En un proceso que ya parece imparable, la nueva edición del Primavera Sound anuncia su definitiva declaración como el festival de música independiente más importante de España. Tan sólo una ardua labor de auto-superación del FIB en éste, el año de su 10º aniversario, puede invertir la tendencia de las últimas dos temporadas, en los que el interés artístico de la cita veraniega de Benicássim ha ido poco a poco cediendo protagonismo a su vertiente de acontecimiento socializante, con una progresiva masificación en todos los sentidos. Frente a esta realidad, al Primavera Sound (si nos atenemos al precedente inmediato) le queda, sin duda, camino que recorrer en la organización de servicios. Pero su cartel se sofistica y calibra cada vez mejor, mientras se aprovechan las ventajas que supone su privilegiado punto de partida de festival urbanita. Algo que, sin duda, simplifica enormemente las necesidades de infraestructura.

El de este año tal vez sea un cartel superior incluso al del pasado año. Leerlo es asumir ya el dolor de las coincidencias seguras. Pero también la certeza de emociones fuertes. Pasen y lean.

Cabezas de cartel

Cuatro nombres ocupan, con razón, los caracteres más grandes en este cartel del Primavera Sound.

Sin duda uno de los acontecimientos mayores será el más que esperado estreno en España de Wilco. Lo que cada vez es más Jeff Tweedy y compañía, presentará su nuevo álbum, aún por publicar, “A Ghost is Born”. Y nos permitirá repasar una de las carreras más gloriosas del reciente rock americano, y su audaz evolución artística.

El retorno a Barcelona de Primal Scream. Sin nada nuevo que presentar, pero presumiblemente realizando un vigoroso repaso a un repertorio ejemplar ante una audiencia entregada. Tal vez la extraña hiperactividad reciente de Kevin Shields nos prive de su mejor alineación, pero la suya es, sin duda, la clase de materia para la que se inventaron los festivales.

La reunión Pixies promete ser el gran caramelo para la presencia masiva de público, aunque en realidad no deje de ser una incógnita artística. Y los primeros pasos firmes del indie como fenómeno nostálgico.

PJ. Harvey, leyenda verdaderamente en activo será sin duda uno de los momentos álgidos, contando además con la proximidad de la publicación de un nuevo disco. De su infalibilidad nos beneficiaremos todos sin duda. Y terminará de alimentar un escenario principal capaz, por si sólo, de justificar sobradamente los desvelos y desplazamientos cuesta arriba.

La hora de la verdad

Será además, momento propicio para ir probando la solidez de las nuevas sensaciones de la prensa y crítica, sometidas a las esclarecedoras exigencias del directo, y confirmar (o no) la realidad de sus propagadas propuestas. Será el momento de la verdad celtibérica para nombres de la relevancia mediática de Franz Ferdinand, Elbow, Colder, The Hidden Cameras, Devendra Banhart, Electrolane, The Modernists, The Russian Futurists, Edison Woods, Ladybug Transistor, Liars, Pretty Girls Make Graves, Nina Nastasia y un largo, muy largo, etcétera.

Nostalgia para gourmets

Comienza a ser una constante de los festivales indies, paralela a la sección de reediciones de la revista que co-organiza el festival. Junto a la veteranía de oro de Lloyd Cole añadiéndose a la mayor popularidad de Pixies, no será mal momento para ver a outsiders de importancia capital en las corrientes subterráneas demostrar su propia vitalidad. Si el año pasado Wire demostraron que puede haber vida oculta en los viejos radicales, cabe esperar mucho entonces de gente como James Chance and The Contortions y los eternos The Fall

Valores seguros

Tendremos nuestra lógica ración de sólida diversidad en presumibles infalibles e ilustres de la independencia como Dominique A, Benjamin Biolay, Mudhoney, Chicks On Speed, The Divine Comedy, (Smog), Mark Kozelek de Red House Painters bajo su nuevo disfraz de Sun Kil Moon. La solidez de la clase media abre un mundo de posibilidades.

Los opuestos se atraen

Una de las mejores expresiones del eclecticismo del Primavera Sound es la perfecta cobertura de dos extremos en principio antagónicos. Por un lado, la electrónica y el Dance, sobrados de alicientes con nombres tan heterogéneos como DJ/Rupture, Dizee Rascal, Fannypack, Prefuse 73, Luke Slater, Plaid, B. Fleischmann, Crisitian Vogel. De la Indietrónica al UK Garage, pasando por el Techno más directo, el hip-hop más comercial o la vanguardia entendida al estilo Warp.

Por el otro lado la Americana de colorido diverso de Willard Grant Conspiracy o Pat MacDonald. Y tal vez como imposible nexo entre tradición y modernidad, nada menos que otra sesión de David Holmes en su faceta DJ.

La España plural

En clara sintonía con los nuevos tiempos, no se puede dudar de la pluralidad interna de la generosa, pero selecta, presencia de la escena propia en el Poble Espanyol. Además de la veteranía del histórico Lluis Llach o de la absoluta novedad de Veracruz, Ginferno o Las Perras del Infierno, podremos disfrutar de la solidez contrastada de nombres tan variopintos como Ruper Ordorika, La Buena Vida, Chucho, Refree o Atom Rhumba. Pero la mayor sorpresa seguramente llegará de la exhumación y autopsia acústica del repertorio de Surfin’ Bichos que anuncian dos ilustres como Fernando Alfaro destripando a su propia criatura, y Nacho Vegas colaborando con el instrumental quirúrgico.

Y por supuesto un sinfín de otros nombres que harán más que imposible asumir y asimilar toda la oferta, creando esa agridulce sensación que todo festivalero melómano conoce tan bien. Sin embargo, resulta muy difícil no dar la mayor de las recomendaciones a lo que promete ser un verdadero empacho. Sólo queda procurar la caprichosa clemencia de los elementos primaverales.

más info: www.primaverasound.com

ENRIQUE MARÍNEZ (Abril 2004)