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Siendo reduccionistas
y algo cínicos, como ellas mismas, en España sólo
hay dos revistas de música: Ruta 66 y Rockdelux. La última,
veterana ya a sus veinte años, resulta, tal y como la conocemos
hoy en día, un fenómeno curioso. Habiendo creado una suerte
de adicción sadomasoquista en unos lectores que nunca dejan atrás
su dosis mensual de placer y castigo, de amor y odio, temporada tras temporada
ha sido capaz, como ninguna otra revista, de captar y plasmar con vista
casi infalible el volátil zeitgeist de una cierta élite
de melómanos. Probablemente, tampoco nadie lo haya intentado con
tanto empeño.
Esa capacidad se ha extendido
a otra actividad paralela: supervisar la dirección artística
de festivales. Como lo hiciera con el BAM en sus mejores tiempos o ahora
lo hace con el Primavera Sound, con un éxito evidente, en lo que
calidad, y con el tiempo algo de cantidad, se refiere. Ahora, de la mano
de un sello fiable como Houston Party, se hacen presentes en una escala
más modesta, creando (con carteles cruzados entre Madrid y Barcelona)
el Rockdelux Weekend, una apuesta por el descubrir más que el confirmar,
por la curiosidad musical más que por el empacho de todo, a veces
de música también, propia de los macro-festivales.
Cruzando el día
13 y 14 de octubre en Barcelona y Madrid tendremos, en primer (O segundo)
lugar un cartel compuesto por FINAL FANTASY, TUNNG y CASIOTONE FOR THE
PAINFULLY ALONE, pequeñas sensaciones de temporada en registro
íntimo desde perspectivas diversas, a la espera de verificación.
Cerrará la noche el gran DAVID GEDGE, de The Wedding Present...
en formato DJ.
En el otro cartel (día
13 en Madrid, 14 en Barcelona) tenemos la ya conocida intensidad de MICAH
P.HINSON presentando su reciente “... And the Opera Circuit”,
SMACK DAB (el curioso proyecto de Steve Wynn y Paco Loco) y HARLAN T.
BOBO, cuyo emotivo y enérgico disco de debut promete una sesión
entre el sudor y la lágrima.
Para conocer este proyecto,
y hurgar en la propia herida creada por Rockdelux, pudimos entrevistar
vía e-mail a su Director, Santi Carrillo, alma y cerebro de la
revista, y un hombre que la gobierna con una longevidad en el cargo digna
de Jordi Pujol, otro barcelonés a menudo incomprendido, pero también
encantado de conocerse. Disfruten de la entrevista y del festival. Puro
Rockdelux.

¿Cómo
surge y en qué consiste el Rockdelux Music Weekend? Creo recordar
de una entrevista anterior con otra web (Pin & Pon DJ’s) que
es una idea que ya os rondaba hace tiempo.
Sí, en efecto. Siempre
habíamos querido hacer un festival con nuestro propio nombre. Surgió
la oportunidad y decidimos arrancar en compañía del sello
Houston Party. Se trata de una idea modesta de festival. Podríamos
llamarlo el antifestival: transcurre en una sala, alejado de lo que se
entiende hoy en día por festival. Son dos jornadas que se reducen
a una suma de conciertos, a priori interesantes, en un espacio céntrico
y confortable y a un precio razonable. Es un certamen musical hecho para
gente interesada en la música; no en lo que rodea a los festivales,
donde con la excusa de la música se bendicen veranos en la playa,
puestos de piercings o tatuajes, el buen rollito de las comitivas perros-flautas
o el cliché indie que todavía perdura (dependiendo del target
de cada evento). España se ha convertido en el paraíso de
los festivales de música. Celebrémoslo con un festival que
no lo es tanto.
¿Cuál
ha sido el criterio de selección de artistas?
El que suele acompañar
a la edición habitual de Rockdelux. Son grupos que aparecen en
la revista, y aparecen con buena nota. Es decir: recomendaciones de interés.
Los lectores que siguen Rockdelux ya tienen noticias sobre ellos. Sería
absurdo alejarnos de esa línea editorial. Si alguien paga por Rockdelux
es porque espera descubrir cosas que valgan la pena. Lo mismo debería
aplicarse a los conciertos. Así pues, lo aplicamos. Después
ya los juzgaremos.
