VIERNES 31 DE OCTUBRE

Me acercaba al Pavellón Multiusos do Sar, con dos preguntas rondándome por la cabeza: ¿cómo será el sonido?, y sobre todo, ¿podrá tener continuidad un evento de estas características en Galicia? No crean que después del festival me quedó muy clara la respuesta a la segunda. En cualquier caso aquí comenzaba el Santirock 03.

El tráfico y una excesiva cola para recoger la acreditación, hicieron que no llegase a tiempo para ver a los dos primeros grupos, mis disculpas por ello. La tarde comenzó para mi con Luxury 54, que aparecieron en el escenario Vibraciones Pop desplegando sus sonidos electroclash y consiguiendo que la gente comenzara a moverse. El dúo se esforzó en agradar en un escenario un tanto complicado para realizar un buen concierto ya que la acústica del recinto dejaba mucho que desear, cosa que se agudizó con la potencia de las guitarras de Juniper Moon, y un sonido un tanto elevado que hicieron que quedara deslucido gran parte de su repertorio. Así las cosas, se abría el escenario Superbock con una buena expectativa de público, y la sensación de que realmente la noche comenzaba aquí.

La ardua tarea de abrir el escenario grande correspondió a Serafín. Los ingleses, al igual que Juniper Moon, se vieron envueltos en una maraña de sonido, y su rock de guitarras adoleció del mismo problema que el de aquellos. Aún así, los técnicos se esmeraron y al final pareció que ya le iban cogiendo el punto al recinto: todo hacía pensar que a partir de ahora el sonido ya no sería algo a comentar: dejemos paso, pues, a la crítica.

Tras la actuación de Deluxe me acordé de unas palabras que le había escuchado una vez a Enrique Bunbury (sí, al de Héroes del Silencio), y en las que venía a decir que él era un enterteiment. Y explicaba que no existía una traducción literal para esta palabra en español y que los americanos la utilizaban para definir a aquella persona que se movía entre la creación artística y el divertimiento de masas, no recuerdo muy bien si más cerca de esto o de aquello pero en cualquier caso, si algo quedó claro tras la actuación de Deluxe fue que Xoel López es un enterteiment, y así lo demostró: apareció con una banda de 6 músicos y dos coristas y abriendo a golpe de The Who, enfundados en uniformes blancos lograron arrancar al respetable de su letargo y lo hicieron moverse como después sólo conseguirían Placebo, Suede y Frank Black. A mí me dio la sensación de que por fin me encontraba en un festival. La gente dio palmas, coreó y realmente disfrutó con la actuación del coruñés.

De la agitación de Deluxe se pasó a la indiferencia con la que el público acogió la actuación de Elbow. Los británicos desplegaron un pop preciosista, de momentos tranquilos y suaves acelerones que marcababa el pistoletazo de salida: Frank Black aparecería de un momento a otro.

Y vaya si apareció. A mí me pareció la actuación del festival (por lo menos la del viernes). La incógnita era saber si el ex-Pixies nos deleitaría con algo de su antigua banda, sobre todo, ahora que los rumores de próxima reunión se hacen cada vez más fuertes. Y lo hizo: hasta cuatro temas sonaron, Cactus, Carabou, These monkey´s gonne to heaven y Velouria. Realmente impresionante, bien camuflados entre su discreto nuevo repertorio, si cerrabas los ojos te sentías en un concierto de la mítica banda de Boston. Una palabra definiría esta actuación: memorable, el sonido irreprochable, tirando de tres guitarras, y yo diría que muy Pixies.

La expectación creció ante la llegada del concierto de Placebo. Junto a la de Frank Black, yo creo que era la más esperada del festival. Y así fue, Brian Molko y compañía tiraron de hit, conscientes de que el público (o muy buena parte del público) que asistía al festival lo hacía por ellos (algo que corroboraría ante el bajón de asistencia que se vio el sábado). No se recrearon demasiado en su nuevo álbum y repasaron los temas más conocidos de su carrera. La gente se divertía y el grupo disfrutaba. La noche pasaba y la sensación general, a pesar de los problemas de sonido, arrancaban un balance positivo del primer día de festival. Ya sólo quedaba bailar con las perras dj´s o retirarse. Yo decidí retirarme. En mi cabeza buscaba las respuestas a las preguntas planteadas al principio: la del sonido creo que ya está suficientemente contestada, y a si un festival de estas características puede tener continuidad en Galicia, todavía no lo tengo muy claro, habría que ver el balance que hace la organización, pero si se me permite, me gustaría hacer una reflexión en cuanto al tipo de festival. Me refiero al recinto, ya saben, muchos grupos en un local cerrado con deficiente acústica, durante mucho tiempo,... y yo me pregunto si el modelo tipo Primavera sound, es decir aprovechando la ciudad no sería más acertado, o por lo menos un camino por el que tirar. Entiendo que a nivel organizativo sería más complicado, pero encuentro que también sería mucho más acogedor. En cualquier caso, ahí va la reflexión. Mañana será otro día.

