical:

Lo mejor

-Algunos conciertos impagables en esta esquinita del mundo llamada A Coruña: Pernice Brothers, Trembling Blue Stars, Tindersticks, L´altra, Nacho Vegas, Parker and Lilly, Mark Eitzel, Harper Lee, Souvenir, Manta Ray, entre otros, han dejado momentos de imborrable emoción en el corazón del aficionado al pop independiente (que si no fuera tonto, también haría disfrutado lo suyo en otras actuaciones brillantes como las de Peter Case, Robyn Hitchcock o un impresionante Elliot Murphy al que nadie lograba bajar del escenario). Algo ciertamente impensable hace apenas 3 ó 4 años y de lo que no queda más remedio que congratularnos. Y cruzar los dedos para que la racha siga.

-Eventos organizados por el feedback: un placer traer a esta ciudad a algunos de nuestros grupos favoritos. Este año han tocado por aquí (y gracias a la co-organización con el Playa Club) Humanoid, Apeiron y Emak Bakia. En ambos casos nos lo pasamos en grande. Gracias a los grupos por venir, por ser comprensivos en el aspecto económico y por ser tan buena gente en ambos casos. Impagable la labor didáctica tanto de Apeiron y Emak Bakia sobre el significado de los vocablos “riesgo” y “experimentación”, en una ciudad donde se usan con demasiada frecuencia gratuitamente.

-10 años de Acuarela y otros tantos de Jabalina, dos de los sellos que más nos gustan de este país. Felicidades

-Víctor Lenore en la web www.cuadernosdelpop.com poniendo los puntos sobre las íes. Aunque no estemos de acuerdo el 100% se agradece un poco de crítica al actual estado de la prensa musical por alguien que la vive desde dentro y afila su lengua como nadie. Sin duda uno de los periodistas más necesarios de la lamentable prensa musical actual.

-Momento estrella personal: colar 5 páginas de Los Planetas en el Ruta 66, mi grupo favorito en mi revista favorita de juventud en la cual no estaban muy bien vistos. Un pequeño sueño de adolescencia hecho realidad con varios años de retraso. Emoción estrella personal: volver a tener frente a mí a Pj Harvey en Salamanca aullando “Lick my legs I´m on fire” (atención pregunta para el crispado rockerío patrio: ¿por qué discutir si los Strokes son mejores o peores que Zen Guerrilla si un solo acorde de Pj los ensombrece a todos?).

Lo peor

- ( siguiendo la tradición) SGAE: entre muchas otras cosas, eso de pagar un canon de autores en cada cd virgen (aunque sea para grabar archivos particulares) y luego que algunos discos editados en España vengan con sistema anticopia cuando, en teoría, has pagado tu canon por copia privada es de juzgado de guardia. Ver a tanto “artista” sin nada que decir, retirado a burócrata cultural de americana y viviendo a expensas de mi dinero me pone del hígado.

-La demasiada poca gente que va a los conciertos en A Coruña y la lógica consecuencia de que cada vez se hagan menos, porque claro, las salas y los promotores no, no son una ONG con subvención a fondo perdido. En feedback que ya hemos organizado algunos conciertos, tenemos algo de experiencia de cómo invertir ilusión para recoger pérdidas de dinero. Mucha boquilla, mucho “voy fijo”, mucho “os lo montais de puta madre”, pero al final ná de ná, salvo las honrosas excepciones de siempre todo nuestro provinciano mundo indie(tex) está más interesado en la camiseta y la chapita, que en el disco o el concierto. En fin, nada nuevo bajo el sol... pero, eso sí, la sombra cada vez es mayor. ¿Llegará un día el eclipse total?

-El comportamiento irrespetuoso y maleducado de algunos cuando los conciertos no son de “caña”. Ejemplos: el Soft Pop Tour o el recital de los Tindersticks en A Coruña fueron, por momentos, un gallinero sobrerevolucionado de voces que imposibilitaban cualquier intercambio de emoción entre artista y público. Ya sabemos que nadie lo hace con intención de molestar, pero por favor chicos un poco de consideración hacia los que van a oír música y, para la próxima, que sepan en la barra al fondo no se molesta a nadie y todos seríamos más felices.