¿Es en cierto
modo una continuación de la experiencia que os ha supuesto la dirección
artística del BAM o del Primavera Sound?
Es personalizar, a pequeña
escala, una función que ya hemos desarrollado en otros eventos
de mayor relevancia, fuese el BAM en su día o sea ahora el Primavera,
festivales de los que nos sentimos muy orgullosos.
En nuestra más
que modesta experiencia montando conciertos, siempre he pensado lo mismo
a propósito de ser, por un lado crítica y, por otro lado,
organización: que cabe la posibilidad de comprometer la objetividad
a la hora de opinar sobre algo tan volátil como un concierto en
directo. ¿Cuál es tu postura al respecto?
Mi postura es la ya expresada
por la propia revista en las críticas que se publicaron del BAM
o se publican del Primavera. Se destaca lo bueno y se critica lo malo.
Así fue entonces, donde probablemente no hubo ningún medio
como Rockdelux que criticara tan negativamente algunas de las actuaciones
del BAM (a veces, dio la impresión de que hubo un consenso general
en la prensa diaria para magnificarlo casi todo; de ahí que aquella
época, la del 95 al 99, ha quedado consensuada como la mejor),
y así es ahora, donde el Primavera, a pesar del gran respaldo que
recibe de la revista, como no podía ser de otra manera al ser parte
implicada, recibe pitos y aplausos según el criterio de los que
escriben en la revista.
Finalmente el Rockdelux
Music Weekend tiene sede en Barcelona y Madrid. Es curioso, pero siempre
he tenido la sensación de que RDL es una revista marcada y evidentemente
barcelonesa, con un carácter muy marcado en ese sentido. ¿Coincides
con esta apreciación?
Podría parecerlo.
Como "La Vanguardia" pertenece a Barcelona o "El País"
a Madrid. Es así. Son cosas inevitables. Suele notarse desde dónde
se hace el producto, se quiera ocultar o no. Por comodidad o por lo que
sea, en Rockdelux se tiende a cubrir más conciertos desde Barcelona,
por ejemplo. Pero intentamos evitar cualquier elemento distorsionador
que favorezca una escena (o zona) determinada. No somos "Enderrock",
donde si no cantas en catalán no mereces existir; pero tampoco
somos "Rolling Stone", producto eminentemente madrileño
en su concepción. La historia de Rockdelux habla muy claro sobre
esa España plural donde lo nuevo y lo viejo conviven en perfecta
armonía con estilos y idiomas muy diferentes.
¿Podrías
comentar un poco como ha sido tu propia trayectoria dentro del RDL?
La habitual en estos casos.
De colaborador a director. Empecé en "Rock Espezial",
donde colaboraba muy poco, y seguí en los inicios de Rockdelux,
donde tuve la oportunidad de vivir un proceso de mejora constante de la
revista. Soy director desde 1987, que es como decir desde la I Guerra
Mundial. Nada tiene que ver la música de aquellos años con
la actual; tampoco, por supuesto, la revista. La revista es mejor; la
música... probablemente no (aunque ése es otro tema).
¿Cuál
es el momento que vive RDL hoy, dentro de la trayectoria de años
que tiene, que no son pocos?
Es una revista consolidada,
que lleva más de veinte años en los quioscos. Es una marca
de prestigio, dentro del reducido ámbito de la música que
realmente importa, no la que nos hacen creer que importa en según
qué medios generalistas. El público de Rockdelux ha crecido
a la vez que la música de la que hablamos. Estamos contentos.
¿Crees
que el RDL ha conseguido después de todo este tiempo ser más
influyente incluso de lo que sus ventas pueden llegar a hacer pensar?
Me refiero a que RDL es leído por gente que, a su vez, por medio
de otros medios como revistas no musicales, con su presencia en otros
medios (por ejemplo, colaboradores vuestros que a su vez son importantes
en suplementos culturales), lectores que tienen trabajos en sectores que
crean tendencias, hacen que vuestro criterio sea “secretamente”
más masivo de lo que parece. Me acuerdo por ejemplo de la importancia
que tuvo el concierto en el Liceu de Barcelona de Björk, el fenómeno
que ella misma es, y recordando que la primera vez que leí sobre
los Sugarcubes fue en un RDL de 1989.
Bien, gracias por la promoción.
Yo no lo podría haber dicho mejor. En efecto, es así.
