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Muchos de quienes venimos
siguiendo desde sus primeros pasos la trayectoria de LOS PLANETAS
, durante años los destinatarios de todo tipo de vítores
y reverencias hasta el punto de considerarlos el mejor grupo que el pop
español haya alumbrado jamás, llevamos desde la edición
de "Unidad de desplazamiento" con el ceño fruncido.
Aquel histórico y definitivamente insuperable "Super 8",
la relativa decepción de "Pop", el pletórico
resurgir con "Una semana en el motor de un autobús",
junto a toda la saga de estupendos temas escondidos en las caras b de
esos singles que comprábamos casi religiosamente, han hecho tanta
mella en nosotros, que el objetivo bajón reflejado por el grupo
en su último trabajo se hace subjetivamente aún mayor si
tenemos en cuenta todo lo que significaron LOS PLANETAS en nuestras
vidas.
"Unidad de desplazamiento"
se trata sin duda del disco más flojo de los granadinos, una especie
de "Pop" por la manera que fluctúa lo irregular
de su trayecto, pero carente por completo de la chispa eventual desprendida
en aquel. Hablemos de manera más clara: temas como "La
cara de Niki Lauda" o "Plan de fuga",
ambas torpes, agarrotadas y machaconas, son pésimas composiciones
que nunca deberían haber salido de la habitación de un J
cada vez menos inspirado. "Solo dos temas malos" dirán
algunos y sí, realmente malos solo hay estos dos, pero es que "Maniobra
de evasión", "Tierras altas", "Canción
para ligar (o para que no me dejes)" o "Anuncio para coches"
tampoco son para tirar cohetes y de tan planas no dan pie ni tan
siquiera a la crítica: ni son ni buenas ni son malas, simplemente
son y, al menos a mi, me dejan tan indiferente como SEXY SADIE, LA HABITACIÖN
ROJA o AUSTRALIAN BLONDE, es decir en la intrascendencia mas absoluta.
Luego están sus dos acertados singles inciales "Vas a verme
por la tele", el único corte donde comparten la composición
el tándem J/Florent (para muchos la casi nula implicación
de Florentino, es principal razón del declive del grupo), y "Un
buen día" cuyo celebérrimo "y nos metimos
cuatro millones de rayas" (verso con el que fans claman tan a
voz en grito de tal manera que es inevitable la afonía posterior)
ha sido vilmente ocultado para su difusión radiofónica,
cosa ésta ciertamente inimaginable en el pasado ( ¿recordarán
aquello de la revolución desde dentro? ). Por último debo
hacer mención a "Santos que yo te pinté",
efectivo en las primeras escuchas e inaguantable tras su abuso (recordaba
tanto al "Super 8" que en 20 días ya la habíamos
desgastado de tanto oírla) y "Que no sea Kang",
en mi opinión el único momento realmente memorable, pero
memorable de verdad, de este disco.
Todo lo expuesto en al
anterior párrafo conforma un pobre bagaje que, para los autores
de "Briggite", "Segundo premio", "Aeropuerto",
"La caja del diablo", "Toxicosmos", "Manchas
solares", "Mi hermana pequeña", "De viaje"
u "8", se convierte en preocupante. Pero uno lee la
especialmente positiva acogida que ha tenido su último disco hoy
y en su momento de salida, aclamado en bloque por toda la prensa musical,
señalando en muchos casos que estamos ¡¡¡ante
el mejor trabajo de Los Planetas!!! y me pregunto si es que nosotros
(parte de sus veteranos fans, los desencantados, esos que parecemos no
existir dentro del ámbito de opinión que recoge la prensa)
nos hemos vuelto locos o es que la crítica más rockera y
conservadora, en vista del injusto desprecio con el que los retrató
en el pasado, no quiere volver a meter la pata alabándolos de manera
completamente desproporcionada y la moderna y ecléctica, seguir
dándoles bola inconsecuentemente aunque sus discos no den la talla
como lo hacían. La cuestión es que cuesta encontrar una
sola crítica desfavorable sobre ellos, dando desde fuera la sensación
de que Los Planetas son algo así como el grupo del consenso
o del que no se puede hablar mal porque significaría que no tienes
ni puta idea. A uno, que ya se lo han dicho varias veces, le vienen recuerdos
de cuando Los Planetas habían desbancado a los HEROES DEL
SILENCIO como el grupo de las comparaciones ofensivas ("esos son
aún peores que Los Planetas esos de mierda") y alabarlos
en público en ciertos ambientes suponía el mayor descrédito
imaginable. ¡Cómo ha cambiado todo!