GONZALO ABALO

 

SÁBADO 1 DE NOVIEMBRE

Laura vino a recogerme a las cuatro menos cuarto, teníamos tiempo suficiente para ir despacito por la autopista hacía Santiago. Pusimos el disco de Ama que Laura no había escuchado todavía. Hablamos un poco del cartel, de los grupos que nos esperaban y de la gente que habría. Igual que a Gonzalo, me iba preguntando si volveríamos a hacer este camino el año que viene al Santirock 2004. No lo sé.

Lo primero que pensé fue en la diferencia estilística entre los grupos del primer y segundo día. El viernes mucho más rock y el sábado tremendamente pop. ¿ no sería mejor un festival menos ecléctico y más dirigido? No lo sé.

Ya en el recinto, después de esperar un rato por las acreditaciones y con el nuevo grupo de Sinnamon HEIKE sonando de fondo, fuimos a saludar a los amigos que también habían ido al festival. En el stand compartido por Canciones Huérfanas y Jabalina saludamos a Angel, Tanis y Xabi. Después nos encontramos con Sandra y Mariano. Mientras charlabamos un poco, nos dimos cuenta de que la gente tardaría en llegar. Creo que hasta que tocaron CLOVIS no había sensación de festival.

HEIKE nos proponían una voz femenina potente en la onda de Skin (Skunk Anansie) y rock de guitarras poco innovador. No era la hora ni el día. Tal vez el día anterior hubiesen pegado un poco más.

GRADO 33 presentaba su primer disco “Ya se oculta el sol”. Carlos Ordóñez (el otro gallego del festival) antes conocido como Prozack, e integrante de Radio, Discodé y Gauss parecía no tener su día. A lo largo de toda su actuación tuvo problemas con los volumenes. O su voz sonaba baja , o se le iba la letra, o fallaba con las bases. Una pena, ya que su disco suena muy bien con esa vena más nueva ola al estilo de sus amigos Ciëlo (Silvania,Radio). Tal vez nerviosismo o tal vez la falta de Alexandra Cabral acompañándole a los coros, hizo que canciones como "Noche ideal" (rebautizada como Oporto) o "Nueva ola" sonasen muy pobres. Otra vez será, eso espero.

A continuación le tocaba a los donostiarras AMA salir al escenario y oh! sorpresa en directo son cinco. El nuevo proyecto paralelo de Javier y Borja Sanchez (La buena vida) después de dar por finalizada la aventura de El joven Bryan Superstar y de la mano del sello jabalina no se aleja demasiado de los postulados de sus anteriores grupos, un pop de corte intimista con guitarras y unas letras costumbristas que a mi me tienen cautivado desde que el soidemersol esta en la calle. Pero a lo que iba, a medida que las canciones de su cd "Ama" salían de las guitarras y las voces de estos hermanos me di cuenta de que AMAson un grupo con personalidad propia y en busca de un sonido más contundente, o por lo menos en diresto su propuesta me hacía pensar más en los planetas que en la buena vida. Un feedback controlado y unos teclados que ganaban en presencia llevando las canciones por diferentes rumbos.

Debo decir que no había escuchado apenas algo de CLOVIS. El proyecto de Fino Onoyarte (Enemigos) y Cristina Plaza, pero sabía que se movía en una onda planetas, con algo de power pop americano. Lo dicho canciones en inglés, una imagen muy cuidada y una actitud rock que no me va mucho. De todas maneras fueron los primeros en mover a la gente, y me dejarón con las ganas de escuchar ese primer ep "Time we spent together" que limbo starr editó no hace mucho.

Cambio de escenario, del vibraciones al superbock. Y con puntualidad británica, como en todo el festival, a las 8:30 subieron el escenario grande los chicos de ELLOS, Santi Capote y Guille Mostaza. Acompañados en directo por tres componentes más (teclados, bajo y bateria).

ELLOS no son un grupo al que le tenga mucho cariño, ni espere nada de ellos, pero la verdad es que me sorprendieron gratamente. Tal vez me esperaba algo más cutre, un cantante con mucha pose pero sin voz, unas bases poco trabajadas y sólo un par de hits del disco-tonti. Sorpresa, a su nutrido grupo de fans se le fueron uniendo cada vez más personas y aquello terminó siendo una masa de gente bailando como descosidos ese ritmillo divertido y bailable que los emparenta con los Pegamoides de última generación y los Hombres G por culpa de esa voz que busca a Carlos Berlanga pero se queda en David Summers. Además de esa pose Jarvis Cocker, que cree que se le pego desde aquel fib. Aún así, la gente coreaba cada canción y nos iba atrayendo poco a poco a su sonido. Un punto a su favor, eso sí, les quedan tantos para conseguir algo en mi escala personal...

