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Venga, vamos a echarnos
unas flores. Una de las cosas que más me gusta de Feedback-zine
( y que ha provocado no pocas discusiones entre nosotros) es que nos trae
totalmente al pairo esa obsesión por la actualidad de la que adolece
( por necesidad, claro está) la prensa profesional y una buena
parte de las publicaciones musicales amateurs. Cuando algún sello,
se pone en contacto con nosotros para incluirnos en su mailing list de
material promocional siempre le digo lo mismo: ni garantizamos que se
hable de todo lo que nos envíen, ni garantizamos que las críticas,
entrevistas, artículos, etc... que realicemos de sus grupos se
hagan en un plazo determinado más allá del que nos marcamos
nosotros. Cuando un disco no nos dice nada o tememos que necesita mas
rodaje para ser analizado, se espera a que diga ese algo o que le tengamos
cogida la medida para ponernos a escribir sobre el y como además,
dentro de nuestra sección de criticas igual ponemos discos del
año en curso como de varias décadas pasadas, nos permitimos
sin ningún cargo de conciencia entremezclar discos de años
diferentes siempre y cuando el interés ( el nuestro, no el de la
"comunidad pop"), el tiempo disponible fuera de nuestros trabajos
y/o estudios y , sobre todo, nuestro gusto personal confluyen en ellos.
Como no percibimos ni un solo céntimo por nuestra labor, ni el
fin inmediato de este fanzine es percibirlo, nos podemos permitir "ese
lujo".
Todo este autobombo viene
a cuento de un e-mail que hemos recibido en nuestro correo en el que el
miembro de un grupo que admiramos muchisímo nos felicitaba por
la crítica de su disco, argumentando que veía que en ella
se podían dar a entender sin entrar en el juego de la pregunta-respuesta
y que observaban en ella una profundidad y reflexión que echaban
en falta tanto en la prensa nacional como internacional. Sobra decir que
nos hizo mucha ilusión ( que alguien que aprecias tanto se tome
la molestia de mostrarte tu parecer sobre lo que haces de esa manera...emociona!!!!),
pero también me hizo pensar el por qué de esas palabras
y la verdad es que en esa denuncia de "falta de profundidad"
lleva toda la razón. Pongamos un ejemplo: cojan su colección
de revistas musicales y observen el tratamiento que ha tenido el homónimo
debut de VIVA LAS VEGAS, el proyecto paralelo de Jose Luis Rubio y Frank
Rudow de MANTA RAY que debutó a finales del pasado año,
lamentablemente desapercibido en el maremagnum de grupos y lanzamientos
que inundan cada mes las publicaciones musicales. Mini-críticas
a golpe de topicazo que trasmitían la idea subliminal de que dicho
proyecto no era más que una simple anécdota para completistas
de la saga de los de Xixón. Ahora pensemos el por qué y
será muy fácil encontrar las razones: la exigencia de que
las criticas no se desfasen en el tiempo por parte de los coordinadores
de las revistas da lugar a que el periodista tenga apenas un mes de escucha
de un disco que, quienes lo posean convendrán conmigo que de buenas
a primeras empalaga, aturde y da la impresión de que se quedó
en un monótono experimento fallido que aún por encima está
grabado en bajísima fidelidad. Pero claro, se trata de dos componentes
de MANTA RAY ( un grupo que, como LOS PLANETAS o CHUCHO, forma parte de
ese elenco de nombres que están por encima del bien y del mal en
la crítica nacional) y a ver quien es el listo que los pone a caldo.
Resultado: crítica hecha con oficio para salir del paso y ni decir
que es una maravilla, ni tampoco decir que es un desastre. Algo así
como cuando una amigo te pregunta que te parece su novia y zanjas la cuestión
con un "es riquiña, parece muy buena tía"
Si en vez de ello, esperásemos
un poco,( la digestión como sucede con MANTA RAY ha de ser lenta
y paulatina) nos daríamos cuenta de que estamos ante un disco prácticamente
perfecto, envuelto intencionadamente en un mismo clima sonoro , con una
infinidad de sutilezas para perder en el y donde todas sus piezas encajan
con la misma espontaneidad que precisión en una obra maestra absoluta.
Llegar a ese paso a mi me costó unos tres meses y hoy en día
lo considero una joya a la altura del grupo madre, sobre todo tras tener
la oportunidad de ver al dúo ( ahora reforzado a trío) en
directo hace unos meses en la sala Nasti en un concierto soberbio que
parecía el negativo ardiente y épico de un disco donde las
emociones viven dentro de una cámara frigorífica. Pero ahora,
claro, es demasiado tarde, no puedes rescribir la crítica, tienes
que dedicarte al último adelanto promocional que te acaba de llegar
y así por los siglos de los siglos... Los engranajes de la industria
obligan. La servidumbre de la prensa ( igualmente parte de la industria)
ceden y el resultado es lo aséptico y lo vacío sobre lo
profundo y reflexivo. Y sin reflexión y profundidad la critica
no existe
En próximos capítulos
el gran quid de la cuestión: el periodismo publicitario. Uy!...
creo que ya se dibuja en pensamiento en más de una mente: ¡fanzinero
resentido!. Bueno, siempre es mejor que lo de músico frustrado.
JAVIER BECERRA
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