-Discos olvidados. Al margen de los destacados por prensa de todo tipo y condición, existen otros que permanecen ocultos al gran público. Aquí, en España, Ainara LeGardon, Big City o Jubilee han firmado notabilísimos discos esta temporada que han pasado completamente desapercibidos. Fuera Coastal, Broken Social Scene o Tex La Homa, entre otros, nos han maravillado con la misma indiferencia general. Menos mal que, ¡al fin!, se le ha hecho caso a Edison Woods.

-Periodismo publicitario: hagan la prueba, pongan en un lado las loas y cms cuadrados de prensa que ocupan ciertos grupos y en el otro el dinero gastado en anuncios en las revistas musicales por parte de sus compañías. Hallarán una relación directamente proporcional (sobre todo en la producción nacional) harto curiosa que bien puede explicar lo anterior. Y no hablo sólo de prensa profesional, en muchos de los fanzines y webs “altruistas” e “independientes” ocurre lo mismo, aunque mucho peor disimulado y de manera ciertamente más barata o lo que es lo mismo, hablar y poner a todo dios de puta madre para que no se corte el flujo de futurible material promo gratis, acreditaciones a los festivales y pases a los conciertos al mínimo atisbo de sentido crítico o, simplemente, criterio selectivo. Sí, así de cutre.

GUILLERMO ARIAS

ACÁ

Kiki D'aki - "Mi colección" (Siesta): mi sorpresa del año, una colección de momentos cotidianos cercana a las sagradas y vainiqueras escrituras que tejieron aquellos popemas que tanto nos hicieron soñar el año pasado y todo bajo la atenta mirada de "el zurdo", ese historiador del pop hispano tan poco re-conocido.

La Casa Azul - "Tan simple como el amor" (Elefant): Sin dudarlo este es el disco del año. Aunque mucha gente no vaya ni a escucharlo. Guille Milkyway lo ha vuelto a hacer. Mezclar miles de ruiditos, detalles, arreglos, pespuntes de pop tan a&m como a él le gusta, los beach boys, los pet shop boys, el pop japones, yeyes franceses, europop, juan y junior y todo el soul del mundo. Además de unas letras redondas en las que no sobra ni un hiperestésico estribillo que hablan de relaciones que no funcionan o que se acaban, todo desde un prisma tan extraño como bailar con sonrisas y ademanes de felicidad "love will tear us apart" una madrugada de verano en una discoteca al lado del mar.

Emak Bakia - "Frecuencias de un rojo devastador" (Acuarela): Si el año pasado decíamos que discos como el de mus podían estar en cualquier lista de los mejor del mundo. Este año ese puesto lo ocupan los chicos de Emak Bakia por culpa de estas frecuencias del mejor "hip-pop" nunca hecho jamas, mezcla de estilos y verdadera música en proceso, a veces es ruido, otras veces es pura melodía, otras veces es bailable y alguna vez se nos acerca una lágrima al borde, pero siempre con sinceridad.

La Buena Vida - "Album" (Sinnamon): A lo grande y por eso algo desprestigiados han vuelto a deleitarnos con uno de esos discos que guardaremos para siempre cerquita del corazón. Album no será el mejor disco de La Buena Vida, pero si el que mejores canciones tiene. "hh.mm.ss.", "lo que dicte el corazón", "nada debería fallar", "en un tiempo tan feliz", eso sin contar con "los planetas" y "un actor mejicano", quizás algo más previsibles de exito.

Nacho Vegas - "Cajas de música dificiles de parar" (Limbo Starr): Nacho Vegas es un actor de primera, bufón de la corte dylaniana, capaz de darnos los mejores momentos en directo (aún recuerdo ese comentario en el directo en el playa club) nos deja un disco doble impresionante que gana a cada escucha, con canciones como "todos ellos", "solo viento" y además esta el ep "canciones desde palacio" con ese final "en la ardiente oscuridad" que nos dejó atónitos a todos en un nuevo registro bailable.