Comiendo una hamburguesa horrible terminamos de ver el concierto de ELLOS en las gradas ansiosos por comprobar otra vez el magnífico directo de CHUCHO. Apuesta segura en cualquier festival, CHUCHO son un grupo que aunan fuerza rockera y sentimentalismo pop, dos publicos diferentes que veneran cualquier paso que el poeta Fernando Alfaro de por el escenario. No hubo sorpresa, tampoco emoción por mi parte. Tras la larga gira de presentación de sus "Diarios del Petroleo" y sin un trabajo nuevo que descubrir ante su público, sólo tocaron dos temas nuevos "para no cansar al público", los chicos de CHUCHO sacaron sus mejores armas que son canciones como “magic", "abre todas las ventanas", "un angel turbio”. Nada nuevo pero un repertorio efectivo y vibrante que consiguió arrancar las ovaciones más largas hasta esas alturas del día. Tal vez sea un poco exigente, pero eche en falta algo más de riesgo y esos maravillosos coros de Isabel en "Visión rayos X".

LA BUENA VIDA es uno de esos grupos que me acompañan allá donde voy desde hace mucho tiempo. Verlos en directo es una sensación horrible a la vez que placentera, porque para mi significan muchas cosas y no entiendo como cosas tan intimas a veces se pueden convertir en momentos tan multitudinarios. Bueno, creo que eso es lo que tiene la música. Este concierto en el Santirock para mi ha servido de constatación de lo que me venía imaginando. La confirmación de que toda la promoción que Sinnamon Records está haciendo da sus frutos. Que LA BUENA VIDA son un grupo consolidado en directo que cada vez suena mejor. Que cada vez están más comodos en el escenario. Y que Irantzu es la chica más guapa del pop independiente español. Superado el bache de la vergüenza que me da cantar sus canciones en alto coreando como los otros miles de personas que ya se agolpaban en el escenario grande. Revivi momentos divertidos de ese verdadero pop bailable que es “En bicicleta (versión 95)", me acordé de los segundos anteriores de afinación de la orquesta de Louis Philippe que preludian el "Desde hoy en adelante", comprobé que el comienzo de todo el boom para muchos fue "Tormenta en la mañana de la vida" y supe que hay un himno en ”Qué nos va a pasar”, aunque durante esa canción, que me encanta, volví a pensar en lo mucho que le pega después "Pesadilla en el parque de atracciones" cvez que la pincho.

De "Albúm" tocarón sus mejores canciones, incluida mi favorita "En un tiempo tan feliz" que como dice Nacho Canut en sus diarios (a los que llevo meses superenganchado) es muy de Carlos Berlanga. Y como colofón a un concierto impecable en el que se les vio muy compenetrados con el público gallego, no faltaron sus dos últimos singles de éxito "Un actor mejicano" y “Los planetas”. Un final previsible pero no por ello menos emocionante. Graciñas. Y hasta pronto.

Los más esperados por el público logicamente eran SUEDE, aunque estaba reciente su paso por el mismo escenario hace ya un año, Brett Anderson y sus chicos no dieron nada por hecho y salieron a morir. Desde su entrada en el escenario con la inevitable "Introducing the band" fueron desgranando uno tras otro todos sus singles, "Animal nitrate", "So young", "New generation", "We are the pigs", "Trash", "Beautiful ones", "She's in fashion", "Lazy", todas... Sin descanso y con rabia. Un concierto de sudor y entrega por parte del grupo y el público. Por mucho que algunos echemos de menos al Brett más andrógino y delgado del "Dog man star" no nos quedó más remedio que rendirnos ante sus encantos, que todavía persisten, aunque su voz ya no sea aquella que nos hacía pensar en Bowie.

En ningún momento me preocupé por el sonido, aunque he de reconocer que no era el mejor del mundo, pero tampoco tan malo como esperaba. Todo sonaba genial, hasta en la despedida con la preciosa "Saturday night", otro himno triste que todo el mundo coreó hasta el final como queriendo que no terminase.

Para mi terminó allí, ese sábado noche marcó también mi despedida del festival. Faltaban HOGGBOY, a los cuales decidimos no ver, para mantener nuestras cabezas en ese punto de fascinación y también porque nos quedaban unos cuantos kilometros que recorrer de madrugada para volver a casita. Pero fue inevitable no analizar algunos puntos en la conversación de camino a casa. Volver a plantearse preguntas que nos asaltaban al llegar. Alguna crítica constructiva a la organización del evento, por el tema de la comida que había que estaba muy mala o yo que me preocupa mogollón el tema de diseño, y me pareció que la imagen corporativa del Santirock '03 era un poco cutre y que la página web era algo fea aparte de poco operativa. ¿Qué os parece sysvisions.com? Esperemos que esto se vuelva a organizar el año que viene. Eso, que no se si habrá otro Santirock. Espero que sí. Que no todo sea preguntarse qué nos va a pasar.

GUILLERMO ARIAS