Pero bueno, pasemos de
lo general a lo particular, a los que vemos su presente como un cúmulo
de sin sentidos. Por que aunque esencialmente el problema es que hayan
sacado un disco mediocre, la cosa no se queda solo ahí. Todos sabemos
que los grupos verdaderamente especiales lo son además de por sus
canciones por otros factores aparentemente insignificantes como la imagen
que nos trasmiten desde su fotografías y el grafismo de sus portadas,
la relacción que mantienen con los medios, su actitud, su presencia
sobre el escenario, el clima que se vive en sus conciertos, su manera
de promocionarse, etc... que forman parte de un puzzle particularmente
importante, aunque normalmente lo percibamos de manera inconsciente. Y
en ese resto de aspectos tampoco son como debieran ser. Me refiero a todo
lo extramusical que les rodea. De entrada ese antes referido "Un
buen día" que sonó en las radiofórmulas
del país. Mucho decir en las entrevistas que hablar de drogas en
una canción es algo normal e intrascendente para ellos, pero luego
a la hora de la verdad, cuando llega la industria y les explica como se
ha de pasar por el aro, se censura el verso de la canción en el
que se hace referencia explícita a la cocaína como si nada.
Lamentable. ¿Y qué me decís de encontrarte a J y
a sus chicos todos resacosos firmando discos en las tiendas Tipo como
si de unos MEDINA AZAHARA se tratase?. ¿Y de sorteos cuyo premio
es "Una noche de Rock n´roll" con Erik Giménez
, bateria del combo?. Buff!.
Pero donde ya se roza el
surrealismo es haciendo una visita a su puesto de merchandising en cualquiera
de sus numerosos bolos veraniegos ( una auténtica sobreexposición
planetaria, que hace que ver a Los Planetas sea casi como ver a
un grupete de tu ciudad de esos que tocan cada fin de semana ) . En Vilagarcía
de Arousa, durante O Festival do Norte, uno se dio una visita por su stand
y junto a las camisetas con las portadas de sus discos en todos los colores
imaginables y cuyos fans adquieren en cantidades industriales para lucir
una diferente en cada uno de sus directos ( los cuales, carentes de cualquier
sentido crítico, ya van convencidos de antemano para luego corear,
saltar y aplaudir cualquier cosa como el flojísimo concierto ofrecido
allí donde la motivación del grupo era casi nula y el mal
rollo evidente, convirtiendo aquello en un fiesta), me topé con
tres objetos que me llamaron poderosamente la atención: 1º)
mecheros de los Planetas (¿será el siguiente escalafón
que su público saque el mechero oficial en las baladas? ), 2º)
alfombrillas para el ratón con todas las muestra de imaginería
visual que Aramburu aportó al grupo y, finalmente, 3º)
lo más sorprendente ¡¡¡tazas de desayuno planetarias
en varios modelos!!!: una de ellas llevaba grabado el muñeco del
"Super 8" y la otra el logo de "Pop",
para que te tomes el colacao mas indie del mundo. ¿Que vendrá
luego?. ¿Condones de Los Planetas?, ¿Colonia de Los
Planetas?. ¿Se atreverán a sacar al mercado turulos
oficiciales para que se puedan meter los cuatro millones de rayas en sintonía
con el grupo o se amedrantarán ante las posibles represalias por
apología de las drogas?.
La conclusión es
que Los Planetas en solo un disco, han dejado de ser aquel grupo
casi vital que algunos teníamos por algo mágico. Quienes
no les hayan conocido en su (glorioso) pasado, quienes no hayan seguido
emocionados su discografía paso a paso, no hayan pasado horas y
horas intentando descifrar qué demonios decía J sus
canciones y dejándose atrapar por ellas poco a poco o rodeado con
rotulador rojo las fechas de alguno de sus directos memorables -también
los había horribles- de la primera etapa (5-1-95, Playa Club presentando
el "Super 8", el mayor impacto que sufrí en un
concierto en toda mi vida), quizá no entiendan nada de estas líneas
y piensen que soy un elitista lleno de prejuicios estúpidos, pero
quienes estén en mi lugar seguro que sabrán entenderme e
incluso se identificarán con ellas. Ojalá cambiasen las
cosas, aunque mi pesimismo innato me impide ver el futuro con mejores
ojos. A ellos no debe importarles, unos cientos que se van frente a varios
millares que llegan ansiosos de sudor y de grupo bandera hace que las
cifras funcionen mejor y además, acríticos completamente,
aunque les den un concierto penoso ni protestan, ni los van a poner a
parir, si se aburren siempre habrá alguna animadora que subida
en hombros levante su camiseta y saque su sujetador a relucir para animar
al personal como ocurrió en el festival antes citado (aquello,
por momentos, parecía un circo). Aunque a nivel artístico,
viendo lo visto, no me resisto a preguntarme si J y Florent aprobarían,
si estuviesen entre el público, a un grupo como que el lideran
ahora. Mientras pienso en la respuesta me voy a tomar un café en
mi taza habitual, una de esas grandes y marrones que regalaban con el
colacao en mi tierna infancia. Yo hasta que saquen el modelo "Una
semana en el motor de un autobús" con el signo de tóxico
(eso si que tendría su coña), seguiré fiel a mis
costumbres.