Conectado con esto,
surge otra cuestión. He leído expresiones dentro de RDL
como “revistas tendenciosas”, y comentarios ácidos,
tuyos incluso, sobre toda la posmodernidad y la modernez, el mundo de
las tendencias, tal y como se entiende especialmente en Barcelona, esa
mezcla de un listado corto de música, cine y literatura, siempre
cambiante, y bastante más de ropa y salir a beber pocas copas y
que te vea mucha gente. Sin embargo, hubo un cierto momento de acercamiento
a esto en el RDL, secciones como clubbing, “In & Out”,
indicando al melómano que zapatillas estaban de moda y cuáles
no. ¿Cómo valoras aquel momento? ¿Reconoces una marcha
atrás desde una cierta frivolidad?
Olé, veo que te
lo sabes todo. No era frivolidad, era post-frivolidad. Nos reíamos
un poco de esas listas de tendencias in y out que caracterizan a muchas
revistas. De hecho, la sección a la que te refieres, Delolast,
se llamaba así en honor a la tira de Jordi Labanda que aparecía
en la mítica revista "AB". Lo de la sección de
Nightclubbing no era otra cosa que intentar seguir la eclosión
de las innumerables sesiones de DJs que daban vida a un momento muy intenso
de la música electrónica, diríamos que la confirmación
de su edad adulta.

De hecho existe
desde siempre un ánimo de ampliar el espectro del RDL a otros aspectos
como el cine, la literatura. Finalmente, y desde fuera se puede ver como
si fuera una compensación y penitencia surge “Manifiesto!”,
que ha conseguido algo que siempre os ha gustado, me parece: una reacción,
un cierto grado de polémica. ¿Cómo surgió
la idea de incluir esa sección?
Bueno, hay más cosas
en la vida. Y algunas realmente importantes... que nos afectan, queramos
o no. Es una simple pincelada, habitualmente una página, donde
expresamos la ideología que hay detrás de la revista. La
sección empezó a raíz de los atentados de 11-S, un
momento realmente estelar donde el mundo cambió definitivamente.
Debo decir que
la sección me decepciona un tanto, ya que una de las mejores cosas
que tiene el RDL es que me sorprende, y me enfada, una relación
de amor-odio muy característica y creo que relativamente generalizada.
Sin embargo Manifiesto!, con pocas excepciones, me ha parecido muy previsible.
Si veo el tema que trata, casi seguro sé lo que dice. ¿A
qué crees que se debe este grado de previsibilidad? ¿Tiene
el RDL una línea ideológica marcada?
Sí, la tiene, claro.
Es una revista hecha por gente de izquierdas. Es cierto que las ideologías
suelen ser previsibles, pero nuestra originalidad tiene un límite.
No somos magos obligados a sorprender constantemente a nuestros lectores.
Agradecemos tu confesión, y reflexionaremos sobre ello.
No son pocos los
que creen que RDL peca de un exceso de apego a la actualidad. Por ejemplo
la sección de Revisión parece excesivamente breve, las retrospectivas
muchas veces vienen importadas desde MOJO... ¿Es una marca de estilo
de RDL? ¿No crees que convierte a los propios ejemplares de la
revista en algo con fecha de caducidad, con opiniones que son susceptibles
de “arrepentimiento”?
No lo creo, entre otras
cosas por lo que has asegurado tú mismo más arriba (el caso
Sugarcubes y Bjork, por ejemplo). Es eminentemente una revista de actualidad,
pero una actualidad no cerrada en la novedad por la novedad. Scott Walker,
Kris Kristofferson, Bob Dylan, Billy Bragg, Tom Verlaine o Red Krayola
han aparecido en los últimos números de la revista, y no
son precisamente productos "novelties"; tampoco caducos.
¿Cómo
explicas la utilización en RDL de contenidos licenciados de “Q”
o MOJO?
Muy fácil. Desde
España resulta imposible poder acceder a entrevistas en profundidad
con artistas consagrados. Aquí se puede aspirar, como mucho, a
una entrevista de 20 minutos por teléfono; también hay otra
opción: una gira promocional donde, con suerte, habrá que
compartir turno con un dominical, una TV y una radio en una mañana
dedicada a responder preguntas en plan automático por parte del
artista. En estas circunstancias no hay muchas posibilidades de salirse
del guión promocional puro y duro. Las entrevistas de "Mojo",
sobre todo, son trabajos extensos donde suele haber una intimidad (amistad,
conocimiento mutuo...) entre el periodista y el entrevistado, y el resultado
lo agradece el lector. Consideramos interesante comprar estos artículos
para Rockdelux: enriquecen nuestro contenido. Y otra cosa definitiva:
si Bob Dylan concede una única entrevista para España, tristemente
no será Rockdelux el medio agraciado.
