Es curioso, me cuesta recordar cuál fue la primera vez que escuché una canción de los MAGNETIC FIELDS. Siendo mi grupo favorito (en este momento de mi vida), no parece lógico que algo así suceda. A menos, que se trate de una de esas ocasiones en las que el amor se va construyendo poco a poco, con el paso del tiempo. Un amor (o una pasión) distinto al que pudiera surgir de un pasajero flechazo.

Lo que sí recuerdo es la primera vez que entré en contacto con el universo de Stephin Merrit. Estando todavía en la facultad, en un intercambio de clase, un compañero con el que solía cambiar música me dejó escuchar la cinta que llevaba en el walkman esa mañana. Eran los 6TH’S, con su disco Wasp's Nests recién publicado (año 1994). Sólo pude escuchar una canción y me quedé asombrado. Con mucha sencillez y delicadeza, una encantadora melodía adornada con atractivos toques electrónicos, hizo aterrizar en mi cara una sonrisa boba. Y después, cosquilleo.

Mi amigo me comentó que se trataba de un proyecto paralelo del chico de los MAGNETIC FIELDS. Para mí, por aquel entonces, los MAGNETIC FIELDS eran uno de esos grupos sobre los que siempre oía hablar de maravilla, y que siempre estaba entre mis deseos a la hora de comprar discos. Sin embargo, por alguna extraña razón esa adquisición se iba demorando. ¿Razón? Si la hay, no la tengo. Lo cierto es que, ese día, parafraseando a Jarvis Cocker, “algo cambió”.

Lo primero, urgente, era copiar esa cinta (¡cómo cambian los tiempos!). Y después, inevitablemente, localizar más discos. Desde ese mismo momento, sin esperarlo, un nuevo y maravilloso universo se abrió ante mí.

La primera voz que tuvieron los MAGNETIC FIELDS no fue la de tono grave de Stephin Merrit. Sus dos primeros discos, The Wayward Bus y Distant Plastic Trees (reeditados en uno solo por Merge), los cantó Susan Anway y de qué manera... Aunque para algunos estos discos sean considerados como “menores”, es innegable reconocer en ellos toda la frescura y sensibilidad que han adornado los que vendrían más tarde. En estas primeras grabaciones, ya se nos avanzan los caminos por los que iríamos soñando (y lo que nos espera...) : electrónica y soniditos de juguete, melodías preciosas y elegantes, reconocidos guiños a ABBA, a los producciones de Phil Spector, flirteos con el folk y el country... y, sobre todo, una obsesión: el amor.

El amor no es la temática favorita de Stephin Merrit. Es su temática. Y no es casualidad, por tanto, ese último álbum (hasta el momento) llamado 69 Love Songs. Igual que otros se empeñan en convencernos que todo es política, él prefiere cantarnos que todo es amor. Ya sea en primer o en segundo plano, está presente en todas sus canciones. Desde la primera hasta la última. Y esto es algo que le hace todavía más grande. Hablar siempre de lo mismo, sin aburrir, no es fácil. ¿Será que sin amor no somos nada?

Entre los primeros y el último, se fueron colando otros tres grandes discos, un minicd y numerosos singles. De todos ellos, Get Lost es, para muchos, su obra cumbre. Yo, desde luego, lo tengo colocado en mi altar junto a Un soplo en el corazón (FAMILY) y Technicolour (DISCO INFERNO), pero ninguno de los otros defrauda. Lo que pasa es que Get Lost es un disco demasiado especial. De esos se cuelan muy pocos en nuestras vidas, y es muy fácil cogerles cariño a canciones como “Smoke And Mirrors”, “You and me and the moon” o “All the umbrellas in London”.

Pero la creatividad de Stephin Merrit no acaba en los MAGNETIC FIELDS. Se pasa el día componiendo y grabando para dar vida a otros proyectos. Los más conocidos son los 6TH’S y FUTURE BIBLE HEROES, sin olvidar a los GOTHIC ARCHIES (banda autodefinida como “Gothic rock-bubblegum pop”) y sus bandas sonoras (“Eban and Charley” y “Pieces of April”). Por cierto,con los 6TH’S se divierte invitando a cantar a sus amigos: Dean Wareham, Georgia Hubley, Amelia Fletcher, Momus, Dominique A, Sarah Cracknell, Neil Hannon o Marc Almond, entre otros.

Pero a mi hay una cosa que me derrite: su facilidad para dominar los elementos del pop. Todo lo que hace parece asombrosamente sencillo y mágico, como si no le costara nada. Y eso no es fácil, pocos consiguen tal brillantez. Sus canciones, cargadas de adornos electrónicos o totalmente desnudas (voces “a capella”) tienen ese maravilloso sello que las hacen inigualables. Un “crack”, vaya.

Algunos lo comparan con Cole Porter, y eso no es cualquier cosa...

Si alguien desea más información recomiendo visitar www.houseoftomorrow.com

MARCO MARIL (febrero 2004)