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Es algo raro, pero no imposible,
que desde la mayor de las comercialidades se ofrezcan algunas de las innovaciones
más relevantes en el pop entendido en un sentido amplio. Y no han
sido pocas las veces que este fenómeno ha tenido lugar en los terrenos
de la música negra. Si gente como Sly Stone, James Brown,
Prince, Public Enemy o Marvin Gaye fueron en su momento tan exitosos
como innovadores, de vez en cuando debería surgir algún
nombre desde estos terrenos para iluminar el mortecino panorama de las
listas de multiventas. Tampoco es extraño que a veces el productor
sea la verdadera estrella capaz de salvar carreras de la mediocridad artística
a pesar de las ventas. No olvidemos los rescates de Giorgio Moroder
a Donna Summer o de Chic a Diana Ross. Y si
un día dijo Björk que las Destiny’s
Child salvaron el pop, si Missy Elliott cuenta con el
beneplácito de la intelligentsia, algo así habrá
que decir de los conocidos como Neptunes, el más famoso tándem
de productores de Hip Hop, R & B y Urban en general conformado por
Pharrell Williams y Chad Hugo.
Si desde las sombras del
estudio, como arma de alquiler y con su inagotable arsenal de construcciones
rítmicas, con su amplio conocimiento de las más diversas
fuentes de grooves de la historia pasada y reciente, se han convertido
en los productores capaces de convertir en oro material de dudoso origen
(Justin Timberlake Puff Daddy e incluso Brtiney
Spears) y de cimentar carreras de éxito a partir de su
tutelaje (Kelis), ahora su vanidad pide focos. Y N*E*R*D
es el vehículo elegido para conseguirlos. Recién publicado
su segundo álbum como “grupo” acompañados del
vocalista Shay, “Never Say Die”,
llega el momento de comprobar si la difícil metamorfosis de productor
a artista en directo es posible para el omnipresente y estelar Pharrell
y su hábil mano derecha.
En España sólo
habrá una oportunidad de comprobarlo. El día 8 de junio
en la Sala Razzmatazz de Barcelona, teloneados por SPYMOB. Una investigación
que se presume un placer.
ENRIQUE MARÍNEZ (Junio 2004)
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