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Abrumador
éxito de público de esta nueva edición del Primavera
Sound. Uno tenía la impresión este año, frente a
la edición del año pasado, de que estaba en un verdadero
festival, pese a su peculiar (pero perfecta) localización. Comenzaba
a oír todos los acentos españoles posibles (rellenando ese
peculiar parque temático de la diversidad que es el Poble Espanyol),
y algunos extranjeros. También pintas más rockeras, más
colgados y curiosos. Más festival puro y menos fauna Nitsa y Mond
de picnic en el Poble Espanyol, en definitiva.
Un cartel excepcional,
perfectamente ajustado se convirtió en el imán para un montón
de gente que parece valorar la mayor comodidad relativa de esta propuesta
frente al caos insufrible del FIB. Si finalmente la lluvia deslució
el resultado no es por ello menos destacable el esfuerzo. Sin duda el
Primavera (con esponsor cervecero incluido) se consolida.
VIERNES 23: LA GENTE MODERNA
Después del gatillazo
de Godspeed You Black Emperor!, pasamos el viernes, con un clima
perfecto, a recibir la primera avalancha, una vez franqueado el control
de puerta, puro "Gattaca".

NACHO VEGAS
Un sonido deficiente lastró
algo uno de los momentos del festival. Vegas, que ha comenzado a encontrar
una audiencia fanática y entregada, fue venciendo las condiciones
del sonido, con ayuda de su excelente banda. Después de la apertura,
con una versión deconstruida de "El Ángel Simón",
el repaso a "Cajas de Música Difíciles de Parar"
mostró el carácter casi directo de los arreglos de sus canciones.
En el cierre con "Sólo Viento" optaron
por la vía directa y fueron a por todas, cerrando con brillantez
un concierto lastrado por sus condiciones. Un momento del festival: la
referencia de Nacho a la "gente moderna" en "La Sed
Mortal" mientras yo miraba a mi alrededor muerto de la risa.
Había que ver todas aquellas sandalias, Converse All-Star y zapatos
absurdos un día después bajo la lluvia.

GO-BETWEENS
Conciertazo, basado en
la simplicidad de una formación de bajo, dos guitarras y batería,
que ayudaba a vencer el sonido de la carpa. Canciones irresistibles una
detrás de la otra, conexión completa con un público
entregado, mucho de él ya de antemano, pero otro mucho sobre la
marcha. Grant McLennan y Robert Foster derrocharon carisma, sobriedad
y saber hacer en una hora que se hizo corta.

YO LA TENGO
Bajada al escenario principal
para comenzar a disfrutar de las estrellas del cartel. Gran victoria de
la propuesta de los de Hoboken. Como hace unos años en el Santirock
el carácter recogido de su directo fue ganándose poco a
poco a la audiencia, pese a que el marco parecía llamar a otras
cosas, mientras Ira, Georgia y James demostraban esa versatilidad
natural que nos llevaba del recogimiento al estallido sin aparente dificultad.
Excelentes como siempre.

TEENAGE FANCLUB
Con la misma ausencia
de pretensiones con la que hacen todo, con la que se visten y beben incluso,
convirtieron su concierto en un gozo, puro entusiasmo eternamente adolescente.
Repasando uno tras otros cada uno de sus hits en una exhibición
impecable. Cada canción era recibido con alborozo, y era cantada
a voz en grito por su público. Por mi parte tan sólo decir
que durante una hora, Teenage Fanclub me hicieron completamente
feliz.

BELLE & SEBASTIAN
Una de las decepciones
del festival. Pese a tener tal conexión con sus fans que Stuart
le puede arrojar el micro al público, y lo recibe intacto, todos
los que observamos su fenómeno con más distancia nos encontramos
con uno de esos concierto tan pulcros y perfectos que matan de aburrimiento.
No tanto como eso, pero casi. Una pena.
SÁBADO 24: FELICES EN LA LLUVIA
Una lluvia de impresión,
que duraría toda la noche, no impidió comprobar que aún
había más gente que el viernes. Pero el tiempo fue cruento
e implacable, hasta el punto de que me mandó a casa antes del cierre.
Se trataba de elegir entre omitir a los White Stripes y asistir
a las sesiones de electrónica salvando la salud, o hacer una nueva
proeza por el rock'n'roll y escapar antes de la pulmonía. Rock'n'roll
y sopitas calientes fue mi opción. Uno es muy tradicional.