P.D: Me dicen que ya puedes encontrar la melodía de "Maniobra
de Evasión" para telefónos móviles (¡Horreaur!)
JAVIER BECERRA

Creo que todos tenemos dos
maneras de establecer una relación con un grupo o artista que te
gusta. La primera es esa suerte de amistad, entregada pero realista, consciente
de la naturaleza humana del otro, de sus fallas y taras, siempre abierta
posibilidad de una decepción, que generosamente estás dispuesto
a perdonar. La segunda sería el enamoramiento febril, entregado
y apasionado, pero inevitablemente miope ante cualquier visión
del mundo real.
La segunda de esas maneras
de querer es la que te abre a nuevas experiencias, la que abona tu modo
de sentir para que posteriormente surjan nuevos enamoramientos o amistades,
el que cuando en tu adolescencia comienzas a darle más importancia
de la que merecen a tantas cosas, te convierte en un cierto tipo de freak
que todos conocemos. Pero también es la que encierra el gran peligro
de verte decepcionado con gran facilidad, incluso de sentirte traicionado
por quien ni siquiera te conoce personalmente. Hay pocos seres en el mundo
más paranoicos que el "fan" musical. Y lo siento Javi,
pero es más fácil ser pesimista con respecto al futuro de
Los Planetas desde una posición de partida como la tuya
que desde la mía. Reconozco que cuando una banda te engancha de
una cierta manera es porque posee ese "something else"
indispensable para que se produzca la chispa, un intangible e indefinible
que suele ser un compendio de muchas cosas, de una serie de elecciones
personales, intransferibles y recurrentes dentro de la subcultura pop.
Sé de lo que hablas, comprendo algunas de tus dudas y quejas, pero
te pasas dos barrios del tamaño de Vallecas cuando analizas así
el futuro de la que tal vez sea una de las mejores cinco bandas de la
paupérrima historia del rock español.
Los dos asistimos al mismo
concierto y los dos lo vimos igual: malo con repateo. Los Planetas
se encontraron un sonido pésimo y en vez de intentar ofrecer una
actuación que lo superase con entrega e interés ofrecieron
una exhibición de abulia descorazonadora. Pero esto puede que no
sea más que el lógico y pasajero agotamiento, producto de
una gira tan larga que casi se cumplía un año desde su comienzo
en el Festival Do Norte.
Así que empecemos
por el principio y por lo más importante: ese dichoso disco. "Unidad
de Desplazamiento" no es un mal disco ni por asomo, el malo con
ganas era "Pop", ese sí que sólo contiene
un puñado de buenas canciones y auténticas y enormes "montañas
de basura". Es cierto que "Unidad..." palidece
frente a "Una Semana en el Motor de un Autobús",
pero aquel era una maestra indiscutible e inédita por estos pagos.
Cuando escuché por primera vez "Segundo Premio"
se me quedó una de las caras de gilipollas más inmensas
de todos los tiempos: era una canción rotundamente perfecta, una
combinación de épica de lo íntimo: una banda sonora
rockera hasta la médula, pero con el filo cortante de unos bizarros
arreglos de cuerdas que lo elevaban a otra dimensión y de una letra
que era realmente valiente y nada meliflua en su tratamiento de algo tan
universal como censurado en toda su crudeza, el final de una relación
sentimental y la crueldad que esto provoca en el despachado. Y el resto
del álbum resultó ser, salvo por la más desubicada
que mala "La Playa", un pedazo del mejor rock
publicado en los noventa en cualquier idioma, una exploración de
nuestras profundidades de las que dejan una huella indeleble.
