Hablar de tu preferido. Complicado. En un primer momento pensé en hablar de un disco; The Days of Wine and Roses de DREAM SYNDICATE. Es un álbum al que le tengo especial cariño. Me lo regaló José Carral (bajista de LOS ESKIZOS) poco antes de morir. Lo conservo como oro en paño. Recuerdo perfectamente la primera vez que lo escuché; estaba en casa de unos colegas. Era también la primera vez que veía a alguien chutarse, así que por partida doble aquel día quedó grabado en mi cabecita. Sonaba Halloween” y joder, era como si aquellas guitarras chirriantes y retorcidas me invadiesen entrando por los poros de la piel. Así que entre chutas, sangre, vino y rosas me dejé llevar…

De aquella habitación saldría uno de los mejores grupos de rock de España de la época (tranquilos, yo no estaba).

Pero no es de DREAM SYNDICATE de quien quiero hablar. Aunque sea un grupo especial para mí, prefiero hablaros del abuelo, sin él DREAM SYNDICATE no hubiesen sonado igual. LOU REED escribió una de las páginas más brillantes de la historia del Rock. REED creció y maduró con el rock, y lo hizo en público.

Sus canciones cuentan lo que nadie se atrevió a contar, o lo que nadie quiso contar, y de qué manera... Siempre me pareció un tipo entrañable, entrañable y fascinante. Un tipo inteligente. Componiendo con tres acordes es el mejor. Heroine” solo tiene dos y es una puta maravilla. Está claro que hay que tener algo más que una voz única y penetrante para mantener despierto al personal con dos acordes. LOU REED cuenta historias. Sus canciones son relatos, sus discos libros musicados. Supo hablar de la América urbana y castigada, de putas, transexuales, maricones, de yonkies y chorizos, de celos y de amor de asesinos, de warhol, de la muerte, de transexuales…hasta de Poe habló. Y todo con una sencillez conmovedora. Habló de todo un mundo que me fascinaba. Yo estudié la E.G .B. en un colegio de monjas. No me gustaba. Las monjas me daban igual, la verdad, pero la gente que iba me daba asco. Andaba todo el día a hostias. Ya de pequeño (por suerte) me daba cuenta de que no quería ser como esa panda de gilipollas adinerados que no te hablaban si no tenías pasta para llevar un lacoste. En cuanto pude me largué. Llegué al instituto. Fue la liberación. Allí empecé a escuchar a la VELVET.

Además de la música, mi otra gran afición es la lectura. Con LOU REED tenía las dos cosas, las dos en una. Se convirtió casi en una obsesión. Por otra parte me sentía identificado con el autor y eso hace que te tomes la música y las letras muy en serio.

La VELVET fue banda sonora de mi juventud, de mi primer amor, de los primeros bajones. Llegaron las drogas, los primeros devaneos sexuales. LOU REED siempre estaba por allí, sonando en el tocata de cualquier fiesta, o en la intimidad de mi habitación. Gratos recuerdos.

Desde pequeño me gustó mucho Paul Weller, lo adoraba. Creo que estaba enamorado de él. Pero llegó el día en que Weller me pareció un tipo insulso. Joder, Weller no me enseñaba nada, no iba con mi forma de ver la vida…yo quería aprender, estaba enfermo de curiosidad. LOU REED ponía la banda sonora.

Creo que no ha pasado un mes en mi vida sin escuchar algo de su música. Hasta que descubrí el “Berlín” porque a partir de ahí creo que no pasó ni una sola semana. “Berlín” fue punto de inflexión en mi acercamiento a su obra. Lo descubrí relativamente tarde. Después vinieron Coney Island”, “Transformer”, “The Bells”, “Songs For Drella”, “Magic And Loss”, “New York” … el magnífico “Set The Twilight Reeling” o “The Raven”. Me dejo muchos en el tintero, pero éstos son todos más que recomendables.

Está sonando Like a Possum” . Hipnotiza. Lo dejo.

 

PEDRO GRANELL ( abril, 2005) (*)

(*) Pedro Granell fue uno de los integrantes de Los Eskizos, banda coruñesa adscrita a los sonidos de garaje que editó dos ep´s en los primeros 90. Posteriormente formó Kozmic Muffin de filiación progresiva, con quienes editó en 1994 un primer lp “Natulitus”, para poco después abandonar el proyecto. Tras una década de silencio, en 2004 debutó en solitario con “Sils María”