MARY GAUTHIER
Concierto intimista, de
una mujer que parece vivir con intensidad su papel de "ousider".
Con su voz, su guitarra acústica y su harmónica fue venciendo
al respetable. Gauthier parece haber creado su propio mundo al margen
de las miserias de los demás (no de las propias), conoce el precio
y lo paga gustosa. Y este carácter se nota en sus intensas canciones.

CRISTINA ROSENVIGE
Carpa llena para que todos
los curiosos pudiésemos despejar esa duda (¿es de verdad
esta señora?) que la acompaña desde siempre. Sin duda es
de verdad, buen concierto, demostrando la validez de su pop, frágil
a la vez que valiente y extraño. Y sigue tan hermosamente etérea
como siempre.

TELEVISION
A uno se le notan los
colores. Esto era para mí lo más esperado: una hora escasa,
a plena luz del día y amenazando lluvia. Cuando Tom Verlaine,
con su gesto siempre fastidiado y su ropa de andar por casa apareció
sobre el escenario como quien no quiere la cosa para ajustar el sonido,
se hizo carne un mito. Después, programando el concierto como le
vino en gana, los duelos entre maese Verlaine y Richard Lloyd erizaban
el vello. Mientras que uno descubría en Billy Ficca a un
batería descomunal. Fans de todas las edades en primera fila, con
conciencia de asistir a lo que creían que nunca verían,
una banda que se fue calentando poco a poco, de una cierta profesionalidad
a verdadera intensidad. Cuando parecía que su infravalorado
"Adventure" sería omitido "Glory"
en todo su esplendor. Y para cerrar un inolvidable "Marquee
Moon". Otra hora feliz.

SONIC YOUTH
Que existe un linaje de
rock de Nueva York que une a Television y Sonic Youth se
veía claro en algunos de los arpegios de Moore y Ranaldo. Pero
que los Sonic Youth son ya un clásico absoluto también.
Optando por un sano equilibrio entre su último "Murray
Street" y algunos de sus clásicos (con especial interés
en "Dirty" cuya reedición De Luxe están
promocionando) el devastador efecto de sus espirales de sonido fue dejando
la Plaza Mayor como un solar de gente alucinada. Por esta vez el concierto
de Sonic Youth fue puro Rock.

MOGWAI
Uno no ha tenido aún
oportunidad de escuchar su polémico nuevo disco. Pero si Mogwai
consiguió que su peculiar manera de entender la música se
convirtiera en el éxito de público que me pareció,
algo tendrá el agua cuando la bendicen. Esos estallidos telúricos
de volumen brutal, precedidos por su lirismo marca de la casa consiguieron
todo lo que Godspeed You Black Emperor! no supieron lograr en la
fiesta de presentación del jueves. Gran momento.

THE WHITE STRIPES
Era el momento mediático
del festival, la gran duda sobre si valen lo que se dice que valen. Por
lo que respecta al directo, y pese a que en aquel momento la lluvia ya
no tenía la más mínima piedad, los "hermanos"
White dan tanto o más de lo que dice su joven leyenda. Los White
Stripes deben recordar algo que la mayoría de bandas de rock'n'roll
actuales olvidan, porque aquello echaba humo del bueno, y la gente más
insospechada parecía encantada de bailar ritmos que eran puro rockabilly.
Jack se multiplicaba como un dibujo animado, poseído por la electricidad
y el fervor, mientras que Meg aprovechaba todo su peculiar encanto, y
mantenía un pulso inquebrantable en la batería. Enorme concierto,
que confirma que "Seven Nation Army" es el "hit
secreto" del momento. Y bueno, si alguien tiene el teléfono
de Meg White, por favor....
Una vez llegados a este
punto, mojados pero contentos, comenzaba la odisea del retorno a casa,
en pos del taxi perdido. Sin duda el nuevo reto del Primavera no es hacerse
más grande sino aprender a gestionar la inmensa cantidad de gente
que es capaz de aglutinar, y evitar caer en los vicios que han hecho de
otros festivales una cruz tan difícil de llevar. Se acerca el momento
de saber mantenerse. Siempre el más difícil.
EMRIQUE MARTINEZ
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