¿Me podrías
defender el gusto del RDL por las listas, tan denostadas por algunos?
No te creas a quienes las
denostan. Aunque sólo sea para criticarlas, todo el mundo le echa
un vistazo al asunto. Hay que tomárselas como una guía abierta
a posteriores interpretaciones personales. Sirven como fuente consultiva
y base educativa para lectores en período de iniciación
a la música. Son divertidas y examinan un año, una época,
etc. El mes de enero es el que más se vende de todo el año.
Y es, evidentemente, por las listas.
¿Cuál
es tu valoración personal de la actual redacción del RDL?
A mi entender, tiene un nivel excepcional, pero en ocasiones la percibo
desaprovechada.
Es excepcional. Jamás
ha habido una revista de música en España (por no entrar
en otro tipo de publicaciones) con el nivel que tiene Rockdelux. Es el
dream-team de las revistas de música (presente y pasado). Hay por
lo menos 20 colaboradores a un nivel casi inalcanzable. Me inquieta que
digas lo de desaprovechada. Quiero saber tu opinión al respecto
para aprovecharla más y mejor todavía.
Por un lado, creo
que los artículos y críticas de los discos son cortos. Y
me sorprende una cuestión: que la crítica del disco del
mes, al contrario de otras revistas que manejan este concepto, no es rotatoria,
sino que siempre la redacta Juan Cervera. ¿No creéis capaces
a vuestros redactores de detectar, defender y explicar porqué un
disco tiene esa importancia?
Le diré a Juan Cervera
que deje de martirizar a los lectores con su comentario del disco del
mes. Pero no sé si me hará caso... Juan Cervera es una firma
de prestigio que vehicula muchas de las decisiones tomadas en la revista.
Entre otras cosas, es, de hecho, quien coordina la sección de discos,
así que creo que tiene potestad para elegir y comentar el más
destacado de cada mes. Es una licencia que se toma para recomendar uno
en concreto por encima del resto. Pero, es cierto, también podría
ser una selección rotatoria, como ya lo fue anteriormente. Quizá
así habría más sorpresas para los lectores asiduos
como tú. Lo estudiamos.

¿Cuál
es tu valoración de la prensa musical en Internet? ¿Crees
que ha aportado algo? ¿Algo diferente?
Inmediatez, desinhibición,
apasionamiento, pero no rigor ni criterio. Tampoco se escribe demasiado
bien, en general. Es la continuación on line de los antiguos fanzines.
En el Feedback-zine
tenemos una visión optimista, desde un punto de vista artístico,
sobre la escena independiente española. Y yo a su vez, creo que
el circuito que gira alrededor de esta música (española
y sobre todo extranjera) ha sabido medir su tamaño y por ello solidificarse,
y para mí el éxito de algo como el Primavera Sound lo demuestra.
¿Compartes este optimismo?
Siempre es mejor ser optimista.
La situación actual es reflejo de que hay más cosas detrás
de las evidentes. Es una gran alegría que festivales como el Primavera
hayan triunfado del modo en que lo han hecho: siendo fieles a unas ideas
y no cediendo lo más mínimo a lo previsible. Es un honor
para nosotros colaborar en un festival como éste. Su función
educativa encaja perfectamente con la visión de Rockdelux. A veces,
nadar contracorriente es más saludable y, finalmente, rentable.
¿Cómo
dibujas el futuro a medio y largo plazo del RDL, y del futuro en especial
de esta actividad paralela de promoción y colaboración con
festivales y eventos?
Seguiremos intentando mejorar
la revista y colaborando con el Primavera Sound en las dos próximas
ediciones, como mínimo. Por lo que respecta al Rockdelux Music
Weekend, nuestras ambiciones son las de asentar unas jornadas con música
una vez al año para disfrute de nuestros lectores.
ENRIQUE MARTÍNEZ (Septiembre 2006)
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