MI CANCIÓN FAVORITA DEL AÑO: Nosoträsh - perdida (Elefant) Escuchenla y ya me dirán. Está casi escondida al final de su ep "gloria"

ALLÁ

Ricardo Villalobos - "Alcachofa": Otra sorpresa del final del año. Lo mejor según Ritchie Hawtin y si el lo dice habrá que creerle. Yo no soy una persona que escuche demasiada música house, ni controle de electrónica pero gracias a su facil "Easy Lee" creo que voy a empezar a abrir si cabe aún más mis horizontes musicales. Estamos hablando de un disco para escuchar (bailar) caminando por la calle, en una discoteca, en tu cama por la noche y casi siempre en los cascos de tu discman.

Ellen Alien - "Berlinette": Gracias al descubrimiento de nuestro colaborardor Cesar descubrí a Ellen Alien, la jefa de Biptch Control, un sello super recomendable alemán, que este año nos ofrecio su pequeña visión sobre su propia ciudad, Berlin y el hecho de ser ciudadano en una ciudad tan extraña y fascinante como esa. Electro del bueno.

Belle & Sebastian - "Dear catastrophe waitress": Han vuelto, y aunque nunca más sonarán como en el sinister, creo que gracias a ese productor de no se quien han dado con un nuevo sonido algo mas alegre y divertido, bailable y más festivo que les restará fans pero les mantendrá en un puesto alto dentro del soul pop actual.

Casiotone for the painfully alone - "Twinkle echo": El mejor disco del año.

Katerine - "8eme Ciel": Algo bizarro y muy sobre arreglado, psicodélico y cautivador se presenta el octavo cielo de Katerine, que después de regalarnos un super disco con la bella Anna Karina, nos lo da todo en dosis diferentes, pastillas de colores y una pequeña dosis de "camp-pop".

Russian Futurists - "Let's get ready to crumble": Pop de habitación fría hecho con lo que te rodea, tus sentimientos, tus recuerdos, pocos medios, pero muy bien usados y unas ganas tremendas de expresarse. Un soplo más a ofrecerle a tu corazón.

DE OTROS LADOS(cinema)

Las invasiones barbaras de Denys Arcand. Continuación de aquella magnífica "El declive del imperio americano" que tan grata sorpresa supuso a finales de los 80. Las invasiones barbaras es un homenaje a una generación ahora vilipendiada, por su postura acomodada, y que son aquellos intelectuales que a finales de los 60 tomaron las calles para gritar. Algo autocomplaciente, pero siempre irónica y descarnada en su final, estamos delante de una obra maestra que posiblemente se olvide, por venir de donde viene y por no acatar las normas de la modernidad más aplastante.

Un hombre sin pasado de Aki Kaurïsmaki. El genial finlandes ha vuelto al cine sonoro para ofrecernos otro más de sus dramas con cariño sobre gente al margen o en los limites de las sociedad. historia de amor atípica, ya no nos sorprende con sus finales "felices". Bresson, Rosellini, Dreyer...que más se puede pedir. Bueno sí, que se sigan estrenando los siguientes titulos de este genio del cine mundial.

Ciudad de dios de Fernando Meirelles. Ritmo y montaje Scorsese, situaciones y momentos Tarantino, pero puro acento brasileño, para el film sorpresa del año. Una historia muy buena sobre un fotografo "accidental" salido de la guerra de bandas de las favelas durante las decadas de los 60, 70 y hasta la actualidad con momentos hilarantes y otros muy duros. una recomendación total para aquellos que no les gusta el cine "sesudo" y prefiere el cine en estado puro.

Dolls de Takeshi Kitano. Poesía pura, unas historias (chinas) de fantasmas que se visten de yamamoto y caminan sobre la música de Joe Hisaishi. Y esa pop-star "Kyoko Fukada" con su superhit (uno de los momentos del año) de shibuya pop. Imprescindible.

