FEEDBACK-ZINE THE BOOTLEG SERIES Vol. 1

Nota: Estas líneas fueron originariamente escritas en 2003. Quedaron olvidadas en el trastero del feedback, las hemos encontrado y las retomamos como había quedado

El mundo del pop muchas veces es un cajón desastre, donde pueden entrar inadaptados de todo tipo de pelaje paseándose por su particular camino de baldosas amarillas hacia el mundo de OZ. Gente con adolescencias traumáticas, misántropos enfermizos, reprimidos que necesitan explotar en el paraíso de un florido estribillo y tímidos exhibicionistas de pronto ven que en cantar una canción, hablar sobre ellas o difundirlas puede estar la solución a todos sus males y la puerta a una fastuosa vida resplandeciente, todo ello convenientemente disimulado bajo la palabra “sensibilidad”, “cultura” y, como no, “independencia” (previo patrocinio de coca-cola).

De pronto (lo sabes) la gente te mira con envidia, en los pubs y clubs no pagas copas y las chicas posan sus ojos en ti con más frecuencia e intensidad de lo normal. Experimentas en tus carnes ese tránsito que va del ser “raro” al ser “interesante” y fácilmente puedes perder el sentido de la orientación u olvidar por completo donde está cada uno de los puntos cardinales. No te lo crees. Todo el mundo es tu amigo, accedes a sitios y situaciones antes impensables y te hartas de recibir palmadas en la espalda. Follas tanto y en tantas posturas que te olvidas incluso de lo que es la masturbación y te sientes como aquel chico raro de gafas-culo-de-botella que colecciona insectos en los telefilms teeangers americanos y que, de pronto, tienen en sus brazos a la jefa de las animadoras y practica el kama sutra en tiempo real.

Con un poco de suerte, incluso te puedes sacar unas pelillas con las que vivir y comprar las ropitas que salen en esas revistas de tendencias que tu amiga te trae de bcn para ir todo chachi al Fib en combinación con el último bombazo del electro-pop. Si no, siempre está la family por ahí haciéndose cargo de tu eterna post-adolescencia y finalmente arreglando algún máster y posterior coloque en la empresa de esa amigo que le debía “un favor” donde te cortarás el pelo como dios manda, te harás un “hombre” e iniciarás una nueva vida. Si eres de la clase trabajadora, ya es otro cantar, (¡cuidadín!, que te puedes quedar en la puta calle a la mínima y ahí el look de chapero postmoderno no está tan bien visto entre los albañiles y los mozos de almacén). Cosas del socialismo de alto standing con pegata “No a la guerra”, bandera “Nunca Mais” y sus compañeras dialécticas –progresismo, tolerancia, cultura- adherida a sus labios de continuo. !Qué viva la igualdad de oportunidades!

Claro está que la cúspide de toda la pirámide indie es figurar en un grupo, a ser posible como cantante. Pero todas maneras, para mi sorpresa, he descubierto en nuestra provinciana escena indie local que los siguientes eslabones de la cadena también tienen su generosa ración de gloria. Hablo de pinchadores y periodistas amateur, pero últimamente también cotizan al alza los diseñadores gráficos, sin duda la ocupación más chic de la última hornada. Una amiga me lo articuló en una ocasión de manera devastadora: “primero van los de los grupos, luego los dj´s y finalmente los fanzineros”. Así me explicaba su orden de prelación de intereses carnales con una sinceridad que vale su peso en oro en un mundo de medias verdades y mentiras completas como la almibarada noche de Fangoria, Interpol y Sidoní y toda la peña perdiendo los papeles con ese rostro de pero-que-de-puta-madre-me-lo-estoy-pasando más falso que la sonrisa de Sergio Dalma. Abriendo mis párpados y ejerciendo de voyeur de la noche “indie” lo pude comprobar y entender, con ternura, que es algo demasiado importante como para dejarlo escapar así por las buenas, y, de pronto, volver a aquellos años teenagers que ni el mejor de los psicólogos podría arreglar el desaguisado en el que uno estaba envuelto.

¿Qué sucede entonces?. Que uno se agarra a ello como un clavo ardiendo. Pero como un clavo ardiendo de verdad. Fuera de este microclima (donde eres “alguien”) nadie se fijaría ni un minuto en ti. Y lo sabes. Así que hay que defender la plaza con uñas y dientes, porque la vida, “esa vida”, va en ello. Si no vuelta al ser un puteado. O lo peor, a no ser nada. Así que ya sabes, si alguien se ríe de ti o te critica, es única y exclusivamente porque, ni más ni menos, te tiene envidia y así lo has de decir al tercero que te viene a pasar la información (ya sabes que la “cultura” no se entiende de buenas a primeras y menos los paletos que no saben combinar las bambas ochenteras con las tachuelas y el foulard ese que te han traído de Londres). Si ello no funciona, acude a la letra de “Art School” de The Jam, que San Paul Weller te dirá como tienes que hacer con una rabioso tejido de guitarrazos pop de fondo. Tú estás ahí todo guapetón con tu corbata, tus chapitas, tus “emepetreses” de postal service y miss kittin, ese pasado de “la bola de cristal” que recuerdas con sorprendente nitidez y demás artilugios del kit de supervivencia indie. Eres un ambiguo chico de tu tiempo, todo afectación y anorexia, de esos que consideran arte el maravilloso mundo de la moda y el idem cibernético, con el pelo sucio (y ensuciado) y la piel pálida. Descolocado y descolocando. Y, lo más importante, vas con unas chavalitas super-molonguis, de esas que parece que poco a poco van dejando de lado el osito de peluche, se ponen la pegata de “I´m a foxy lady” y el cinturón de tachuelas para empezar a disfrutar del clandestino placer del coitus interruptus . Pero siempre con ese toque infantil-sesentas-ochentas en un imposible cruce entre lo peor de Madonna, Twiggy y la Niña del exorcista. Eysss. Aysssssss!. Con el erotismo posmoderno nos hemos topado!!!!!. Cuando Les Biscuits Salés en la celebérrima “Ese pedazo de Onda” dijeron eso de: “ ¿ te haces pajas con niñas que se disfrazan de Heidi? / seguro que no / pierdes el tiempo”, definitivamente se salieron. No entiendo como no son el gran grupo de culto.

Pero bueno, que me desvío en esta pataleta sin sentido (sí, esto no tiene sentido alguno, pero es divertido reflexionar sobre la nada de vez en cuando, sobre todo un insomne domingo de resaca como éste). Todos somos “yo y mis circunstancias” y tu circunstancia es el pop, contexto idílico en el que desarrollar lo que de verdad importa: beber, follar, y sentirse caminando en una pasarela sin fin. Perseguir a ti@s guapas y dejar que te persigan a ti. Lo cual no está mal, todo sea dicho, pero ¿hay que hacerlo con esa banda sonora tan infame?. A Pernice Brothers, a Parker and Lilly , a Robyn Hitchcock, a L'altra , a Mark Eitzel...a todos esos que los vaya a ver su puta madre, que yo con mi ración anual de Planetas, Astrud, Fangoria y Deluxe ya voy sobrao, completo y contento. Y si no, siempre me queda la opción de poner a parir a Operación Triunfo.

En fin, que me voy a meter en la cama que ya llega (¡al fin!) el sueñecito, sabiendo que estas líneas al menos servirán para cambiarle la fachada a nuestra portada, a la espera de todos los “mi grupo favoritos” solicitados.

Nota: Han sonado en mi mente mientras escribía esto una hipotética mezcla del ep de las Biscuits Salés y el “Girls and Boys” de Blur

JAVIER BECERRA (VERANO DEL 2003)