Y también "Una
Semana..." fue la manera de darme cuenta de porqué desconfié
tanto y tan erróneamente de ellos al principio. Por un lado un
amateurismo excesivo y una fastidiosa displicencia cuando sí que
cobraban por dar sus conciertos (lo que para mí representa un cierto
compromiso implícito de hacer un mínimo esfuerzo) Por otro
que al ser la historia del rock español tan irregular, al faltarle
tantas etapas por cubrir, algunos desconfiábamos de los grupos
españoles con influencias contemporáneas y con "tics"
afectados, en boga por aquel entonces, como el no entender ni papa de
lo que J estaba cantando, algo que a los JESUS & MARY CHAIN
nadie criticaba, por ejemplo.
Su continuación
es claramente inferior, pero le da sopas con ondas a la mayoría
de lo publicado en España el año pasado. "Plan
de Fuga" es monótona porque retrata una situación
obsesiva, por eso se reitera de un modo tan recurrente. "La
Cara de Nikki Lauda" tiene ese "break" de
Hammond irresistible y una letra estupenda. En "Un Buen Día"
(pedazo de canción) está ese momento cuando J entona
aquello de "Hacia los bares de siempre" y Erik
hace un dibujo en la batería que demuestra que ya son músicos
adultos, que es lo que por edad les corresponde. No sé Javi,
yo lo tuve meses en el loro del coche y más que tardar en cansarme
de él, te puedo decir que tardó en dejar de gustarme cada
vez más. Esas canciones crecen con las escuchas, porque es un disco
algo monocorde, que si bien no es conceptual como "Una Semana..."
sí que está cerrado en sí mismo y funciona mejor
como unidad que como canciones sueltas. Y también tiene ese poso
amargo tan impagablemente característico: "Santos que
yo te pinté" y "Canción para ligar o para que
no me dejes" son tan cínicas como sentimentales, y
hay pocos escritores que te ofrezcan esa dualidad que todos desplegamos
en nuestra vida real alguna vez.

Lo del "Merchandising"
y sus nuevos "fans", no te lo voy a discutir. Pero tampoco quiero
hacer sangre de algo tan fácil de utilizar para desacreditar una
opinión crítica: el condenar al artista por sus seguidores
es cruel e injusto, y la memorablia no deja de ser algo tan accesorio
como alimenticio, carece de la más mínima importancia. Pero
por otro lado reconozco que me alegro de la suerte que he tenido con algunos
de mis grupos favoritos, en lo bien que se han manejado en el estrellato
o lo rápido que se han disuelto. O también de haber elegido
artistas cuya decadencia era un hecho y optar por adorar sus glorias pasadas,
lo que te permite establecer una relación parecida a esos aburridos
pero estables matrimonios de la tercera edad, que se conocen bien y aún
así se soportan.
Pese a lo que vimos en
Villagarcía de Arosa, hay buenos presagios en el futuro de Los
Planetas, lo digo en serio. La multinacional para la que graban ya
sabe cómo son y cual es su techo de ventas, y aún así
los ha renovado, supongo que asumiendo la clase de grupo qué son
y el que nunca serán. Esa "asquerosa" popularidad masiva,
significa dinero, significa más tiempo para hacer lo que les dé
la gana en un estudio de su propiedad, lo que te aseguro que es una ventaja
para que encuentren un modo de renovar su sonido, porque en lo que sí
estoy dispuesto a ponerme de tu parte es en que si sacan otro disco con
un sonido tan parecido al anterior como éste lo ha sido a "Una
Semana...", su quinto álbum va a ser un fracaso absoluto
que sólo van a defender sus "fans" más irreflexivos,
entre los que como bien sabes no estoy yo. Necesitan descansar, tal vez
hacer algo en solitario, abrirse a nuevas influencias, todo eso es obvio,
pero tener talento te da una ventaja, la ventaja que ellos siempre han
tenido sobre aquella extinta camada del noise pop. No sería la
primera vez que los entierran prematuramente y sacan su narcotizada cabeza
de la tumba.
Por último el más
banal e infantil de los argumentos, el argumento del "fan":
"Cuando todo parece que marcha mal, ten en cuenta que puede ser que
sólo lo parezca". Tú tenías "Medusa
E.P" antes que los demás. Los defendiste cuando todos
rajaban de ellos. Aquello era más difícil. Ahora sólo
tienes que tener fe. Y paciencia. Mucha paciencia.
ENRIQUE MARTINEZ
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