24 hour party people de Michael Winterbottom (Solamente por la primera parte. Desde que caen las palomas al tejado y nos centramos en los happy la pelí se desinfla)

ENRIQUE MARTINEZ

UN AÑO MÁS

Un resumen del año pasado. Divertida cuestión. No acabo de entender por qué se debe dividir el año musical coincidiendo con el año natural, en vez de con el curso escolar-universitario y así poner las notas en junio o septiembre. O con cualquier otra división, como la temporada de fútbol, que es mi verdadero año natural. Si tenemos en cuenta que uno mismo tiene tendencia a encontrar algunos de los discos más importantes de “su” año en obras bastantes antiguas y que está convencido de que sin duda algunos de los mejores discos del año 2003 que nos dejó aún le esperan sin que los haya escuchado, poco rigor tiene cualquier resumen.

¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE ROCK?

Si confieso que discos como “No Other” de Gene Clark, “The Perfect Prescription” de Spacemen 3, “Complete Goldwax Singles” de James Carr, “On The Beach” de Neil Young, “Goat’s Head Soup” de Rolling Stones, “Born Under a Bad Sign” de Albert King, “Still Bill” de Bill Withers o “Pleased To Mee Me” de The Replacements y un largo etcétera, han sido discos tan o más importantes para mi que cualquiera publicado este año puede parecer que esté haciendo un ejercicio de crítica basado en la reacción conservadora y la nostalgia.

Pero como siempre ha sido así en mi caso, porque siempre he tenido claro el disfrute que conlleva la “arqueología” musical, debe haber alguna clave oculta en el hecho de que por primera vez en años sienta una absoluta falta de vitalidad en el panorama, de que perciba un enorme apagón de luces. No faltan discos que considero que me acompañarán toda la vida, repletos de emociones y sensaciones imperecederas. Pero todo el mundo que conozco, y cuya opinión considero fundada, ha encontrado en éste un año soso. Y por algo será.

Y no debería ser así. Éste debería haber sido un buen año. Porque de alguna manera de esta confusión tan ecléctica, en la superposición simultánea de tendencias diversas debería surgir algo. En la (me temo que transitoria) liberación de prejuicios que ha llevado a una pacífica convivencia de la música electrónica (con todas las posibilidades creativas que parecía abrir), con la de baile y negra más posmoderna (y su desinhibida búsqueda del entretenimiento), y asimismo con diversos revivals más o menos bien llevados (desde la provechosa revitalización del country rock, al redescubrimiento del post-punk y la New Wave, pasando por la legitimación entre los sectores modernos del rock’n’roll más básico), y si sumásemos la continuidad creativa de una venerable tercera edad en el pop, en la mezcla de todo esto, insisto, debería fermentar un gran momento para la música popular en momentos de zozobra política y social a gran escala.

Que esto no sea así, y que publicaciones otrora obsesionadas con descubrir el futuro a cada paso deban rendirse finalmente, y otorgar así la distinción de mejor disco del año a la obra de un veterano ilustre de la generación de oro de los años sesenta como Robert Wyatt (que confieso no haber oído aún cuando redacto estas líneas), por muy subversivo y experimental que éste haya sido toda su vida, puede resultar incluso más sintomático que el cada vez más estelar papel de las reediciones en la industria del disco.

Son todo estos elementos para una reflexión y análisis por aquellos que se dedican a esto a tiempo completo. Y que quizá debieran comenzar por un sano ejercicio de autocrítica.


EL AÑO DE LA MUJER MUNDIAL

Sin que uno acierte a saber si es casualidad o oculta un mensaje oculto, éste ha sido mi particular año mundial de la mujer cantautora country-rock. Tres trabajos emocionantes, intensos, hermosos, repletos de una irresistible belleza, y dotados de una personalidad evidente dentro de su clasicismo, han alumbrado gran parte de lo mejor de una “Americana”, que sigue estando en un gran momento. Me refiero a los soberbios discos de Gillian Welch, Emmylou Harris y Lucinda Williams. Trabajos que han encontrado un inesperado eco aquí con la publicación de “In The Mirror de Ainara LeGardón, mi particular disco español del año.

CRÓNICA DE LA ALTA SUCIEDAD

Uno confiesa sin vergüenza que sigue el mainstream. Porque proporciona entretenimiento y personajes a mansalva, crónica rosa y de sucesos. Y de vez en cuando, incluso algún single realmente memorable, como ese inmenso “Crazy In Love” de Beyoncé, o el “Rock Your Body” de un sorprendente Justin Timberlake.

Pero mis favorito personal de entre las estrellas del mundo mundial, por motivos más bien extramusicales, es el inefable Robbie Williams. Dotado de un muy británico sentido del humor y de la distancia irónica que hace cada una de sus apariciones un prodigio de entretenimiento. Porque hablamos de la super-estrella más consciente de su propio papel que exista, lo que a su vez se convierte en fuente de alimentación de su propio “arte”, en un círculo virtuoso que ríete tú del de Joan Laporta. Sin argumentos musicales de mucho peso, tenemos aquí al verdadero Rod Stewart del Siglo XXI: decadente y hortera, pero encantador. Pero por algo él no nos pregunta si pensamos que es sexy. Él sabe que no lo es, pero que ha conseguido que el mundo entero lo vea así. Y esa, en realidad es su verdadera “arte”.

En el apartado de caídas en desgracia está nuestra amiga Madonna, por fin pillada en falso después de año de oscuro y hábil reinado. Tras una interminable epopeya ha caído el verdadero Sauron de la industria del Disco. ¿Habrá sido Kylie, venida disimuladamente desde la aislada Comarca de Australia, nuestra diminuta y letal hobbit particular?

ADIÓS, AMIGOS, ADIÓS

Muchos ilustres nos han dejado este año. La lista impresiona sin duda. Hablamos de Joe Strummer, Maurice Gibb (Bee Gees), Mickey Finn (T Rex), Howie Epstein (Tom Petty & The Heartbreakers), Felice Bryant y Don Gibson (compositores de clásicos country como “Love Hurts” o “Oh, Lonesome Me), June Carter Cash, Edwin Starr, Earl King, Nina Simone, Mickie Most, Barry White, Benny Carter, Skip Battin (Byrds), el crítico Ian McDonald, Robert Palmer y, sorprendentemente, Elliott Smith.

Pero los adioses más emocionantes tal vez hayan sido los de Johnny Cash y Warren Zevon. No por anunciados, resultó menos conmovedora la manera en la que nos dejaron. Cash tan sólo cuatro meses después de la desaparición de su amada June Carter. Como epitafio absolutamente definitivo nos queda el magistral video-clip que Mark Romanek realizara para su estremecedora relectura de “Hurt”. En él la certeza de la propia decadencia, la pesada pero reconfortante losa del pasado, la presencia de la muerte, y la dignidad con la que Cash la encara en el último y definitivo capítulo de su leyenda eterna, adquieren los tintes de una experiencia verdaderamente trascendente. Reto a cualquiera a no emocionarse ante eso.

Como también reto a cualquiera a enfrentarse con ánimo intacto a “The Wind” de Zevon, ese testamento creado en plenitud de facultades mentales, que no físicas, ante la certeza del adiós, y que supone una nota de despedida en la que el sentido del humor del más negro, la genuina ternura sin afectación y verdadera sabiduría dejan un poso ineludible en el oyente. Brindemos todos por ellos.

UNA LISTA DE DIEZ SIN (DEMASIADO) ORDEN

MY MORNING JACKET: “It Still Moves”
GILLIAN WELCH: “Soul Journey”
TWILIGHT SINGERS: “Blackberry Belle”
CALEXICO: “Feast Of Wire”
COLDER: “Again”
LOOSE FUR: “Loose Fur”
THE WARLOCKS: “Phoenix”
WARREN ZEVON: “The Wind”
THE STROKES: “Room On Fire”
EMMYLOU HARRIS: “STUMBLE Into Grace”

POR ESTOS PAGOS

Estos pagos (por cierto, ¿existe alguna manera de llamarlos en general que no sea políticamente sospechosa?) siguen, digo, en ese momento tan extraño, en esa extraña y mixta dimensión como de andar por casa en lo cuantitativo, pero tal vez mejor que nunca en lo cualitativo, a la que ya me referí en el resumen del año pasado. Uno disfruta, sin paños calientes o condescendencias provincianas, de discos verdaderamente notables, que van cayendo en un goteo lento, pero constante. Mientras la generación del indie español crece (probablemente a su pesar), su música evoluciona y les acompaña. Lo que habla de la verdad que por fin ésta encierra, verdadero ejercicio de expresión personal de gente que otrora formara parte una escena en la que era más importante la emulación de unos arquetipos que la indagación personal.

De ahí probablemente derive esta repentina afluencia del formato cantautor. Pero esto no debe hacernos tampoco lanzar las campanas al vuelo. Lo que hay es lo que hay, ni más ni menos. Y en un año sin aportaciones de los nombres tradicionalmente más relevantes, ha habido más espacio para otras voces, pero las ausencias ciertamente se han dejado notar. Pues bien, aquí está la obligada lista de discos:

AINARA LEGARDÓN: “In The Mirror”
NACHO VEGAS: “Cajas de Música Difíciles de Parar”
BIG CITY: “A Spring Of Summers”.
GRUPO SALVAJE: “In Black We Trust”
REFREE: “Nones”

DAVID SAAVEDRA

Un concierto: PJ Harvey y los Yeah Yeah Yeahs en Paredes de Coura. Lo más sexual que he visto sobre un escenario.

Un festival: Sin discusión, Primavera Sound. Recuerdo especial para la barbaridad de Wire, la adrenalina de los raperos de Def Jux, los White Stripes bajo la lluvia (Meg no toca la batería, hace el amor con ella), los Go-Betweens siempre excelsos, Christina Rosenvinge con dos Sonic Youth y los 20 surrealistas minutos de LCD Soundsystem, a los que asistí de forma casi épica.

Un grupo revelación: Edison Woods. Me han hecho volver a creer en algo cuando ya no creía en nada.

Un disco especial: El "Ha Ha Sound" de Broadcast.

Canción del año: Aunque no sea de este año, "Suicide Agenda" de The Faint. Tremendo vídeo también.

Canción que simbolizará el año: "Such Great Heights" de The Postal Service. Vale, la han machacado hasta la saciedad, no es para tanto y tiene mucho de revival, pero guarda madera de clásico como "Enola Gay", "Don't You Want Me" o "Blue Monday". Viva la posmodernidad.

Canción que más he escuchado este año: Y no siempre voluntariamente... "Blue Monday" y "Love Will Tear Us Apart". Manda cojones, ¿verdad?

Un bluff: The Rapture

Mi mejor entrevista: Nick Cave y Mark Lanegan

Mi peor entrevista: Goldfrapp

Tontería del año: Las nuevas encarnaciones del electroclash macarra y sus regresiones a la infancia más cutre y descerebrada. Pásense por la sala Nasti de Madrid y sabrán de lo que les hablo.

Verso del año: Perdón por la gente moderna...

Concepto en crisis: La modernidad

Un fenómeno curioso: El revival post-punk. No doy crédito.

Peli del año: "Ciudad de Dios"

Peor peli del año: "Dogville" de Von Trier y "Mi hermano" de Patrice Chereau. Abajo la pretenciosidad y el tedio.

Mejor programa de televisión: Las enésimas repeticiones de "Los Simpson".

Lo más odiado del año: Por segundo consecutivo, el PP

Bluffs españoles: Sidonie, Deluxe y Ellos

Humorista del año: Nacho Vegas

Brasa del año: Letizia Ortiz

Pronóstico para el 2004: Volverá el grunge

FERNANDO CAMPELO

LOS 33 DE 2003

01-Arab Strap “Monday at the hugh and pint” (Chemikal Underground)
El disco de Arab Strap que mejor combina letras y música. La fórmula mágica de los de Falkirk no se agota. ¿Qué le echarán la próxima vez?
02-Decemberists, the “Her majesty” (Kill Rock Stars)
La revelación del año. Han reeditado su primer disco y se han superado a sí mismos con las preciosas historias de “Her Majesty”. Grupazo.
03-Damien Jurado “Where shall you take me” (Secretly Canadian)
Jurado escarba en el suelo americano para encontrar sus raíces. Y las presenta crudas y desamparadas. Su vuelta al folk es un golpe seco y bello. Profundo.
04-(smog) “Supper” (Drag City-Domino)
El delantero goleador sigue en racha. Desde “Burning Kingdom” todos sus discos reclaman su justo lugar entre los mejores de cada año. Que no pare.
05-Go-Betweens “Bright yellow bright orange” (Circus)
El 90% de las reuniones de grupos clásicos son un timo y/o una mierda. Los australianos representan la mejor de las excepciones.
06-Belle & Sebastian “Dear catastrophe waitress” (Rough Trade)
No hay término medio en los comentarios a este disco. ¿El mejor? ¿El peor? Los nuevos aires de B&S fueron de lo mejorcito del 2003, sin duda.
07-Early Day Miners “Jefferson at rest” (Secretly Canadian)
08-Hidden Cameras “The smell of our own” (Rough Trade)
09-Essex Green “The long goodbye” (Merge)
10-White Stripes “Elephant” (XL)
11-Broadcast “Haha sound” (Warp)
12-Sprites “Starling, spiders, tiger and sprites” (March)
13-Finishing School “Destination girl” (Telegraph Co.-Track & Field)
14-Four Tet “Rounds” (Domino)
15-Cat Power “You are free” (Matador)
16-At Swim Two Birds “Quigley’s point” (Vespertine & Son)
17-Azure Ray “Hold on love” (Saddle Creek)
18-Rufus Wainwright “Want one” (Dreamworks)
19-East River Pipe “Garbageheads on endless stun” (Merge)
20-Tujiko Noriko “From tokyo to naiagara” (Tomlab)
21-ARE Weapons s/t (Rough Trade)
22-Black Box Recorder “Passionoia” (One Little Indian)
23-Stars “Heart” (Paper Bag-Setanta)
24-Piano Magic “The troubled sleep of...” (Green UFOs)
25-Adam Green “Friends of mine” (Rough Trade)
26-Edison Woods “Seven principles of leave no trace” (Glitterhouse)
27-The Relict “Tomorrow is again” (Vegas Morn)
28-Strokes “Room on fire” (RCA)
29-Casiotone For The Painfully Alone “Twinkle echo” (Tomlab)
30-Pulseprogramming “Tulsa for one second” (Aesthetics)
31-Matt Elliott “The mess we made” (Domino)
32-Berg Sans Nipple “Form of” (Gumspot-Prohibited)
33-Architecture In Helsinki “Fingers crossed” (Trifekta)

2003 también dejó una gran cantidad de buenos singles y eps como el debut de Apenino “En la hora azul”, los dos singles de Piano Magic “Speed the road, rush the lights” y su split con Klima, el “Just idleness” de Cranebuilders desde Liverpool, Album Leaf con “Seal beach ep” para Acuarela, Aberdeen “The boy has gone away” y Young Tradition “California Morning ep”.

No hay artistas españoles en la lista. A falta de escuchar los discos de Refree, Balago y Mishima, el resto no merecen un puesto entre los discos grandes más destacados. Aunque Sr.Chinarro se quedó a las puertas con “El ventrílocuo de sí mismo” y Emak Bakia anduvieron cerca con “Frecuencias de un rojo devastador”.